The Junior Lawyers Division of The Law Society of England and Wales: Encuesta de Resiliencia y Bienestar 2019

The Junior Lawyers Division of The Law Society of England and Wales: Encuesta de Resiliencia y Bienestar 2019

Kayleigh Leonie

Trustee of LawCare

Member of ISMA-MHILP Advisory Board

Nota: El artículo original «The Junior Lawyers Division of The Law Society of England and Wales: Resilience and Wellbeing Survey 2019» fue publicado en el I Estudio sobre la Salud y el Bienestar de la Abogacía Española, una iniciativa conjunta del ISMA-MHILP y Lefebvre. La autora de dicha contribución es Kayleigh Leonie y la traducción ha sido realizada por el ISMA-MHILP. 

Durante los últimos tres años, la Junior Lawyers Division of the Law Society of England and Wales ha estado realizando investigaciones sobre los niveles de estrés y la mala salud mental que experimentan los abogados júniors en la profesión legal.

A los efectos de la investigación, un «abogado junior» incluye a los estudiantes que trabajan como paralegals y que han realizado su curso de práctica jurídica, a los abogados en formación y a los abogados con hasta 5 años de experiencia después de haber realizado dicho curso. El número de encuestados ha aumentado año tras año desde las 214 respuestas de la primera encuesta, 959 de la segunda encuesta y 1.803 de la encuesta más reciente. La encuesta permanece abierta de enero a marzo de cada año y se publica a través de los canales de medios sociales de la JLD y por correo electrónico a sus 70.000 miembros. Los resultados de las encuestas de resiliencia y bienestar de la JLD han recibido la cobertura de la prensa jurídica en Inglaterra y Gales, cuyos resultados se citan regularmente en artículos sobre los temas del estrés y la salud mental.

En cuanto al tipo de abogados júnior que respondieron a la encuesta de 2019, la mayoría son abogados cualificados (62,1%), en ejercicio privado (91,7%), en la City de Londres (26,3%). Curiosamente, casi tres cuartas partes de los encuestados (73,7%) eran mujeres. La mayoría de los encuestados (71,4%) tenían entre 26 y 35 años de edad, lo que coincide con la edad media de los abogados que pueden acceder a la profesión, que es de 29 años. Poco más del 30% de los encuestados trabajaron con clientes vulnerables como parte de sus funciones (vulnerables por razones de edad, de salud mental o física, como resultado de estar bajo custodia, por falta de capacidad, por experiencia traumática o que son vulnerables por cualquier otra razón).

Los resultados: estrés negativo

El número de abogados júnior que se sintieron incapaces de hacer frente a la tensión en el mes previo a la encuesta se mantuvo constante: 19,1% en la encuesta de 2019, frente a 20,4% en la de 2018. Curiosamente, una proporción más alta de abogados que trabajan en pequeñas firmas informaron que regularmente se sienten incapaces de hacer frente a la situación (28,8%) en comparación con los que trabajan en los grandes bufetes (más de 26 socios) (16,7%). Una proporción más alta de abogados júnior que trabajan con clientes vulnerables reportaron sentirse «regularmente» incapaces de hacer frente a la situación (22.9%) en comparación con aquellos que no trabajan para este grupo de clientes (17.3%).

Sólo el 6,5% de los abogados júnior dijeron que no se habían sentido estresados como resultado de su trabajo durante el mes anterior a la encuesta. Poco más del 74% de los abogados júnior experimentan regularmente u ocasionalmente estrés como resultado de su trabajo. Más del 50% de los abogados júnior reportaron sentirse moderadamente estresados, con un poco menos de un cuarto sintiéndose severamente o extremadamente estresados. Las causas de estrés mencionadas con más frecuencia fueron la gran carga de trabajo, las demandas y expectativas de los clientes, la falta de apoyo y la gestión ineficaz. Otros factores incluían una serie de cuestiones relacionadas con las personas (como las actitudes y comportamientos de colegas y supervisores, la falta de supervisión y la falta de retroalimentación) y cuestiones relacionadas con el trabajo (como una cultura de oficina deficiente, largas jornadas de trabajo y falta de formación).

Como resultado de los niveles de estrés experimentados por los abogados júnior, más del 65% reportó haber experimentado trastornos en el sueño, casi el 60% reportó haber tenido un efecto negativo en su salud mental (ansiedad, trastornos emocionales, fatiga, pensamientos negativos y deprimidos, autolesiones) y casi el 35% había experimentado problemas con la vida familiar o las relaciones como resultado de ello. Con el fin de gestionar o reducir el estrés experimentado por los abogados júnior, los mecanismos citados con más frecuencia fueron el ejercicio (aunque muchos se quejaron de estar demasiado agotados para hacerlo), la meditación y mindfulness, y la incorporación de técnicas para gestionar su carga de trabajo, por ejemplo, desglosar las tareas, crear listas de tareas pendientes, retrasar los plazos de entrega y ser realistas en cuanto a lo que se puede lograr. Más del 77% de los abogados júnior piensan que su empleador podría estar haciendo más para proporcionar ayuda, apoyo y orientación a sus empleados en relación con el estrés en el trabajo.

Los resultados: mala salud mental

El número de abogados júnior que experimentan problemas de salud mental (hayan sido diagnosticados formalmente o no) en el mes anterior a la encuesta aumentó considerablemente, del 38,5% reportado en la encuesta de 2017 al 48% en la de 2019 (un aumento del 26%). Más de la mitad (53%) de los que trabajan con clientes vulnerables informaron haber experimentado problemas de salud mental, en comparación con el 46% de los que no trabajan con este grupo de clientes. Menos del 20% de los abogados que padecen problemas de salud mental han informado a su empleador.

