He terminado Derecho, ¿y ahora qué?

He terminado Derecho, ¿y ahora qué?

Felipe Herrera Herrera

Colaborador del ISMA

“El éxito no está en vencer siempre sino en no desanimarse nunca”

Napoleón Bonaparte

No siempre podemos ser positivos, pensaba hace un tiempo atrás, y menos cuando te acabas de graduar en Derecho y por distintos factores de la vida (ya hablaremos de ello en otra entrega) no consigues acceder al Máster de Acceso a la Abogacía.

Si a ello le sumas estar a disgusto trabajando de noche en hostelería, por las mañanas y tardes cargando y montando muebles en casas de personas que se creen de la aristocracia y una mochila a tus espaldas de problemas familiares, creo que a la mayoría de vosotros, queridos lectores, la situación os haría sentir un poco frustrados o al menos bastante cansados y agobiados.

En este punto es cuando empiezas a pensar qué es la frustración y te das cuenta de que no tienes ni idea, no sabes lo mal que te puedes llegar a sentir y mucho menos cómo combatirla.

De hecho, en la universidad siempre te reforzaban positivamente al obtener la mejor calificación y se empeñaban en diseñar un arquetipo de abogado perfecto, en nuestras cabezas, que está muy lejos de la realidad. Afirmación de la que te cercioras cuando te introduces de lleno en el sector jurídico.

Objetivamente en la universidad nadie te enseña a levantarte después de un fracaso; pero no nos despistemos con los innumerables cambios que podríamos hacer en el sistema educativo y volvamos a aquel entonces con 23 años y un grado en Derecho que no servía para nada.

¡En ese entorno fue donde colapsé! En concreto después de encadenar varios días de trabajo casi sin dormir, comiendo poco y abusando un poco de las bebidas energéticas. Muy mala combinación, como es evidente.

El colapso fue casi literal, ya que me sentía totalmente agotado y desanimado. Me vi en parte reflejado en la imagen que dio la vuelta al mundo de los empleados de Lehman Brothers que, durante su quiebra, abandonaban su sede con cajas de cartón (que contenían sus objetos personales) y un rostro lleno de tristeza y resignación.

Tanto es así que decidí, después de sollozar como un niño que había perdido su muñeco, recluirme a pensar en la situación cerrando ventanas, cortinas y puertas y bebiendo y comiendo lo imprescindible. Tristeza y culpabilidad, que casi representaba “El asceta” de Pablo Picasso, de su época azul, pero en la realidad.

Hasta que en un momento de inspiración decidí llamar a un amigo (psicólogo) que me recordó unas cuantas cosas que mi ego se había encargado de borrar:

– Hay que sonreír y reírse a diario. 

– Hay que aceptar lo que somos y las situaciones en las que vivimos.

– Hay que amarse a uno mismo, ya que somos únicos. La vida es solo una y no hay que desperdiciarla.

– Hay que saber en todo momento dónde estamos y hacia dónde queremos ir. Sencillo, hay que tener objetivos en la vida.

Cual Aristóteles y su “El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona”, lo cuestioné absolutamente todo y pasé por una fase de introspección donde aprendí mucho de mí mismo y cambié el chip por completo.

Lo primero que hice fue llamar a una profesora de la facultad, que por aquel entonces coincidía en que era la directora del Máster de Acceso a la Abogacía, para ver si con algo de suerte podían aceptarme fuera de plazo. Como es evidente no tuve tanta suerte.

Sin embargo, gracias a esa estupenda profesora, descubrí a la universidad a distancia por antonomasia, la UOC, que a diferencia de otras universidades hace dos convocatorias en un mismo año. Por tanto, sin pensarlo un segundo, me matriculé en el Máster y allí conocí a mi amor (aunque esa es otra historia).

Lo segundo fue empezar a ir cada mañana a los distintos juzgados que tenemos aquí en Palma de Mallorca. Pasaba allí todas las horas posibles viendo juicios, hablando con los abogados y molestando a todos los profesionales que a diario se cruzan en los tribunales. De esto puedo sacar mil historias que me hicieron aprender mucho y que espero poder compartir con todos vosotros en siguientes publicaciones.

Lo tercero fue aprovechar mis escasos ahorros para hacer 500 tarjetas de visita e imprimir 1000 carteles que previamente había diseñado con los mejores cursos de diseño y marketing que encontré en Youtube. Tenía que comer, pagar mis gastos y facturas, en definitiva, tenía que buscarme la vida y no hay mejor forma que hacerlo con algo que te apasiona como es el Derecho.

Como dice Steve Jobs “La única manera de hacer un gran trabajo, es amar lo que haces. Si no lo has encontrado, sigue buscando. No te conformes.” Al fin y al cabo, ya era jurista, había cursado un Grado que lo avala y estaba cursando el Máster. Aún no podía ir a juicio, pero sí podía ayudar a muchas personas con sus problemas.

