Miguel Fernández-Galán | Investigador del ISMA-MHILP

“La vida no se hace más fácil o más indulgente, nosotros nos hacemos más fuertes y  resilientes.”    Steve Maraboli

Vivimos en tiempos en los que nos encontramos expuestos constantemente a una  marea de mensajes optimistas, positivos, alegres, vivaces y motivadores.  Habitualmente, éstos tratan de vendernos un producto o la promesa de una felicidad garantizada si seguimos ciertas recomendaciones por parte de “expertos” conocidos  peyorativamente como gurús. La saturación es tal que, más de uno, al escuchar hablar  del término “psicología positiva” enarcará una ceja con escepticismo y sentenciará que  sólo se trata de más de lo mismo. No obstante, pese a que dicha impresión es más que  comprensible dado el contexto descrito, se basa más en un prejuicio que en una realidad  fundamentada.

A lo largo de esta publicación, describiremos en primer lugar las bases científicas y los  antecedentes sobre los que se sustenta la psicología positiva, pasando a continuación  a comentar aquellas propuestas con mayor respaldo científico dirigidas a incrementar  nuestro bienestar y felicidad.

1.Breve introducción a la psicología positiva.

La psicología positiva es una corriente científica fundada por el psicólogo y escritor  estadounidense Martin Seligman cuyo objeto de investigación principal se basa en el  estudio del bienestar psicológico y de las fortalezas humanas. El enfoque hacia la salud  mental difiere enormemente del tradicionalmente adoptado por la psicología ya que, en  lugar de centrarse exclusivamente en el malestar psicológico derivado de problemáticas  sociales e individuales con el objetivo de ponerle remedio, trata de aportar a la ecuación  el estudio de la personalidad sana y los procesos que favorecen la salud con el fin de  incrementar la efectividad del tratamiento de dicho sufrimiento (Antonovsky, 1987, citado  por Hervás, 2009).

Actualmente, sus líneas de investigación se centran en objetos de estudio tales como  las emociones positivas, las relaciones positivas, los rasgos positivos, las  organizaciones y las intervenciones positivas en áreas de prevención, promoción de la  salud y de intervención en problemas de diversa índole (Hervás, 2009).

Los juicios erróneos hacia esta corriente psicológica son numerosos y variados,  fundamentándose en el desconocimiento de lo que nos puede aportar y en la errónea  identificación con el optimismo artificial que señalábamos en un principio. En síntesis, la  idea fundamental sobre la que pivotan dichos prejuicios es la siguiente: la psicología  positiva se basa exclusivamente en el estudio del bienestar y de la felicidad, desestimando los aspectos negativos del ser humano e ignorando la existencia del  sufrimiento (Hervás, 2009).

Afortunadamente, la realidad es bien distinta. Áreas como el afrontamiento adaptativo  al trauma, la resiliencia y el afrontamiento postraumático (Vázquez, Castilla y Hervás,  2008, citados por Hervás, 2009), el papel protector de determinados rasgos positivos en  la aparición de trastornos físicos y psicológicos (Peterson 2006; Taylor et al., 2010,  citados por Hervás, 2009) o los programas de intervención positivos para personas en  riesgo de exclusión (Marujo y Neto, 2009, citados por Hervás, 2009) son muestra de  ello.

Atendiendo a los antecedentes de este movimiento, estos abarcan desde la Grecia  clásica con Aristóteles y su planteamiento de la eudaimonia (felicidad obtenida por  medio del ejercicio de la virtud) hasta nuestros tiempos con exponentes psicológicos  tales como Maslow y Rogers (principales representantes de la corriente humanista) o  Stern, Bandura y Gardner, quienes profundizaron en aspectos positivos del ser humano  aun en un contexto de desinterés o recelo hacia el estudio de dichos tópicos (Hervás,  2009).

Una vez descritas las bases sobre las que se sustenta la psicología positiva, pasaremos  a comentar aquellas propuestas dirigidas a incrementar nuestro bienestar y felicidad.  Dichas estrategias se extraen del libro Practicar la felicidad escrito por el autor Tal Ben Shahar, profesor de psicología positiva de la Universidad de Harvard, quien nos  introduce a ejercicios pragmáticos semanales con el objetivo de hacer de nuestra vida  una experiencia más gratificante.