Cerca de tres cuartas partes de las personas que experimentan problemas de salud mental informaron de trastornos del sueño como resultado de su mala salud mental y casi el 60% informó de que esto tenía un impacto negativo en su salud física (sensación de malestar físico, dolores en el pecho). Varios de los encuestados también mencionaron haber experimentado ataques de pánico, cefaleas tensionales, pensamientos repetitivos de ansiedad y pesadillas recurrentes. Tales experiencias llevaron a los abogados júnior a renunciar y buscar ayuda médica, incluyendo la toma de medicamentos recetados para la depresión/ansiedad. Más del 87% de los abogados noveles dijeron que su empleador podría hacer más para proporcionar ayuda, apoyo y orientación en relación con la salud mental en el trabajo. Alrededor de tres quintos de abogados junior (62%) conocían las organizaciones que estaban allí para ayudar si querían hablar sobre el estrés en el trabajo o cualquier otro problema de salud mental. Soy miembro del Patronato de LawCare, una organización sin ánimo de lucro que promueve y apoya la buena salud mental y el bienestar en la comunidad jurídica mediante la creación de una línea confidencial de asesoramiento gratuito para los profesionales del derecho y sus familias, y un sitio web lleno de recursos y hojas informativas.

Próximos pasos

La JLD sigue utilizando los resultados de las encuestas para aumentar la conciencia de los altos niveles de estrés y salud mental que experimenta la profesión jurídica y espera que esto ayude a romper el estigma asociado con estos temas. Este año la encuesta contenía dos preguntas abiertas relacionadas con lo que más empleadores pueden estar haciendo para apoyar a sus empleados que están experimentando estrés y mala salud mental como resultado de su trabajo. Las respuestas a estas preguntas abiertas contribuirán a la revisión por parte de JLD de su guía de mejores prácticas para apoyar el bienestar de los empleados en el lugar de trabajo, que se publicará a finales de este año.

 

Cuando la empatía nos hiere: traumatización vicaria en la abogacía

Cuando la empatía nos hiere: traumatización vicaria en la abogacía

Miguel Fernández Galán

Investigador del ISMA-MHILP

Resulta habitual considerar que aquellas profesiones especializadas en la atención, ayuda o asesoramiento directo a personas que sufren problemas de diversa índole suelen conllevar un gasto emocional y personal considerable, esfuerzo psicológico que no pasa desapercibido por quien brinda la ayuda. Ejemplos clásicos que se nos pueden venir a la mente de profesiones susceptibles de sufrir dicho desgaste son las enfermeras, médicos, trabajadores sociales, psicoterapeutas, policías, bomberos…

Sin embargo, no debemos olvidar que existe un colectivo igualmente susceptible de sufrir tanto o más el contacto directo e intenso con los problemas de sus clientes: los abogados, especialmente aquellos dedicados al servicio legal relativo al derecho penal y familiar.

Dicho desgaste persistente en el tiempo se acaba manifestando en el trastorno denominado trauma vicario, también conocido como desgaste por empatía, fatiga por compasión o estrés traumático secundario. En palabras de Figley (1995, citado en Acinas, 2012): “es la consecuencia natural, predecible, tratable y prevenible de trabajar con personas que sufren; es el residuo emocional resultante de la exposición al trabajo con aquellos que sufren las consecuencias de eventos traumáticos”.

El trabajo de un profesional del derecho no radica exclusivamente en asesorar a sus clientes en el aspecto legal. El contacto directo con los traumas de sus clientes expresados tanto en problemas legales como dentro de la relación con el jurista implica la posibilidad a largo plazo de desarrollar este trastorno caracterizado por tres grupos de síntomas (Acinas, 2012):

  • Reexperimentación: pensamientos intrusivos relacionados con las circunstancias traumáticas del cliente, así como sentimientos de falta de capacidad para asistirlo profesionalmente.
  • Evitación y embotamiento mental: evasión de todo aquello relacionado con la problemática del usuario tanto dentro como fuera del trabajo, así como falta acusada y crónica de energía y concentración.
  • Hiperactivación: aumento de la frustración, la ansiedad y la impulsividad.

La consecuencia directa más preeminente de este trastorno es fácilmente perceptible y puede variar entre dos polos: la sobreimplicación e identificación con la problemática del cliente, llevándose a un terreno personal las experiencias traumáticas de este y su posible resolución, o por el contrario la frialdad emocional, desinterés o falta de compromiso con el conflicto legal a resolver (Fischman, 2008). Ambas posibilidades son igualmente perniciosas no sólo para el bienestar psicológico del abogado en cuestión, si no también respecto a la calidad del servicio brindado, augurando un muy posible fracaso en el resultado final. Por otro lado, la presencia de un trauma vicario desatendido puede recaer en estrategias de afrontamiento inadecuadas, como el alcoholismo o la automedicación.

Podemos entender, por tanto, que la posibilidad de contraer este trauma vicario no es asunto baladí. No obstante, tradicionalmente esta secuela del trabajo continuado con personas que sufren no ha sido observada ni estudiada en el sector legal hasta hace muy poco en el mundo anglosajón (Levin y Greisberg, 2003), siendo prácticamente inexistente su consideración hasta la fecha en el paradigma del derecho español.