Lo siguiente que hice estaba directamente relacionado con lo anterior, y fue acondicionar el salón de mi humilde casa como si fuese un despacho profesional. Por suerte estaba (y está) ubicado en el centro de la ciudad y, en consecuencia, me camuflaba entre los otros despachos que ocupan los pisos del edificio.

La táctica era mover la mesa y sofá del salón y añadirle un separador de espacios muy moderno cada vez que venía un cliente. Y como no eran pocos se convirtió en la rutina diaria. Nuevamente internet y mi curiosidad característica ayudaron a recrear mi “oficina”.

En este punto me viene a la cabeza uno de los famosos dichos de Albert Einstein, que destacaba la importancia de ser apasionadamente curioso como si de un talento se tratara. Salvando las distancias, al menos algo compartimos.

Lo último que hice fue reunirme con antiguos compañeros para desarrollar y posteriormente lanzar una iniciativa que comenzó por aquel entonces como blog y que actualmente sigue su curso como portal jurídico, de tirada nacional, donde buscamos compartir derecho y conocimiento jurídico.

Como es evidente, es necesario sembrar para el futuro y es lo que en aquel momento hacía todos los días y que, a día de hoy, sigo haciendo y me lo pondré como objetivo año tras año de mi vida.

De hecho, cuando no estaba en los juzgados y sobre todo antes de empezar a tener clientes, me dediqué literalmente a romper las suelas de mis zapatos. Y aunque pueda sonar cómico, así fue ya que me paseaba mañanas, tardes y noches, pegando carteles de mis servicios y repartiendo tarjetas en cada una de las fruterías y comercios de los distintos barrios de mi ciudad. Pero todo sea por lo que amas.

Me gustaría poder profundizar en cada punto y sobre todo contar más detalladamente cada una de las aventuras que han sucedido en estos dos años, que parecen diez. Sin embargo, prefiero cerrar el artículo con una breve reflexión.

La vida continuamente te pone a prueba y tú eres quien marca los límites y quien decide quien quieres ser. Muchas veces nos infravaloramos o caemos en estigmas generalizados como por ejemplo, que el psicólogo es para locos o que contar nuestros sentimientos nos hace parecer más débiles y vulnerables. Al final te acabas convirtiendo en el fruto de tus pensamientos.

Es momento de cambiar y aprender a ser felices, con lo bueno y con lo malo. Desde mi humilde opinión, debemos aprender a amarnos y así podremos amar a las personas y a la vida. Fracasar no es más que la clave para aprender y construir nuestro camino y objetivos. Obviamente puede ser doloroso, pero tenemos que conocernos y dejar de aparentar que todo va bien y que somos perfectos. Es sencillo, levántate cuando te caigas y si necesitas contárselo a alguien hazlo, no sientas vergüenza.

En conclusión y como dice el Dalai Lamacuando pierdas, no pierdas la lección”.

Por último, hay que hablar con el corazón: sigo enamorado de mi novia, aprobé el Máster y posteriormente el Acceso a la Abogacía y creo que mis clientes y compañeros están felices con mi trabajo, esfuerzo y dedicación.

Encuesta de Resiliencia y Bienestar

Encuesta de Resiliencia y Bienestar

Ayer, la Junior Lawyers Division of the Law Society of England and Wales (la abogacía joven británica), colaboradora oficial del Instituto de Salud Mental de la Abogacía, lanzó la tercera edición de su Encuesta sobre Resiliencia y Bienestar. Kayleigh Leonie, autora de la Encuesta y miembro del Consejo Asesor del ISMA, ya ha manifestado su preocupación tras los resultados de las dos primeras ediciones: 

2017: “Estas estadísticas son extremadamente preocupantes para la JLD y, como resultado, su comité ejecutivo se centrará en la elaboración de directrices para los empleadores a fin de ayudarles a hacer frente al estrés y a los problemas de salud mental en el lugar de trabajo”.

2018: “La abogacía aún tiene un largo camino por recorrer para reducir el estigma relacionado con la mala salud mental. La JLD espera que el trabajo que está realizando ayude a reducir el estigma y anime a las organizaciones a fomentar una buena salud mental. En febrero de 2018, la JLD publicó unas guías para los empleadores que animan a las organizaciones a adoptar un enfoque más proactivo e inclusivo de la salud mental. La orientación se divide en tres pilares básicos: (1) educación/formación, (2) apoyo y (3) cultura”.

