Le deseo una pronta recuperación

Le deseo una pronta recuperación

Estimado Paul Rawlinson, Presidente Global de Baker McKenzie:

Después de conocer su baja médica temporal, me gustaría decirle varias cosas:

En primer lugar, le deseo una pronta recuperación. Su salud debe ser su prioridad a partir de ahora. Es esencial que descanse. Usted es el capitán de este gran bufete de abogados, y los empleados y clientes necesitan que usted esté bien. Sobre todo, su familia.

En segundo lugar, quiero felicitarle por su valentía y humanidad para hacer pública esta historia. Según la declaración oficial de Baker Mckenzie, que ha sido difundida por diferentes medios legales británicos y estadounidenses, el agotamiento ha sido la causa de su baja médica temporal.

Considerando que existe un estigma social sustancial sobre la salud mental, el hecho de reconocer su problema puede ayudar a muchas abogadas y abogados a no tener miedo de hablar sobre temas de salud mental.

En tercer lugar, aunque usted ya tiene médicos que lo atienden, le animo a que siga las actividades de LawCare. Esta organización sin ánimo de lucro, presidida por la Sra. Elizabeth Rimmer, proporciona muchas herramientas útiles a los profesionales jurídicos británicos que necesitan ayuda.

Por último, si yo fuera el director ejecutivo de una gran empresa, puedo asegurarle que usted sería mi abogado. Merece mi respeto, lealtad, admiración y confianza.

Saludos cordiales,

Manel Atserias Luque

Presidente del “Instituto de Salud Mental de la Abogacía – Mental Health Institute of Legal Professions (ISMA-MHILP)”

La importancia del bienestar de la abogacía

La importancia del bienestar de la abogacía

Mckenzie Cross

Staff

Nota: la autora hace referencia a episodios acaecidos en Estados Unidos.

En los últimos meses, los profesionales se han vuelto más conscientes de los problemas de salud mental dentro de la profesión legal. El aumento de la depresión, la ansiedad y el estrés está provocando preocupación en la comunidad de abogados. Un líder mundial, Paul Rawlinson, se pidió un tiempo de descanso a principios de octubre de este año. Rawlinson era el presidente de la exitosa firma Baker McKenzie. Ha sido presidente durante dos años y durante ese período ha sido testigo de un crecimiento dentro de la empresa. Baker McKenzie anunció un aumento del ocho por ciento en los ingresos brutos de 2017 a 2018. No sólo recaudaron ingresos brutos, sino que también reportaron un aumento significativo del 14% en las ganancias por cada socio de capital (1). Aparentemente exitoso, el anuncio de Rawlinson de irse sorprendió a la gente de la comunidad, sin embargo, con el éxito viene el estrés. La firma emitió una declaración en la que afirmaba: “El Presidente Global de Baker McKenzie, Paul Rawlinson, ha anunciado que se retirará de sus responsabilidades cotidianas y que se tomará un permiso temporal para centrarse en un problema médico personal. (2) Un permiso de agotamiento puede no parecer una necesidad moribunda de tomar en serio la enfermedad mental, sin embargo, ponerlo junto con alguien tan importante y exitoso como Rawlinson y otros casos de enfermedad mental entre los abogados y se convierte en un tema más amplio.

El 14 de octubre de 2018 en Los Ángeles, California, el conocido abogado Gabriel MacConaill fue encontrado muerto en su auto por una herida de bala autoinfligida en la cabeza. Al igual que Rawlinson, MacConaill tuvo mucho éxito en su carrera. En 2009 McConaill, se unió a la práctica de Sidley Austin en Los Ángeles. Para 2014, se había convertido en socio y estaba construyendo una impresionante cartera de clientes. Aparentemente feliz y exitoso, fue un shock ver lo mucho que luchaba internamente. La enfermedad mental no es algo que se reconoce muy a menudo en la profesión legal, pero es un problema cada vez más grande.

En agosto de este año, Bruce Wickersham cometió otro suicidio entre su pareja. Era socio en la oficina de Boston de DLA Piper. Los suicidios están ocurriendo en todo el país entre los abogados. En Chicago, Stewart Dolin, un socio de fusiones y adquisiciones de Reed Smith, se suicidó saltando enfrente de un tren en movimiento. Estos son sólo unos pocos casos entre muchos que ocurren en todo el mundo. La pregunta es, ¿por qué no se conoce más ampliamente esta cuestión? La respuesta, miedo al estigma.