Un ejemplo de investigación científica respecto al tópico en cuestión nos lo ofrecen los investigadores Levin y Greisberg (2003), quienes realizaron una encuesta con el objetivo de cuantificar el grado de trauma vicario y de burn-out (síndrome de estar quemado) a tres colectivos conformados por proveedores de salud mental, trabajadores sociales y abogados especializados en el trabajo con víctimas de violencia doméstica y acusados criminales. Los resultados mostraron que los juristas encuestados sufrían de niveles significativamente mayores de estrés traumático secundario y burn-out en comparación con los profesionales de los otros dos colectivos, debiéndose esto principalmente a la mayor carga de trabajo con clientes traumatizados y por tanto a la intensidad de la exposición a traumas ajenos. A este efecto principal se le añadía la ausencia de supervisión respecto al afrontamiento de dicha problemática.

Cabe aclarar que no necesariamente todo abogado expuesto a las situaciones traumáticas de sus clientes sufrirá de este mal (Acinas, 2012). Respecto a la posibilidad de contraerlo influyen numerosas variables tales como la carga de trabajo, historia traumática previa, variables de personalidad (niveles altos de empatía, autoexigencia, altruismo e idealismo), trabajo con conflictos relativos a niños, el esquema cognitivo y de valores del profesional… (Acinas, 2012).

Atendiendo a la prevención del trauma vicario, autores como Kerney y Benito & cols. (2009 y 2010, citados en Acinas 2012) proponen las siguientes medidas:

  • “Carga de trabajo sostenible.
  • Formación en habilidades de comunicación.
  • Actividades de formación continuada.
  • Reconocimiento y recompensas adecuadas.
  • Meditación. Retiros especializados.
  • Escritura reflexiva.
  • Supervisión y tutela.
  • Desarrollo de habilidades de autoconciencia.
  • Práctica de actividades de autocuidado.
  • Uso de rituales.
  • Programas de reducción de estrés basados en Mindfulness.
  • Intervención en equipo basada en potenciar el sentido del trabajo.
  • Talleres específicos de autocuidado.”

En caso de que no fueran medidas suficientes, siempre se puede recurrir a los servicios de un psicólogo sanitario especializado en el tratamiento del desgaste por empatía, quien dirigirá sus esfuerzos a la detección de eventos que puedan disparar respuestas de estrés traumático secundario, enseñar técnicas de regulación de la activación y de afrontamiento a nivel interno y externo y en definitiva fomentar la resiliencia ante la exposición a eventos traumáticos ajenos propios del trabajo de un jurista.

Podemos concluir que los profesionales del sector legal no están exentos de sufrir secuelas ante el contacto directo y constante con aquellos que sufren. La profesión del abogado es eminentemente humanista (1) y este debe estar prevenido y preparado ante las posibles consecuencias de brindar un servicio de calidad a sus clientes víctimas de experiencias traumáticas.

Al fin y al cabo, tal y como señaló el psiquiatra austríaco Viktor Frankl, autor de la logoterapia: “quien da luz debe soportar las quemaduras”. (2)

Notas a pies de página

  1. A colación de esta idea, recomiendo la lectura del artículo publicado en Actualidad Jurídica Aranzadi por el abogado Óscar Fernández León: “El abogado del siglo XXI o el abogado humanista”, disponible en http://www.legaltoday.com/gestion-del-despacho/estrategia/articulos/el-abogado-del-siglo-xxi-o-el-abogado-humanista
  2. Esta interesante máxima de Viktor Frankl la hallé citada en el artículo previamente referenciado de la psicóloga Mª Patricia Acinas

Bibliografía

  • P. Levin, A. y Greisberg, S. (2003). Vicarious trauma in Attorneys. Pace Law Review, 24 (11), 245-252.
  • Fischman, Y. (2008). Secondary trauma in the legal professions, a legal perspective. Torture, 18 (2), 107-115.
  • Acinas, M.P. (2012). Burn-out y desgaste por empatía en profesionales de cuidados paliativos. Revista digital de Medicina Psicosomática y Psicoterapia, 2 (4), 1-22.
I Estudio sobre la Salud y el Bienestar de la Abogacía Española elaborado por Lefebvre y el Instituto de Salud Mental de la Abogacía

I Estudio sobre la Salud y el Bienestar de la Abogacía Española elaborado por Lefebvre y el Instituto de Salud Mental de la Abogacía

8 de cada 10 abogados/as españoles estarían dispuestos a renunciar a parte de su sueldo para conciliar su vida personal y laboral

  • Lefebvre y el Instituto de Salud Mental de la Abogacía (ISMA) han entrevistado a más de 700 abogados de todo el país con el fin de conocer su situación actual, sus niveles de salud y bienestar y sus perspectivas de futuro.
  • El 70% de los abogados españoles considera que los despachos pequeños (constituidos por menos de 6 empleados) garantizan una mejor calidad de vida.
  • 7 de cada 10 afirman tener jornadas laborales semanales de más de 40 horas y casi un 13% trabaja más de 60 horas semanales.
  • Solamente el 8% consideran sus ingresos muy satisfactorios, siendo la mayoría hombres que trabajan en grandes despachos.
  • Un 64% de los encuestados asegura poder teletrabajar en sus empresas, aunque el 63% quisiera poder hacerlo más a menudo. Este porcentaje aumenta hasta el 71% en el caso de las mujeres.
  • Aunque el 75% de los abogados españoles está satisfecho con el desarrollo y ritmo de su carrera profesional, 3 de cada 10 escogerían otra carrera si pudiesen volver atrás.

Lefebvre y el Instituto de Salud Mental de la Abogacía – Mental Health Institute of Legal Professions (ISMA-MHILP), han querido tomarle el pulso al estado de la salud y bienestar de los abogados en España a través de una encuesta a más de 700 abogados/as de todo el país. El objetivo del estudio, que se presentará en el XII Congreso Nacional de la Abogacía, no es otro que contribuir a hacer de la abogacía una profesión más sostenible, que genere felicidad y cuyo ejercicio no resulte una carga o una obligación.