Resultados de 2017

Esta Encuesta se centra en el estrés y la salud mental en el lugar de trabajo. En su primera edición (2017), respondieron 214 miembros de la JLD (esta organización tiene más de 70.000), por lo que las conclusiones son indicativas, más que representativas. Sin embargo, estos datos ya han suscitado una respuesta inmediata por parte de la abogacía joven institucional.

Los resultados diferenciaban dos fenómenos:  

A) Estrés en el lugar de trabajo

A los efectos de la Encuesta, el estrés se definió como “estar bajo demasiada presión emocional o mental”.

  • Más del 93% de los encuestados habían sufrido estrés en el mes anterior a completar la encuesta, y el 26% de ellos estaban muy estresados o muy estresados.
  • La encuesta mostró que los factores clave de estrés para los abogados junior son la alta carga de trabajo, la falta de apoyo, las demandas/expectativas de los clientes y la gestión ineficaz.
  • El 73% de los encuestados dijo que su empresa podía hacer más para apoyar el estrés en el trabajo.
  • Con el fin de ayudar a los abogados a lidiar con el estrés en el trabajo, los encuestados proponen (i) formación (tanto para la dirección como para los abogados junior), (ii) una mayor visibilidad de las políticas internas, (iii) apoyo/asistencia psicológica, (iv) mayores niveles de supervisión y (v) una mejor gestión.

B) Salud Mental en el lugar de trabajo

  • Más del 25% de los encuestados dijeron que habían sufrido un problema de salud mental en el mes anterior a la finalización de la encuesta y menos del 24% de esas personas habían informado a su empleador al respecto.

Curiosamente, ninguno de los hombres encuestados que habían sufrido de un problema de salud mental le dijo a su empleador. Esto sugiere que existe una barrera clara que impide que las personas con un problema de salud mental se manifiesten. Esto puede estar relacionado con la percepción del estigma asociado a los problemas de salud mental en el lugar de trabajo.

  • Más del 74% de las personas con problemas de salud mental dijeron que habían considerado la posibilidad de ausentarse del trabajo, pero no lo hicieron, y más del 67% afirmó que ello les causaba problemas en su vida familiar y en sus relaciones.
  • Más del 73% de los encuestados afirmaron que su empleador no proporcionaba ninguna ayuda, orientación o apoyo a los empleados en relación con la salud mental en el lugar de trabajo o que no sabían si sus empleadores la ofrecían.
  • Más del 50 por ciento consideraba que su organización podía hacer más para proporcionar ayuda, orientación y apoyo en relación con la salud mental en el lugar de trabajo.

Resultados 2018

La segunda edición de la Encuesta, que estuvo activa durante los meses de enero y febrero de 2018, fue respondida por 959 miembros de la JLD (esta organización tiene más de 70.000). Aunque, en esta edición, las conclusiones siguen siendo indicativas (más que representativas), cabe destacar el incremento de participación que ha habido respecto a la primera edición.

A) Estrés en el lugar de trabajo

  • Más del 82 por ciento de los encuestados informaron que se sentían estresados de forma regular u ocasional en el mes anterior a la realización de la encuesta, y que el 26 por ciento de los encuestados estaban muy estresados.
  • los factores clave de estrés para los abogados junior son la alta carga de trabajo, las demandas/expectativas de los clientes, la falta de apoyo y la gestión ineficaz
  • El 83% de los encuestados dijo que su despacho podía hacer más para apoyar el estrés en el trabajo.

B) Salud Mental en el lugar de trabajo

  • Más del 38% de los encuestados dijeron que habían sufrido un problema de salud mental en el mes anterior a la finalización de la encuesta y menos del 18% de esas personas habían informado a su empleador al respecto.
  • Más del 55% de las personas que padecen un problema de salud mental dijeron que habían considerado la posibilidad de ausentarse del trabajo, pero no lo hicieron, y más del 64% afirmó que ello les causaba problemas en su vida familiar y en sus relaciones.
  • Más del 80 por ciento consideraba que su organización podía hacer más para proporcionar ayuda, orientación y apoyo en relación con la salud mental en el lugar de trabajo.
Comunicado oficial

Comunicado oficial

Querido/a profesional jurídico, opositor/a y estudiante de Derecho:

Queridos/as ciudadanos/as:

El Instituto de Salud Mental de la Abogacía – Mental Health Institute of Legal Professions (ISMA-MHILP) te desea una Feliz Navidad, unas felicies fiestas y un Feliz Año 2019. Durante estos meses, hemos trabajado muy duro para crear las bases de este proyecto que, a día de hoy, cuenta con 29 personas procedentes de distintos países (España, Estados Unidos, Reino Unido y Australia).

Queremos realizar muchas actividades en pro de vuestro bienestar. Durante estas fiestas navideñas, aprovecharemos para modificar la página web y presentar un formato nuevo con contenidos de alto valor añadido.