Un estudio muestra que el 28% de los abogados reportaron que lucharon con algún tipo de depresión en los últimos 12 meses. Esto es cuatro veces más alto que el promedio nacional. Aún más preocupante es que el 61% admitió sentirse deprimido en algún momento de su carrera. Es decir, diez veces la media nacional (3). Teniendo en cuenta estas cifras, tenemos que llegar a la conclusión de que dentro de la profesión legal hay una epidemia. Sin embargo, esa epidemia también se extiende a los estudiantes de derecho. La Encuesta sobre el Bienestar de los Estudiantes de Derecho y la Renuencia de los Estudiantes de Derecho a Buscar Ayuda por el Uso de Sustancias y Preocupaciones de Salud Mental reportó números destacables no sólo en temas de salud mental sino también en el abuso de sustancias. Sin embargo, uno de los puntos más interesantes del estudio es la razón por la que los estudiantes no informaron haber tenido un problema. El 63% de los estudiantes dijeron que temían no ser admitidos en el Colegio de Abogados si denunciaban un problema de abuso de sustancias; el 43% compartían el mismo temor si declaraban tener un problema de salud mental (4).

Sin embargo, el informe muestra claramente el estigma en torno a la salud mental, lo que no es motivo para dejarlo sin resolver. La manera más fácil de ayudar a los que sufren es hacerles saber que no están solos. Hay sitios web y líneas directas que pueden ayudarles a lidiar con la presión y el estrés que pueden estar sufriendo en su trabajo. La enfermedad mental es un problema que nunca desaparecerá por completo, pero con la ayuda de la comunidad, los seres queridos y el reconocimiento de los bufetes de abogados, podemos encontrar mejores maneras de afrontarlo.


(1) Walker, Rose. “Baker McKenzie Leader to Temporarily Step Down Due to Exhaustion.” The Legal Intelligencer. October 22, 2018. Accessed December 03, 2018. https://www.law.com/international/2018/10/22/baker-mckenzie-chairman-paul-rawlinson-to-temporarily-step-down-from-role-396-8258/.

(2) Rubino, Kathryn. “Global Chair Of Biglaw Firm Taking Temporary Leave Due To Exhaustion.” Above the Law. October 22, 2018. Accessed December 03, 2018. https://abovethelaw.com/2018/10/global-chair-of-biglaw-firm-taking-temporary-leave-due-to-exhaustion/.

(3)Dan. “Why We Need to Talk About Lawyers’ Mental Health Now.” Lawyers With Depression. September 23, 2018. Accessed December 03, 2018. http://www.lawyerswithdepression.com/articles/why-we-need-to-talk-about-lawyers-mental-health-now/.

(4) Organ, Jerome M., David B. Jaffe, and Katherine M. Bender. “Suffering in Silence: The Survey of Law Student Well-Being and the Reluctance of Law Students to Seek Help for Substance Use and Mental Health Concerns.” Journal of Legal Education. Accessed December 03, 2018. https://jle.aals.org/home/vol66/iss1/13/ .

Abogado, ¿tienes clientes problemáticos?

Abogado, ¿tienes clientes problemáticos?

Por Óscar Fernández León (@oscarleon_abog)

Miembro del Comité de Bienestar del ISMA

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Este artículo ha sido publicado en la página web del autor:

Clientes, como abogados, los hay de diversa naturaleza, lo que implica que el abogado, obligado a mantener una relación constante con aquéllos, debe saber cómo manejar las diversas interacciones con el fin de asegurarse que entre ambos se forme un verdadero equipo que favorezca la consecución del principal objetivo: la prestación del mejor asesoramiento o defensa.

Sin embargo, alcanzar dicho fin no es fácil, pues todos los abogados hemos tenido clientes problemáticos (aquellos que no entienden los límites existentes en la relación profesional), lo cual constituye, en la mayoría de las ocasiones, un verdadero lastre para el adecuado desarrollo de la misma.

Partiendo de esta base, dedicaremos el presente post a analizar las categorías más habituales de este tipo de clientes, para a continuación ofrecer algunas medidas generales para evitar que dicha condición pueda dinamitar la relación profesional. Vaya por delante mi máximo respeto y aprecio por los clientes, a los que he dedicado numerosos post resaltando su importancia y valor (véase http://oscarleon.es/por-que-son-tan-importantes-los-clientes-para-el-abogado-diez-razones-desde-el-corazon/), lo que no quita que la experiencia nos demuestre situaciones patológicas que, por el bien de la relación profesional, hemos de evitar.

Los clientes problemáticos

Entre las conductas más paradigmáticas de cliente problemático encontramos las siguientes:

El cliente con expectativas erróneas: En esta categoría de clientes incluimos a aquellos que mantienen unas expectativas del servicio que van a recibir muy superiores a las que realmente puede ofrecer el abogado. Estas expectativas pueden afectar al servicio (tiempos de atención y respuesta al cliente; abogado que lo va atender, necesidad de información permanente), al tiempo de prestación del servicio (¡esto es para ayer!), a los costes del servicio (¡yo pensaba que esto estaba incluido en la minuta!, o al resultado del servicio (¡se ha perdido el asunto y por tanto aquí hay una responsabilidad!).