En palabras de Sara Molina Pérez-Tomé, vicepresidenta del ISMA-MHILP y coordinadora del informe, “un alto nivel de estrés está estrechamente relacionado con aspectos empresariales y de rentabilidad como la rotación y/o fuga de talento valioso en las organizaciones”. Por su parte, Manel Atserias Luque, presidente del ISMA, asegura estar convencido de que “nuestro bienestar contribuirá a que la ciudadanía vea sus derechos mejor defendidos”.

Esta primera parte del I Estudio sobre la Salud y el Bienestar de la Abogacía Española ofrece un análisis sobre la calidad de vida de los abogados españoles, la dedicación horaria al trabajo, el tipo de jornada, el trayecto al trabajo, la realización de otras actividades remuneradas, el teletrabajo, las tareas administrativas y su grado de satisfacción profesional.

Calidad de vida

¿Existe diferencia entre pequeños y grandes despachos en cuestión de calidad de vida? Parece que sí. Por lo que afirman 7 de cada 10 abogados, son los despachos pequeños (constituidos por menos de 6 empleados) los que garantizan una mejor calidad de vida.

Si se les pregunta si estarían dispuestos a reducir su jornada y sueldo a cambio de una mayor calidad de vida, los abogados españoles lo tienen claro: la mayoría (82%) estaría dispuesta, de algún modo u otro, a renunciar a parte de su sueldo para poder conciliar su vida personal y familiar con la laboral. Por el contrario, solo el 11% prefiere trabajar más y una mayor retribución salarial.

Dedicación al trabajo

¿Cuántas horas semanales dedican los abogados españoles a su trabajo? El 73% afirma tener jornadas laborales semanales de más de 40 horas. De ellos, más de un 60% cumple con jornadas semanales de entre 40 y 60 horas, y un nada desdeñable 13% con jornadas superiores a las 60 horas semanales.

Gracias al estudio, se observa una ligera diferenciación en cuanto a género. Mientras en el conjunto de abogados que trabajan más de 60 horas semanales no existen prácticamente diferencias entre hombre y mujeres, cuando hablamos de entre 40 y 60 horas el porcentaje es mayor entre los hombres (64% vs 57% de las mujeres) y las mujeres representan un porcentaje mayor en las jornadas de hasta 40 horas (30% vs 23% de los hombres).

Por tipo de empresa, parece que el trabajo en un gran despacho supone la realización de jornadas más elevadas. Concretamente, en un gran despacho solo el 18% de sus letrados efectúa jornadas por debajo de las 40 horas, respecto al 27% de los abogados que trabajan en despachos pequeños y el 30% de los que lo hacen en despachos unipersonales.

De las personas que trabajan en un gran despacho, observamos cómo el 81% realiza jornadas de más de 40 horas (frente al 73% de quienes trabajan en un despacho pequeño y el 70% de quienes trabajan en un despacho unipersonal); un 71% tiene jornadas de entre 40 y 60 horas (frente al 60% de quienes trabajan en un despacho pequeño y el 57% de quienes trabajan en un despacho unipersonal) y un 10,5% tiene jornadas de más de 60 horas (frente al 13,2% de quienes trabajan en un despacho pequeño y el 13,5% de los que trabajan en un despacho unipersonal).

Tareas administrativas

La mitad de los abogados españoles asegura dedicar más del 21% de su jornada laboral a realizar tareas administrativas y la mayoría (80%) preferiría  realizar cuestiones distintas a las meramente administrativas, durante su jornada laboral.

Tipo de jornada

Prácticamente la mayoría (87%) de los abogados españoles tiene jornada partida, con entre una y dos horas para comer (60%), aunque existe un 29% que afirma tener menos de una hora y un llamativo 11%, más de dos horas. Las comidas de negocios parecen estar en desuso y sólo un 4% de los abogados españoles afirma tenerlas de forma muy habitual.

Además de comer, ¿a qué dedican ese tiempo los letrados españoles? El 43% lo dedica a actividades personales como ir al gimnasio, hacer recados, verse con amigos, etc. Aunque un porcentaje muy similar, 41%, preferiría recortar este tiempo “para comer” y salir antes del trabajo. Un número sustancial de las mujeres se muestra favorable a esta vía (49%), mientras que salir antes constituye una preferencia algo menor entre los hombres (34%).

Si hablamos de flexibilidad, el 90% de las personas encuestadas dice tener cierta flexibilidad para entrar y salir (51%) o incluso no tener horario (39%). Sólo el 10% de los abogados españoles asegura tener un horario fijo.

Trayecto al trabajo

La mayoría de los encuestados (75%) vive relativamente cerca de su lugar de trabajo y tarda menos de 30 minutos en llegar. El 25% restante vive a una mayor distancia o, viviendo cerca, tarda más debido al tráfico en grandes ciudades como Madrid o Barcelona.

El coche o la moto son los medios preferidos para trasladarse al trabajo (44%), seguidos por ir a pie (36%), el transporte público (18%) y la bicicleta (2%).  En el caso de los letrados que residen en Madrid el uso del transporte público sube al 36% y al 31% entre los que viven en Barcelona.

Remuneración

En cuanto al análisis de la satisfacción con los ingresos, solamente el 8% los consideran muy satisfactorios, siendo la mayoría hombres (11%) que trabajan en grandes despachos (18%), frente al 5,9% de quienes trabajan en despachos pequeños y el 6,2% de quienes trabajan en despachos unipersonales.

Sólo un 31% de los abogados españoles afirma no estar nada satisfecho con su sueldo, más mujeres (34%) que hombres (28%) y entre quienes trabajan en despachos unipersonales (36%, frente al 30% de quienes trabajan en despachos pequeños y el 22% de quienes trabajan en despachos grandes).