2. Siete propuestas ofrecidas por la psicología positiva que incrementan y mantienen nuestro bienestar (Ben-Shahar, 2010)

-Dos ejercicios para ser agradecido, diario de agradecimientos y carta de gratitud: el diario consiste en escribir durante una semana cada día cinco cosas por las que  estamos agradecidos y, tras esta semana, escribir cinco cosas por las que estar  agradecidos al menos una vez por semana. Por otro lado, la carta de gratitud consiste  en escribir las cosas por las que estamos agradecidos y apreciamos a otra persona y leérsela a esta. Los estudios avalan dichas prácticas, encontrándose un efecto positivo  sobre el bienestar más intenso en la carta de gratitud y efectos positivos más duraderos  en la práctica continuada del diario. Varios de dichos beneficios pueden ser la mejora  del sueño, del afecto positivo y de la satisfacción vital, ya que el agradecimiento reduce  el afecto negativo, mejora el afrontamiento del estrés y fortalece los vínculos interpersonales.

-Actividad física: el autor nos propone establecer un ritual de ejercicios físicos  semanales, aportando como motivación los numerosos beneficios derivados de su  práctica (Ben-Shahar, 2010, p.26): “efecto beneficioso sobre la ansiedad, los ataques  de pánico y el estrés gracias a los neurotransmisores que genera, similares a los  fármacos más importantes de la psiquiatría. Asimismo, el deporte redunda en una  mejorada autoestima, mejor funcionamiento cerebral, una vida más longeva, mejor  sueño, sexo y sistema inmunitario.”

-La dificultad como aprendizaje: el autor nos propone realizar un desahogo emocional  privado escribiendo durante 15 o 20 minutos cada día a lo largo de cuatro días  consecutivos acerca de las peores experiencias que hemos tenido en nuestra vida que  nos continúan perturbando actualmente, expresando nuestros sentimientos o  pensamientos más profundos derivados de dichas experiencias. Todo ello lo  recomienda basándose en los resultados del experimento realizado por Jamie  Pennebaker, a raíz de los cuales los participantes lograron reducir considerablemente  sus niveles de ansiedad, mejorando su estado general de felicidad y contribuyendo a  mejorar su salud física siguiendo las indicaciones descritas con anterioridad.

-El descanso regular: Ben-Shahar nos ofrece un ejercicio de reflexión retrospectiva  respecto a una época de nuestra vida en la que nos hayamos sentido más creativos,  productivos y satisfechos que otras veces. El autor asegura que durante dichas épocas  hemos logrado combinar nuestros esfuerzos productivos con periodos de descanso  efectivos, caracterizados por disfrutar de nuestro ocio activamente y descansando todo  lo necesario en el proceso, ya sea por medio de ejercicio físico, salidas con amigos o  períodos de vacaciones. El objetivo del ejercicio es aprender de dichos períodos  pasados y poder incorporar aquellas vías para descansar a nuestro presente en la  medida de lo posible, permitiéndonos descansar lo suficiente y por tanto propiciando en  nuestras vidas mayor energía, vigor y dinamismo.

-Manejar la envidia: el autor nos ofrece un ejercicio mediante el cual hacer un  afrontamiento adecuado de la emoción de la envidia, superándola con éxito y no  cayendo en mecanismos erróneos de afrontamiento del malestar que nos pueda generar, tales como reprimir sentimientos indeseables o atribuirle la culpa de nuestro  malestar a dicha persona que nos provoca envidia. Para ello, nos propone escribir cinco  casos en los que hayamos sentido envidia recientemente, tratando posteriormente de  hablar con la persona involucrada respecto a lo que sentimos.

-Experiencias cumbre: siguiendo este ejercicio se nos propone escribir acerca de las  experiencias cumbre que hemos experimentado en nuestras vidas durante quince  minutos a lo largo de tres días seguidos. Se persigue mejorar nuestra salud física y  mental evocando los recuerdos que nos ayuden a revivir nuevamente los mejores  momentos de nuestras vidas.

Finalmente, en caso de querer saber más, recomendamos la lectura de los libros y el  artículo adjuntos en las referencias.

Miguel Fernández-Galán 

 

 

 

 

 

Referencias

Avia, M. D., & Valverde, C. V. (1999). Optimismo inteligente. Alianza editorial. Ben-Shahar, T. (2011). Practicar la felicidad. Plataforma.

Hervás, G. (2009). Psicología positiva: una introducción. Revista  interuniversitaria de formación del profesorado, 23(3), 23-41.

Ricard, M. (2005). En defensa de la felicidad. Ediciones Urano.

Ricard, M., & del Solar, J. J. (2016). En defensa del altruismo: el poder de la  bondad. Urano.