Asimismo, te informamos de que ya estamos buscando potenciales inversores sociales para la constitución de nuestra Fundación. 

¡Volvemos el 7 de enero de 2019!

¡Un abrazo muy fuerte!

Primera reunión del Comité de Bienestar

Primera reunión del Comité de Bienestar

Podemos llamarlo “Movimiento de Bienestar de la Abogacía“, el MBA de “salud emocional” del sector legal. Esta corriente humanizadora de las profesiones jurídicas, que debería extenderse en otros ámbitos profesionales durante los próximos años, ya existe en los países anglosajones. Por este motivo, el Instituto de Salud Mental de la Abogacía tiene alianzas internacionales de primer nivel, tanto a nivel de la abogacía institucional (Junior Lawyers Division of the Law Society of England and Wales) como de profesionales de Reino Unido y Estados Unidos (Consejo Asesor).

Primera reunión del Comité de Bienestar

Hoy es un día importante. Y es que esta tarde, en Barcelona, se celebrará la primera reunión del Comité de Bienestar del ISMA. Esta primera toma de contacto servirá para fijar la hoja de ruta de los próximos meses.

El Comité de Bienestar del ISMA tiene, entre otros, los siguientes objetivos:

  • Proponer recomendaciones genéricas a los despachos, colegios de la abogacía y facultades de Derecho que contribuyan al bienestar de las y los abogados y estudiantes de Derecho, respectivamente.
  • Asistir a los despachos, colegios de la abogacía y facultades de Derecho en la implementación de las recomendaciones genéricas contenidas en el Plan de Acción de Bienestar (PAB).
  • Establecer los ítems que servirán para crear el Índice de Bienestar de la Abogacía Española (IBAE) y fijar el sistema de puntuación.
  • Evaluar el grado de cumplimiento del Plan de Acción de Bienestar de aquellos despachos, colegios de abogacía y facultades de Derecho que lo hayan solicitado expresamente y reconocer los estándares óptimos de bienestar de aquellas organizaciones.

El trabajo de Anne Brafford, miembro del Presidential Working Group to Advance Well-Being in the Legal Profession y autora del “Well-Being Toolkit for Lawyers & Legal Employers”, propone una serie de cuestiones a los despachos con el fin de conocer si apuestan realmente por el bienestar de sus abogadas y abogados.

¿Qué podemos preguntar a los despachos?

A continuación, os reproducimos una traducción aproximada de las mismas y que, sin duda, tendremos en cuenta en nuestra hoja de ruta.

A. En relación con la salud mental y los trastornos de consumo de sustancias (drogas):

1. ¿Existe una política con respecto al uso de sustancias, la salud mental y el deterioro? En caso afirmativo, ¿necesita una actualización?

2. ¿La política del despacho explica cuáles son las obligaciones éticas de los abogados en relación con su propia salud y bienestar o la de sus colegas?

3. ¿Existe una política de permisos que apoye de manera realista el tiempo libre para recibir tratamiento?

4. ¿Existen actividades regulares sobre la importancia del bienestar?

5. ¿Los planes de salud que se ofrecen a las abogadas y abogados incluyen cobertura para el tratamiento de la salud mental y de los trastornos por uso de sustancias?

B. En cuanto a las prácticas de gestión que afectan el bienestar de las abogadas y abogados:

Evaluación del Bienestar

6. ¿Existe una práctica regular establecida para evaluar la participación en el trabajo, el agotamiento, la satisfacción en el trabajo, las intenciones de rotación, el bienestar psicológico u otros indicadores de bienestar y para tomar medidas sobre los resultados?

Prácticas de Orientación

7. ¿Se establecen prácticas de orientación para formar nuevos abogados comprometidos con la excelencia, el compromiso y el bienestar?

Políticas y prácticas relacionadas con el equilibrio entre el trabajo y la vida privada

8. ¿Existe una política que permita la flexibilidad en el despacho y un clima organizacional que la apoye?

9. ¿Es una práctica reconocer a los abogados y al personal que demuestran un alto nivel de bienestar?

Políticas y prácticas relacionadas con la diversidad y la inclusión

10. ¿Existen políticas y prácticas relacionadas con la diversidad y la inclusión con una misión específica que cuente con fondos suficientes?

Expectativas de disponibilidad 24/7

11. ¿Las prácticas del despacho permiten a los abogados tiempo para que se recuperen?

12. ¿Están las expectativas de tiempo de respuesta claramente articuladas y son razonables?

13. ¿Existe un esfuerzo para proteger el tiempo de los abogados para recuperarse de las demandas laborales desalentando las llamadas y correo electrónicos relacionados con el trabajo durante las noches, los fines de semana y las vacaciones?

Políticas y prácticas de facturación

14. ¿Las prácticas de facturación fomentan el trabajo excesivo y el comportamiento poco ético?