Teletrabajo

En cuanto al teletrabajo, el informe destaca que está cada vez más implantado en esta profesión. De hecho, un 64% de los encuestados afirma poder teletrabajar en su empresa, pero también es cierto que se concibe como un complemento de la jornada laboral y no como un medio sustitutivo. No obstante, el 63% (un 71% de las cuales son mujeres), preferiría poder trabajar más desde casa, eliminando el elemento presencial y solo el 37% estaría conforme en trabajar desde su puesto y no desde casa.

Satisfacción con la profesión

¿Cuál es el nivel de satisfacción personal de los abogados españoles con el desarrollo y ritmo de su carrera profesional? ¿Y el de su familia? El 75% se muestra satisfecho. De ellos, un 68% son socios de un despacho (74% hombres frente a 62% mujeres), un 20% son abogados seniors (18% hombres vs 23% mujeres) y un 12% abogados juniors (8% hombres frente 15% mujeres).

Si hablamos del nivel de satisfacción familiar, ese porcentaje baja hasta el 59%. Vistos los datos, al preguntar a los letrados españoles si se arrepentían de haber escogido la abogacía como profesión, el 66% afirma que volvería a ejercer como abogado, aunque sólo un 34% lo haría con seguridad. Sorprende que 3 de cada 10 letrados españoles asegure que preferiría dedicarse a otra profesión distinta a la de abogado.

El estudio llevado a cabo por Lefebvre e ISMA, también ha querido conocer qué percepción tienen los abogados acerca de la valoración que hace la ciudadanía sobre la profesión. Y las opiniones están muy divididas pues la mitad considera que está valorada positivamente y la otra mitad cree lo contrario.

La Junior Lawyers Division ofrece los resultados de su encuesta de resiliencia y bienestar

La Junior Lawyers Division ofrece los resultados de su encuesta de resiliencia y bienestar

Tomás Gabriel García Micó

Vicepresidente y secretario del ISMA-MHILP

El pasado sábado 6 de abril, asistí junto con Manel Atserias Luque, presidente del Instituto de Salud Mental de la Abogacía, a la Conferencia Anual que organiza la Junior Lawyers Division de The Law Society, que tuvo lugar en Londres. Para más información al respecto, se puede consultar la noticia publicada ayer en Lawyerpress: “El ISMA asiste a la conferencia anual de la Junior Lawyers Division.

Fue durante esa conferencia en la que, entre muy interesantes ponencias sobre diversas cuestiones vinculadas con la salud mental de las y los solicitors británicos, se presentó la tercera edición del informe compilando los resultados obtenidos en el marco de la encuesta de resiliencia y bienestar (Resilience and wellbeing survey report), cuya autora es Kayleigh Leonie, quien forma parte del Comité Ejecutivo de la Junior Lawyers Division y que nos honró el pasado año al unirse a nuestro Consejo Asesor (foto de portada).

Desde el Instituto de Salud Mental de la Abogacía consideramos fundamental difundir tan titánica tarea de recopilación y análisis de datos sobre la salud mental de las y los solicitors británicos y, más allá de los elogios al trabajo realizado por Kayleigh Leonie, hemos decidido traducir a la lengua castellana el resumen ejecutivo de dicho informe.

Resumen ejecutivo

Entre enero y marzo de 2019, 1.803 miembros de la Junior Lawyers Division de The Law Society of England and Wales (JLD) contestaron a una encuesta online sobre el estrés negativo y los problemas de salud mental.

La proporción de personas encuestadas que declararon sentirse regularmente incapaces de sobrellevar el estrés en el mes anterior a contestar la encuesta se mantiene cerca de una quinta parte del total (19%). La proporción de personas encuestadas que tuvieron esta misma sensación de forma “regular” u “ocasional” ha descendido ligeramente respecto de los datos del año 2017 (55% en 2017, 54% en 2018 y 52% en 2019).

Una proporción más alta de mujeres (21%) que de hombres (13%) han declarado que, de forma “regular”, son incapaces de sobrellevar el estrés. Una proporción más alta de las personas (28,8%) que trabajan en pequeños despachos (1-4 socios) declararon que, de forma regular, no eran capaces de sobrellevar el estrés laboral, comparado con el 16,7% de quienes trabajan en grandes despachos (más de 26 socios). Un poco por encima de la quinta parte (22,9%) de las personas encuestadas que trabajan con clientes vulnerables tienen la misma sensación, en comparación del 17,3% de aquellos quienes no trabajan para este grupo de clientes.

Estrés laboral

Más de la tercera parte (37%) de las personas encuestadas han sentido estrés regularmente (definido aquí como la sensación de hallarse bajo demasiada presión emocional o mental), durante el mes anterior a contestar la encuesta. Unos datos ligeramente superiores al 35% del 2017.

Una cuarta parte de las personas encuestadas en 2019 han declarado haber sentido niveles de estrés laboral “severo” o “extremo”, de forma parecida a los datos de 2017 y 2018. La mitad de las personas encuestadas (51%) declararon haber padecido niveles “moderados” de estrés.

Solo un 3% de las personas encuestadas declararon no haber padecido estrés negativo en el mes anterior.

Como sucedió ya en anteriores encuestas, la alta carga de trabajo (64%) y las exigencias y expectativas del cliente (52%) son las causas de estrés más comúnmente seleccionadas.

Las consecuencias del estrés laboral más seleccionadas en la encuesta de 2019 son los trastornos del sueño (66%) y la afectación negativa en la salud mental (ansiedad, alteraciones emocionales, fatiga, pensamientos depresivos y negativos, autolesiones) (60%).