El cliente irrespetuoso: Se caracteriza por no tener un comportamiento educado con su abogado. Aun conociendo las reglas de funcionamiento del despacho y el proceso de prestación del servicio, es muy exigente, tiene malas formas y no suele apreciar el trabajo del abogado. No respeta nuestro tiempo pero tampoco quiere pagar por él. Para él, si el asunto se gana, es su mérito, si se pierde, es demérito del abogado. Siempre será crítico con el trabajo del abogado y cualquier contacto entre ambos será siempre desagradable para el éste.

El cliente vindicativo: Son clientes que se caracterizan por contratar los servicios de un abogado con el fin de hacer daño a otra persona o entidad, bien al pretender canalizar su agresividad a través de acciones judiciales sin sentido, o por el mero hecho de hacer desgraciada a otra persona con el fin de saldar una deuda. En ambos casos, el cliente nunca busca un fin positivo o justo, sino que utiliza al abogado como un ariete contra los demás, arma que, probablemente, con el paso del tiempo podrá volverse contra el propio profesional. Generalmente, trata de imponer su criterio al abogado, aunque sea un verdadero despropósito.

El insatisfecho: Este cliente nunca estará contento con la prestación del servicio, de manera que aunque el abogado realice un trabajo de calidad más económico o más rápido (que supere las expectativas iniciales), éste siempre buscará algún motivo para quejarse, lo que produce una importante frustración en el abogado, que nunca verá apreciados sus servicios y esfuerzos por contentarlo. Aquí podemos incluir al cliente que no está dispuesto a pagar lo que vale el trabajo y no se cansará de buscar una rebaja o, de no conseguirlo, tener afilada la espada para exigir todo lo que pueda al profesional por el sobreesfuerzo económico realizado.

El oscuro: Este es sumamente peligroso, ya que tiene una tendencia no solo a no contar todos los hechos al abogado (omitiendo normalmente los esenciales) sino que además no le importa mentir para que el abogado actúe siguiendo el patrón mental que él ya tiene establecido para su temeraria defensa. Con independencia del descrédito que supone para el abogado quedar al descubierto cuando la otra parte o el Juzgado exponen la realidad y la dificultad que entraña la defensa de estos asuntos, el peligro de este cliente es que con su conducta puede involucrar al abogado en alguna infracción deontológica o incluso criminal, que, por cierto, poco le importará al cliente.

El cliente-abogado: Se caracteriza por pasar por alto la jerarquía profesional existente entre abogado y cliente, imponiendo su derecho a dictar a aquél la estrategia a seguir, contrariándose en caso de que este cuestione o no siga sus preclaras instrucciones.

¿Cómo podemos evitar que durante la relación profesional surjan estas conductas?

La respuesta no es otra que la prevención, y con ello nos referimos a una labor de información que deberá realizar el abogado en las primeras fases de la relación profesional a fin de evitar que el cliente vea normal actuar de forma incorrecta. Para ello, habremos de desarrollar una labor pedagógica en la que destacan las siguientes medidas:

1ª.- Explicarle en qué consiste nuestra actividad profesional y cómo se desarrollará en el caso concreto.

2º.- Crear unas expectativas reales. Para ello le preguntaremos qué espera de nosotros y le expondremos lo que puede lograrse y las limitaciones que nos encontraremos para ello.

3º.- Describirle las reglas de funcionamiento de la relación profesional y de nuestro despacho (horarios, accesibilidad, cita previa, llamadas, honorarios, uso del móvil y  whatsapp, etc.).

.- Mantener nuestra independencia ante el cliente y marcar claramente las reglas de la forma de trabajo.

5º.- Documentar constantemente las interacciones con el cliente, desde la hoja de encargo (imprescindible en estos casos), hasta las llamadas, mensajes de voz, etc. y confirmar sus instrucciones por escrito o enviarle resúmenes de las actuaciones que realicemos o, ante una decisión suya, pedirle por escrito esas instrucciones. En estos casos, no podemos obviar la práctica de dejar recibo firmado de toda la documentación recibida o entregada. En definitiva, a mayor información escrita, menos riesgos de controversias y malentendidos.

Cuestión distinta es que, al comenzar la relación, el abogado prescinda del uso de estas medidas y a lo largo de la relación surjan estas conductas. En tales casos (en los que la responsabilidad de esta situación corresponde en gran medida al propio abogado), toca encauzar la relación y realizar sobre la marcha un proceso de reciclaje siguiendo las pautas anteriores, lo que obviamente va a ser más difícil pues estamos en un escenario ya de por si viciado.