15. ¿Supervisa el bufete las horas facturadas por sus abogados y hace un seguimiento con los abogados cuyas horas son persistentes y significativamente más altas o más bajas de lo normal?

Prácticas de compensación

16. ¿Son justas las prácticas de compensación?

17. ¿Las prácticas de compensación son percibidas como justas?

18. ¿Siguen los estándares de equidad distributiva (resultado justo), procesal (proceso justo), interpersonal (tratar a las personas con dignidad y respeto) e informativa (transparencia)?

19. ¿El enfoque de la empresa hacia la compensación es holístico, o se centra exclusiva o principalmente en las horas?

Prácticas de Evaluación de Desempeño

20. ¿Las prácticas de evaluación del desempeño son justas y se perciben como justas?

21. ¿Contribuyen varios calificadores? ¿Están capacitados en el proceso y para reducir los sesgos comunes?

22. ¿Se da retroalimentación específica y oportuna regularmente, no sólo anualmente?

23. ¿Se da retroalimentación en una comunicación de dos vías?

24. ¿Es empático y se centra en el comportamiento, no en la autoestima de la persona?

25. ¿Está equilibrado y se le proporciona una mirada positiva y respetuosa?

26. ¿Se reconocen regularmente el buen desempeño y el progreso hacia las metas?

Políticas y Prácticas de Vacaciones

27. ¿Existe una política clara de vacaciones?

28. ¿La cultura organizacional fomenta el uso y apoya la desconexión del trabajo?

De la duración de los procedimientos y sus contratiempos

De la duración de los procedimientos y sus contratiempos

Marina Cañadó Calderón

Colaboradora

Siguiendo dentro del marco de mi misión de trasladar al exterior la realidad de lo que sucede en el día a día de los juzgados para ver cómo puede influir en la profesión de los abogados, quisiera exponer dos cuestiones. La primera de ellas es la larga e injustificada duración de los procedimientos judiciales. La segunda es la cantidad de contratiempos que surgen en los mismos ejemplificando únicamente con los más recientes que me he encontrado.

Todo lo cual afecta, sin duda alguna, al bienestar de los abogados y abogadas puesto que añade un trabajo extra que se sale del ámbito estricto de todo jurista de limitarse a emplear lo escrito en leyes y jurisprudencia.

La larga duración de los procedimientos

Las fases de cada procedimiento están claras en la ley procesal de cada jurisdicción. Sin embargo, en el ejercicio de la realidad, los ‘timings’ no suelen cumplirse. Salvo para el abogado.

Mientras que el juzgado tiene vía libre para tomarse su tiempo en procesar cada demanda, recurso o escrito de trámite, al abogado se le dan escrupulósamente los 5, 10 o 15 días que tiene para interponer sus contestaciones o escritos de acusación y defensa so pena de inadmisión por estar fuera de tiempo.

Con el tiempo he concluido que el gran culpable es la falta de medios, salvo alguna que otra actuación negligente que se ha corregido hablando con el funcionario en cuestión, cosa que ha sumado pérdida de tiempo no remunerada por mi parte y angustia añadida no indemnizada para mi cliente. Sin embargo, aquí no hemos venido a buscar culpables, sino a contar la realidad y a que se tenga en cuenta para los que la sufrimos.

La última reforma de la LECRIM de 2015 ya intentó paliar la situación insertando la figura de la llamada Causa Compleja, pero no se ha podido llevar a la práctica por falta de medios y precisamente este año los jueces y fiscales están solicitando su derogación.

Ejemplificaciones de casos reales los encontramos en fases de investigación con pocas pruebas que duran 1 año y medio o señalamientos para juicios a más de 1 año vista.

Esto provoca dos agravios en el abogado. El primero de ellos es que el abogado tenga el expediente abierto en situación de ‘stand by’ innecesariamente durante más de un año, ocupando espacio en su disco duro informático y mental, en lugar de poderlo cerrar y resolver el caso.

El segundo agravio es que el abogado no puede dar la satisfacción deseada al cliente, puesto que éste acude al despacho en un punto emocionalmente alto, con la expectativa de llevar al culpable ante el juez y que se haga justicia sino inmediatamente, en los meses venideros. Sin embargo, se le tiene que explicar, sin que lo entienda, que no se hará justicia hasta pasados años. Esto, créanme, hay que saber hacerlo entender y no lo enseñan en la facultad.

Los contratiempos en el juzgado

Este punto tiene mucho que ver con cultivar una relación fluida con los tramitadores y gestores de las oficinas judiciales y añadir, a la labor de jurista, una labor más propia de un procurador, que en ocasiones no es obligatoria y el cliente no desea costear.