El ejercicio y la meditación/mindfulness son las estrategias más mencionadas por las personas encuestadas para lidiar con el estrés laboral.

Problemas de salud mental

Cerca de la mitad de las personas encuestadas contestaron que habían sufrido problemas de salud mental (ya sean diagnosticados o no) en el mes anterior a contestar la encuesta de 2019, un incremento sustancial respecto del 38% de 2018.

Una significante proporción de mujeres (50,2%) comparada con la de hombres (41,4%) contestaron haber sufrido problemas de salud mental. Al menos dos terceras partes (64,2%) de las personas encuestadas identificadas como lesbianas, gay, bisexuales y transgénero (LGBT+) contestaron haber sufrido problemas de salud mental, en comparación con el 47% de aquellas que se identifican como heterosexuales.

Cerca de una quinta parte de las personas encuestadas que afirmaban sufrir problemas de salud mental indicaron que su empleador era conocedor. Una mayor proporción de mujeres (21%) que de hombres (14%) contestaron que su empleador era conocedor.

Los trastornos del sueño (74%) y la afectación negativa en la salud física (sentirse físicamente enfermo, dolores en el pecho) (60%) fueron las experiencias más comunes entre quienes sufrían problemas de salud mental. Una mayor proporción de mujeres (63%) que de hombres (50%) afirmaron que los problemas de salud mental tenían un impacto negativo en su salud física (sentirse físicamente enfermo/dolores en el pecho).

Cerca de la mitad (49%) de las personas encuestadas trabajaban para organizaciones que ofrecían ayuda y guía en relación con la salud mental. Cerca de una cuarta parte (26%) de quienes contestaron la encuesta no sabían si su organización ofrece dichos servicios –lo cual sugiere que los actuales planes de sus empleadores deberían ser mejor promocionados.

La mayoría de las personas encuestadas pensaban que sus empleadores podrían hacer más para proporcionar ayuda, guía y apoyo en relación con el estrés laboral (77%) y los problemas de salud mental en el trabajo (78%).

Muchas personas encuestadas, cuando fueron preguntadas acerca de si sus empleadores están o podrían estar ofreciendo apoyo a los empleados que sufren estrés laboral, señalaron la necesidad de los empleadores de afrontar las causas de dicho estrés laboral tratando cuestiones como la carga de trabajo, la distribución del trabajo y en asegurar la presencia de personal cualificado y de apoyo para afrontar la carga de trabajo.

El 38% de las personas encuestadas no sabían de ninguna organización que las pudiera ayudar en materia de estrés o problemas de salud mental en el trabajo.”

Mensaje de agradecimiento

Desde el Instituto de Salud Mental de la Abogacía – Mental Health Institute of Legal Professions (ISMA-MHILP) seguiremos difundiendo los resultados del trabajo realizado por Kayleigh Leonie y la Junior Lawyers Division, a la vez que aprovechamos esta plataforma para volver a agradecer a la presidenta de la Junior Lawyers Division, Amy Crowley (foto de artículo), la invitación a asistir a su congreso. Una experiencia que esperamos tener el honor de volver a vivir el próximo año. Asimismo, agradecemos al resto de miembros del Comité Ejecutivo de la Junior Lawyers Division su hospitalidad y el gran trato que nos dispensaron en nuestra breve –e intensa– estancia en Londres.

Entrevista a Anna Gener Surrell

Entrevista a Anna Gener Surrell

Anna Gener Surrell

Presidenta y CEO de Savills Aguirre Newman Barcelona

Patrona de la Fundación Museo Picasso

Miembro del Comité Editorial de El Periódico

Miembro de la Comisión Ejecutiva de Barcelona Global

Patrona de la Fundación Cares

Miembro del Board en España del Royal Institution of Chartered Surveyors (RICS)

Miembro del Consejo Asesor de la Fundación Oncolliga

Miembro del Consejo Asesor del Instituto de Salud Mental de la Abogacía – Mental Health Institute of Legal Professions (ISMA-MHILP)

Tengo el placer de entrevistar a Anna Gener Surrell, CEO de Savills Aguirre Newman, una mujer en la cúspide, madre de un hijo y, además, una de las mejores personas que hemos tenido la ocasión de conocer en toda nuestra trayectora. Está muy concienciada en temas que constituyen las líneas principales de actuación del ISMA, tales como el empoderamiento femenino, fomentar el acceso de talento femenino a posiciones de poder, igualdad de género y la salud mental.

Desde el ISMA, nos gustaría agradecerle el trabajo hecho por la organización y el tiempo dedicado a contestar esta entrevista.

1. ¿Cómo surge tu pasión por la arquitectura y la pintura?

 
Desde pequeña ya me sentía muy atraída por la contemplación de la belleza en general, porque notaba que mejoraba mi estado de ánimo. 
 
La belleza la encontramos en las diversas formas que adoptan las obras de arte; la pintura, la arquitectura, la escultura… Es la belleza universal, porque ha sido admirada, generación tras generación, de forma ininterrumpida durante siglos. 
 
Pero, por fortuna, la belleza también se manifiesta, generosa y abundantemente, en nuestra vida cotidiana: en un mosaico, en un tapiz, en la fachada de un edificio…  A mí me  encantan las escaleras, me parecen un elemento arquitectónico precioso. 
 
Aprender a reconocer la belleza que hay a nuestro alrededor y disfrutarla plenamente debería ser una de nuestras prioridades vitales. La belleza no es algo superficial, porque nos impacta psicológicamente y nos puede ayudar a sentirnos mejor.
 