Lo entenderemos mejor con ejemplos:

Señalamientos a juicios: Tenía dos juicios a 100 km y al llegar al juzgado se había decretado la suspensión de ambos. El abogado contrario venía de 200 km. Y los clientes enfermos porque eran procedimientos de solicitud de Incapacidad Laboral Absoluta. Lo peor no fue eso. Hubo dos contratiempos más. El primero fue que el nuevo señalamiento nos lo dieron para de ahí a 8 meses, sin lugar a discusión por colapso de agenda. El segundo es que no querían dejarnos marchar hasta dos horas después para hacer el trámite de notificación de la suspensión. Ahí sí que me planté y conseguí que accediesen a notificarme vía fax y poder marcharnos todos y, por lo menos, que no fuese una mañana tan perdida.

Interposición de demandas que nunca se tramitan: Interpusimos una demanda en julio y no teníamos noticias. Lo considerábamos normal debido a que se trataba de un juzgado llamado “De Refuerzo” que da soporte a los ordinarios y va bastante colapsado, pero, pasados 6 meses instamos al juzgado y para nuestra sorpresa, resultó ser que la persona encargada del asunto se había ido de vacaciones en julio y al volver olvidó tramitar lo que había entrado en esas fechas.

Citaciones actuaciones judiciales: Declaración a las 10:30h. Todas las partes llegamos puntuales y estábamos listas para iniciar. Pues bien. La funcionaria nos pidió si podíamos disculparla unos minutos para salir a desayunar, que ese día tenía muchas declaraciones seguidas y éramos los primeros y que a partir de nuestra declaración no iba a poder parar. Mi cara fue un poema, pero se trataba de un caso por delito muy grave de mobbing con consecuencias de tentativa de suicidio con hospitalizaciones y mi clienta no estaba para que yo me pusiese en modo insistente, así que me resigné y dejé que se marchase a desayunar. Media hora después, en la cual ambas partes perdimos literalmente el tiempo en los pasillos, la funcionaria regresó y pudimos comenzar.

Extraviar documentos y decirle al cliente que la letrada no lo ha presentado Cuando los clientes llevan tiempo esperando las tramitaciones y les digo que no hay nada nuevo, les suelo dar el teléfono del juzgado para que lo comprueben ellos mismos. Pues bien, en una de estas ocasiones le dijeron a mi cliente que la culpa era mía porque faltaba presentar una copia. Menos mal que guardo todas las copias selladas de lo que presento y se lo pude demostrar, pero así fue. Eso sí, la llamada posterior al juzgado por mi parte no la olvidarán nunca. Siempre con elegancia y modales.

En fin, como siempre digo cuando escribo estos artículos, estos casos no son la mayoría, pero por desgracia son un alto porcentaje y los puedo documentar. El Consejo General del Poder Judicial tiene un buzón de quejas para que los abogados podamos exponer estas situaciones y en ocasiones ha servido, pero me consta que han sido pocas y solo para casos graves.

Entrevista a Mª Eugenia Gay Rosell

Entrevista a Mª Eugenia Gay Rosell

Decana del Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona

Vicepresidenta del Consejo General de la Abogacía Española

Un referente femenino de la abogacía barcelonesa

Tengo el placer de entrevistar a María Eugenia Gay Rosell, decana del Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB). Antes de entrar en materia, me gustaría explicaros brevemente quién es nuestra primera entrevistada. 

María Eugenia se licenció en Derecho por la Universidad de Barcelona-CEU Abat Oliba hace 20 años. Más tarde, realizó el Máster en Mediación del ICAB. Decidió estudiar Derecho y ejercer de abogada “por vocación personal y por el compromiso en la defensa de los derechos y libertades de la ciudadanía”.

Está colegiada en esta corporación desde el 2000. A parte de decana y abogada, María Eugenia es madre de cuatro chicos: Álvaro, Gabriel, Jose María y Víctor. 

En nombre del ISMA, quiero agradecer la atención y amabilidad que han tenido tanto la decana como su equipo de comunicación a la hora de gestionar la entrevista que os reproducimos a continuación.

Emociones

Tras poner en funcionamiento el Instituto de Salud Mental de la Abogacía, he tenido la oportunidad de hablar con muchas abogadas y abogados con el fin de conocer su día a día. Muchos de ellos coinciden en que no pueden expresar sus emociones delante de sus clientes o compañeros porque tienen miedo a ser discriminados, o bien, ser considerados profesionales débiles.

1. ¿Por qué crees que la abogada o abogado tiene miedo a la hora de expresar sus emociones delante de sus clientes o compañeros?

Los ciudadanos y ciudadanas acuden a la abogacía para obtener asesoramiento, para resolver sus conflictos y defender sus intereses ante los tribunales.