«Hablar sobre la relevancia de la arquitectura en nuestras vidas es tan esencial como hablar de la importancia de nuestro bienestar físico y mental. Los edificios nos hablan, nos interpelan, nos tocan profundamente porque además de proporcionarnos protección física, también nos impactan desde un punto de vista psicológico» (Arquitectura, 21.01.18)
2. ¿Hasta qué punto la arquitectura (de un edificio) influye en el bienestar de los trabajadores de una empresa?
 
La arquitectura nos impacta profundamente, pues es el marco físico en el que nos desenvolvemos para descansar, trabajar, formarnos, relajarnos, comer, amarnos, divertirnos…
En los espacios de trabajo es donde deberíamos prestar más atención, pues es un entorno en el que pasamos muchas horas y donde pueden producirse situaciones de tensión. 
 
Diversos estudios demuestran que un adecuado diseño del espacio de trabajo genera bienestar físico y mental, propiciando profesionales más felices, más comprometidos, más autoexigentes y más productivos. 
 
Algunos aspectos que hay que cuidar son: el confort térmico, el aislamiento acústico, la ergonomía y el cuidado del sentido olfativo. También son fundamentales el tratamiento y el consumo del agua, el control de la calidad del aire y la gestión de la luz. Todos estos elementos tienen un impacto muy poderoso en nuestro estado de ánimo y en nuestro bienestar psicológico.
 
Dices que los «referentes son poderosos«.
 
3. ¿Cuáles fueron los tuyos?
 
Efectivamente, los referentes son fundamentales porque pueden inspirarnos y darnos fuerza para lograr nuestros objetivos. 
Yo he tenido la suerte de tener buenos referentes a mi alrededor; mis padres y muchos de mis formadores me han proporcionado excelentes modelos. En la última década, mi gran referente ha sido mi marido, quien me aporta un punto de vista muy valioso. 
 
Nuestra sociedad debería ser capaz de generar referentes de profesionales que no sólo tienen éxito profesional, sino que por encima de todo, saben disfrutar de su vida personal, familiar y social; las esferas vitales que configuran una existencia equilibrada.
 
Poco antes de cumplir 40 años empecé a sentir una responsabilidad enorme en relación a las mujeres más jóvenes. Fui consciente de que debía contribuir a que alcanzaran sus metas y llegaran tan lejos como se propusieran. Fue entonces cuando me empecé a involucrar en diversas organizaciones que trabajan para que las mujeres participen de los ámbitos de decisión empresariales de manera equilibrada con sus compañeros hombres. Alcanzar estas esferas de poder es un hito relevante, porque constituyen los espacios desde donde puedes cambiar las cosas que no te gustan y poner en marcha los proyectos en los que crees.
 
Estuviste durante seis años trabajando en dos de las auditoras financieras más importantes a nivel mundial. Luego te fuiste al mundo de la consultoría inmobiliaria.
 
4. ¿Por qué decidiste cambiar de sector profesional?
 
El trabajo de auditor implica seguir un procedimiento que está muy definido, en cierto modo, representas una pieza dentro de un gran engranaje. Esto te obliga a ser sumamente cumplidor en tus obligaciones, porque si tú fallas, el trabajo de los demás también fallará. Guardo muy buenos recuerdos de esta etapa porque trabajé rodeada de gente de mi edad con perfiles similares al mío, por lo que me sentí integrada muy fácilmente. Pero no echo de menos las extensas jornadas laborales que soporté. 
En mi humilde opinión, exigir a tus profesionales trabajar tantas horas, de manera sostenida en el tiempo, es una manera muy obsoleta de gestionar una empresa, pues se produce una gran fuga de talento. 
 
Cuando dejé la auditoría, me incorporé a Aguirre Newman como analista de inversiones inmobiliarias, convencida de que desarrollaría un tipo de trabajo muy financiero, similar al que hacía cuando era auditora. 
No obstante, en cuanto empecé a trabajar, me di cuenta de que se trataba de un trabajo que requería importantes habilidades comerciales y relacionales. La cuestión es que yo me sentía cómoda detrás de mi Excel, haciendo análisis, pero no me veía a mí misma con habilidades sociales. Pasé varios meses pensando que me había equivocado de trabajo. Pero poco a poco, fui cogiendo confianza en mí misma, a medida que iba consiguiendo objetivos. 
 
Al cabo de unos meses descubrí, con gran alegría, que la labor comercial y relacional se me daba bien. Por fin pude relajarme y empecé a disfrutar con mi trabajo como nunca antes lo había hecho.
 
5. ¿Cómo gestionas el estrés y el trabajo bajo presión en tu día a día?
 
Periódicamente sufro puntas de estrés, que con los años he aprendido a gestionar, poniendo mucha atención a mi salud física y mental. 
Practico meditación y yoga regularmente. También escucho música, leo, escribo y llevo una vida socialmente activa, lo que me ayuda a llenarme de energía y de buen humor. 
 
El equilibrio mental es un estado sumamente delicado para algunas personalidades, máxime cuando están sometidas a una situación de estrés crónico. A pesar de la abundancia de casos que se observan, las enfermedades mentales y los trastornos psicológicos todavía son un tabú en los entornos de dirección empresarial. 
 
Desde el Instituto de la Salud Mental estáis haciendo una labor extraordinaria en este sentido, porque visibilizáis la enfermedad mental y ayudáis a encontrar los canales adecuados para tratarla. Los profesionales del derecho tienen mucha suerte, al poder contar con vosotros.
«El mejor jefe no es el que consigue más clientes o el que tiene más conocimientos del negocio, sino el que tiene más inteligencia emocional y sabe tratar adecuadamente a las personas que le rodean.  La capacidad de empatía y de interacción social es un atributo imprescindible para que la energía del equipo humano se centre en los objetivos de la empresa, y no se desgaste en malos entendidos internos» (Los jefes, 19.07.18)
6. ¿Qué podemos hacer para humanizar las empresas?
 
Muy a menudo, los entornos empresariales han estado excesivamente focalizados en la obtención de beneficios, descuidando el valor que aportaban a sus clientes y el trato que dispensaban a sus profesionales. 
No obstante, las empresas realmente exitosas ya se han dado cuenta de que para captar el mejor el talento, y con ello, conseguir los mejores clientes, deben mirar más allá del resultado y regirse con otros valores. Son aquellas empresas en las que todos quisiéramos trabajar, porque nos conectamos con ellas de un modo especial. 
 
Para empezar, aman lo que hacen; tienen un alto nivel de compromiso con el trabajo que desarrollan y lo llevan a cabo con consciencia y con placer. 
En segundo lugar, son empresas que han realizado una reflexión más profunda y se han marcado un reto más complejo, más allá de ganar dinero; también quieren contribuir a mejorar la sociedad. 
Pero lo esencial de estas organizaciones es que cuidan de sus equipos humanos; les transmiten unos valores (ética, profesionalidad, coherencia y humildad), y les instan a hacer las cosas de una determinada manera.
 
Teniendo en cuenta la presión y el cumplimiento de objetivos de la compañía, 
 
7. ¿En qué medida estás contribuyendo a esta humanización en Savills Aguirre Newman Barcelona?
 
Nuestra organización desarrolla su actividad en un entorno altamente competitivo y exigente. Soy consciente que lo que se espera de mí es que cumpla con el presupuesto que nos marcan nuestros accionistas. 
No obstante, siempre hemos tenido claro que queríamos trabajar de una determinada manera; con ética y con responsabilidad. 
 
Tras la crisis, me di cuenta de que para ser un buen profesional, no sólo tenía que asegurarme de que mi empresa ganara dinero, si no que también debía implicarme en generar un impacto positivo en mi entorno, sin esperar nada a cambio. 
 
Para mí, el progreso social, económico y cultural de Barcelona es un firme compromiso; por ello, colaboro en multitud de asociaciones e instituciones de nuestra ciudad a las que destino tiempo, energía y una gran cantidad de ilusión.
 
«Tal como 2017 fue un año funesto para mí, 2018 está resultando ser un año extraordinario» (Cosas que aprendes cuando recibes un premio, 8.06.18).
8. ¿Decir públicamente que algo de tu vida, lo que sea, ha ido mal o ha sido un fracaso muestra debilidad en un líder?
 
Todo lo contrario; desde mi punto de vista, el liderazgo de corte mesiánico, con una figura fuerte e incuestionable a los que todos siguen, es un modelo absolutamente obsoleto. 
 
El liderazgo moderno se define, en primer lugar, por tener una visión de qué se quiere conseguir y cómo lograr el objetivo marcado; y en segundo lugar, por ser una figura cercana, inclusiva, humilde, que reconoce errores y aciertos, que consulta sus decisiones y busca grandes consensos; jamás muestra su fuerza imponiéndose. 
 
De hecho, ningún objetivo realmente importante puede alcanzarse con la visión de una sola persona. Los problemas de la sociedad son tan complejos que requieren que los liderazgos descansen sobre un grupo de personas con puntos de vista diversos, pero con una cierta conexión mental.
 
A mí nunca me ha dado miedo mostrar una sensibilidad diferente o explicar mis fracasos o frustaciones. De hecho, escribo de ello a menudo, y lo publico porque pienso que quizá pueda ayudar a alguien que esté en una situación similar. Y la posibilidad de que mi vivencia resulte útil a alguien, no sé si me hace más fuerte o más débil, pero sin duda, hace que me sienta infinitamente mejor conmigo misma. 
 
Imagínate que quiero trabajar en tu empresa, demuestro que soy una persona competente y en la entrevista te digo: «Anna, me esforzaré al máximo y trabajaré mucho. Pero es posible que no pueda absorber todo el volumen de trabajo en determinadas ocasiones porque tengo un Trastorno Obsesivo Compulsivo». 
 
9. ¿Cuál sería tu respuesta?
 
En primer lugar, te felicitaría por tu valentía. La triste realidad es que los entornos empresariales competitivos, como la consultoría o la abogacía, suelen ser contextos duros, donde manifestar la diferencia (mental, física, espiritual) es muy complicado, porque siguen valorándose los perfiles uniformes y adaptativos. 
 
A pesar de que el mundo está cambiando muy rápido y adopta nuevos valores, la vida empresarial sigue anclada en dinámicas que infravaloran la diversidad, de manera que los profesionales evitan mostrar sus problemas, enfermedades, e incluso sus emociones, por miedo a ser discriminados o a ser considerados profesionales débiles. 
 
Tenemos que cambiar esta cultura empresarial tan pobre. La empresa es un pilar de la sociedad y debe contribuir a difundir los valores adecuados. 
Poder comunicar a tu empleador que tienes un TOC no debería penalizarte; tenemos que trabajar para que los entornos empresariales se humanicen.
 
10. Si tuvieras que contratar los servicios legales de un despacho de abogados, ¿tendrías en cuenta cuál es su política de diversidad y de bienestar a la hora de contratarlos?
 
Sin duda lo tendría en cuenta. Desgraciadamente, todavía hay poca cultura en este aspecto, pero estoy convencida de que en muy pocos años, las políticas de diversidad y de bienestar constituirán un requisito fundamental a la hora de llevar a cabo contrataciones. Debemos hacer lo que esté en nuestras manos para acelerar este proceso, y que estas políticas, tan necesarias, se implanten en cuanto antes.