Al tratarse de una relación de carácter profesional, el abogado o abogada tiene un trato formal hacia el cliente o clienta. Eso no está reñido con la empatía. Es fundamental ponerse en la piel de la otra persona. Precisamente, cuando nos llega un caso en el despacho nos ponemos del lado de las personas y empatizamos con él o ella para ver cuál es la mejor solución posible al problema que nos plantea.

Las relaciones abogacía-cliente están basadas en la confianza y en algunos casos terminan, incluso, derivando en un trato de amistad, por el hecho de que nos convertimos en “abogados y abogadas de cabecera”.

El carácter propio de la profesión hace que no expresemos habitualmente las emociones personales con el cliente. Pero eso no está reñido con el trato humano. Precisamente porque trabajamos con un material tan sensible como son los derechos de las personas debemos tener un especial cuidado, tanto en la forma como en el fondo, de los casos que llevamos.

¡La abogacía la formamos personas humanas!

Con los compañeros de trabajo, con quienes pasamos a menudo más horas que con la propia familia, sí que expresamos más nuestras emociones: cómo ha ido un juicio, cómo nos sentimos por un éxito de nuestros hijos, la dificultad de un caso, el malestar que podemos tener por el hecho de tener poco tiempo libre…Con el cliente cuesta más porque, a veces, se tiene la percepción que explicar nuestras emociones nos hace más vulnerables o que podemos perder prestigio.

En cualquier caso, el hecho de no expresar con los clientes nuestra percepción de la vida no la calificaría de “miedo”. La abogacía empatiza y se solidariza con su cliente o clienta, y en este ámbito, las emociones personales del abogado o abogada pasan a un segundo plano.

2. A menudo, tengo la percepción de que determinadas organizaciones solo quieren abogadas o abogados robots. Que no sientan, que no expresen abiertamente aquello que sienten, sino que se limiten a ejecutar órdenes de sus superiores. ¿Cómo podríamos humanizar nuestra profesión?

La abogacía es una profesión apasionante y muy cambiante. Las leyes se modifican constantemente, tenemos plazos para presentar los escritos, juicios en nuestra ciudad, pero también lejos de casa…A menudo, parece que hacemos un maratón para llegar a todas las cosas que tenemos que hacer. Los abogados y las abogadas siempre tenemos la sensación de estar corriendo de un lugar a otro.

Considero que una práctica profesional más humana es posible, así como aprender a utilizar las emociones a nuestro favor, para descubrir nuevas maneras de gestionar las exigencias y las dificultades en el despacho, a los juicios y en las negociaciones con abogados y abogadas contrarias.

Creo que precisamente las nuevas tecnologías nos ayudarán a conseguirlo.

Ya existen robots en algunos despachos de abogados y abogadas, especialmente en los Estados Unidos que se dedican a realizar tareas más mecánicas. Igualmente las nuevas tecnologías nos ayudarán a agilizar los trámites, de modo que ganaremos tiempo de “valor añadido” que nos permitirá ejercer la profesión con más calma y teniendo en cuenta más las cuestiones personales.

Asimismo, quiero reivindicar de nuevo la empatía de la abogacía hacia los clientes y que los abogados y las abogadas son personas humanas que tenemos emociones, que nos gusta hacer actividades y compartirlas con nuestro círculo más cercano. Gracias a las nuevas tecnologías también compartimos nuestra actividad en las redes sociales, en mi caso, especialmente, a través de Twitter.

3. Me gustaría que me explicaras, de tu experiencia como abogada ejerciente, un par de casos en que hayas experimentado alguna de las siguientes emociones (alegría, tristeza, rabia, asco, sorpresa o miedo):

Los abogados y abogadas que nos dedicamos al Derecho Procesal Civil hemos vivido todos los sentimientos…Alegría, tristeza, euforia, decepción…en función del resultado obtenido, te genera una emoción u otra.

En mi caso, llevo temas de Derecho de Familia y hay momentos muy complicados. Acompañar a estas personas en sus procesos y conseguir finalmente una resolución favorable o desfavorable a sus intereses o los de sus hijos te afecta, y mucho. La abogacía es una profesión viva, que permite ayudar a la ciudadanía, lo que supone compartir sus sentimientos y emociones.

Bienestar

4. ¿Tenéis pensado, desde el Colegio, crear una Comisión de Bienestar (Well-Being Committee), siguiendo el modelo anglosajón, que se encargue de analizar cuestiones relacionadas con el bienestar y la inteligencia emocional de la abogacía barcelonesa, así como de proporcionar ayuda y formación a sus colegiadas y colegiados?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como un “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Esta visión comporta que los profesionales de la abogacía tenemos que aprender a afrontar las tensiones normales de la vida, tenemos que ser conscientes de nuestras capacidades y límites con el fin de trabajar de forma productiva y fructífera.

Hoy en día, uno de los aspectos que debe afrontar la abogacía es el alto porcentaje de estrés, debido a la carga emocional que comporta nuestro trabajo. Por un lado, hay el trato con el cliente o clienta, que comporta escuchar situaciones mayoritariamente problemáticas casi cada día. Por otro lado, tiene que informar de las resoluciones, tanto si éstas son favorables como si no lo son. También sufrimos el funcionamiento lento de la Administración de Justicia, los plazos…

La abogacía la formamos profesionales comprometidos con la alta exigencia técnica. Trabajamos en un entorno cambiante constante, a raíz de los cambios legislativos y sociales que se producen constantemente, también nos tenemos que adaptar a las nuevas tecnologías y a los nuevos hábitos que surgen como resultado de ésta…Por eso, a través del Servicio de Ocupación y Orientación Profesional (SOOP) del ICAB tratamos los temas relacionados con el bienestar de la abogacía, con el objetivo de ayudar a las personas colegiadas de afrontar las emociones porque forman una parte muy importante del ejercicio de la profesión. Aprender a gestionarlas y conocerlas nos permite una aproximación más empática con el cliente y generar un vínculo de confianza.

El ICAB siempre ha querido ser pionero y un referente, así que la creación de la Comisión de Bienestar se puede estudiar y valorar.

5. Hay empresas que están aplicando la llamada “desconexión digital” para que sus trabajadoras y trabajadores tengan un mayor bienestar. ¿Qué opinión te merece?

Las nuevas tecnologías han propiciado que vivamos hiperconectados y pendientes de la actualidad. Soy defensora de la conciliación familiar. Por eso, por ejemplo, las Juntas de Gobierno del Colegio de la Abogacía, que se hacían por la tarde, han pasado al mediodía. Si queremos construir una sociedad más humana creo que debemos tener claro que, al margen del trabajo, tiene que haber un espacio para las relaciones sociales, para la vida familiar, etc. Con una buena organización y gestión se pueden conseguir muchas cosas. Eso comporta también el derecho a la desconexión digital, aunque en algunos ámbitos es más fácil que en otros.

Igualdad de género en las profesiones jurídicas

Tu compromiso por la igualdad de oportunidades entre abogadas y abogados es evidente: desde tu mandato, habéis presentado el “Plan Integral de Igualdad”; habéis puesto en funcionamiento la campaña “Cada día es 8 de marzo”; habéis celebrado el 1st Women Business & Justice European Forum (del cual, asistí con Tomás Gabriel García Micó y te felicito por su organización) y habéis incorporado la perspectiva de género en vuestros programas formativos.

El ISMA apoya totalmente esta magnífica tarea. Cabe poner de relieve que uno de nuestros objetivos es romper el techo de cristal existente en el sector legal y reivindicar el 50 a 50 en la sociatura de los despachos de abogados.

6. En este sentido, ¿es necesaria la implementación efectiva de un sistema de cuotas en los consejos de administración de los despachos de abogados y en las máximas instancias jurisdiccionales?

Sí. La Abogacía tiene que trabajar para facilitar la visibilización de las mujeres en todas las esferas: social, económica, política, tecnológica. Tenemos el reto de reivindicar el talento femenino, promover el papel de la mujer profesional y de negocios en la sociedad actual, fomentar políticas de igualdad de oportunidades y de paridad y romper con “techo de cristal” que, desgraciadamente, todavía existe en nuestra sociedad, ya que actualmente solo un 19% de las mujeres forman parte de los consejos de dirección de las empresas del IBEX-35.

Tenemos que creer en la igualdad y trabajar coordinadamente para conseguir una mayor participación de las mujeres en los escenarios de poder, hasta llegar a una participación paritaria 50/50. Por eso, tenemos que cambiar los modelos de gobernanza.

Con la voluntad de que el Colegio de la Abogacía de Barcelona sea uno de los motores de este cambio social, la Junta de Gobierno que presido, además de ser paritaria, se ha comprometido a trabajar para conseguir la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, empezando por el sector de la abogacía.

7. ¿Crees que el sistema de cuotas es el mecanismo definitivo para que se garantice una igualdad real y efectiva entre abogadas y abogados en el seno de los despachos?

Considero que el sistema de cuotas es un sistema transitorio que se tiene que mantener mientras no haya un cambio social que haga que el “techo de cristal” sea un concepto que se tenga que buscar en las hemerotecas. Un lugar de trabajo tiene que ser para la persona más cualificada para hacerlo. Mientras haya trabas que dificulten el acceso de las mujeres a los lugares de dirección se tendrá que mantener la cuota entre hombres y mujeres con el fin de poner en valor el talento femenino, que no se valorar de forma natural.