Si la relación finalmente deriva hacía una situación insostenible, y con ello nos referimos a que a pesar de nuestros esfuerzos sigue generándose malestar, temor, incomodidad, preocupación constante, es momento de tomar la decisión final que no es otra que cesar la relación profesional. Para ello, actuaremos amparados por lo dispuesto en el artículo 13. 3 del Código Deontológico de la Abogacía Española que establece que el abogado tendrá plena libertad para aceptar o rechazar el asunto en que se solicite su intervención, sin necesidad de justificar su decisión (igualmente, el abogado podrá abstenerse o cesar en la intervención cuando surjan discrepancias con el cliente. Deberá hacerlo siempre que concurran circunstancias que puedan afectar a su plena libertad e independencia en la defensa o a la obligación de secreto profesional).

Por lo tanto, la prevención, las medidas de reciclaje o cese de la relación son las herramientas de las que dispone el abogado para imponer la indispensable cordura que toda relación profesional abogado-cliente merece y necesita.

Naturalmente, todo lo expuesto hasta ahora queda muy bien sobre el papel, pero en realidad es muy difícil llevarlo a cabo. Todos conocemos el valor de un cliente, y somos conscientes de que la regla general es plegarnos a sus peticiones por más que perjudique nuestra forma de trabajar. Sin embargo, si reflexionamos seriamente sobre esta cuestión, concluiremos que el daño potencial que una relación viciada puede producir sobre en el abogado no es compensable por cantidad alguna, por lo que es recomendable evitar males mayores a tiempo. No obstante, por mi experiencia, el cliente, si bien al principio es reticente a someterse a nuestras reglas, en la mayoría de los casos agradece la transparencia que supone dejar claras las cosas desde el principio, limitándose los casos patológicos a supuestos excepcionales.

Guía 10. Ansiedad

Guía 10. Ansiedad

Por Jéssica Ahumada Masip

Miembro del Comité Científico del ISMA

Decimos que tenemos ansiedad cuando sentimos, generalmente, inquietud, tensión, dificultades para respirar y nerviosismo. Aunque nos resulta muy desagradable, es tan solo una respuesta fisiológica y emocional de alarma, la cual es el resultado evolutivo que nos prepara para luchar o huir de una amenaza, ya sea externa o interna.

Es interesante diferenciar entre ansiedad razonable y ansiedad patológica. La primera hace referencia a toda aquella ansiedad que es adaptativa, es decir, nos ayuda a funcionar en nuestro día a día. Todos nos hemos sentido ansiosos alguna vez, por ejemplo, ante la defensa de un caso, el cambio de trabajo, un divorcio, etc. Es decir, ante situaciones de gran impacto en nuestra vida. En consecuencia, padeceremos ansiedad durante un tiempo breve y ésta desaparecerá en cuanto la situación ansiosa haya finalizado. Una ansiedad patológica vendría dada por una interpretación irracional del peligro o una preocupación exagerada. En este caso, su intensidad es desproporcionada en la situación objetiva, y podríamos estar hablando de un trastorno de ansiedad.

Síntomas

  • Dilatación de pupilas
  • Tensión muscular
  • Mareo
  • Nauseas y/o diarrea
  • Hiperventilación
  • Irrealidad o despersonalización
  • Taquicardia
  • Inestabilidad

La ansiedad que estás padeciendo puede estar convirtiéndose en un problema si:

  • Estás preocupado durante un periodo largo de tiempo y gran parte del día.
  • Esas preocupaciones son parte de la vida cotidiana o sobre asuntos poco probables que sucedan.
  • Sufres ataques de ansiedad y regularmente experimentas una ansiedad elevada.

Cuando sufres un ataque de ansiedad o de pánico sientes súbitamente malestar o miedo intenso que alcanza su máxima expresión en minutos y durante este tiempo se producen cuatro (o más) de los síntomas siguientes:

  1. Palpitaciones, golpeteo del corazón o aceleración de la frecuencia cardíaca
  2. Sudoración
  3. Temblor o sacudidas
  4. Sensación de dificultad para respirar o de asfixia
  5. Sensación de ahogo
  6. Dolor o molestias en el tórax
  7. Náuseas o malestar abdominal
  8. Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo
  9. Escalofríos o sensación de calor
  10. Parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueo)
  11. Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo)
  12. Miedo a perder el control o de “volverse loco”
  13. Miedo a morir

Trastornos de ansiedad

Los trastornos de ansiedad son los que comparten características de miedo y ansiedad excesivos, así como alteraciones conductuales asociadas. Los más frecuentes en el mundo laboral son los siguientes:

Fobia

Podríamos estar hablando de una fobia cuando a la persona le produce un intenso y desproporcionado miedo un objeto o situación específica. En consecuencia, esa persona suele evitar el objeto o situación, y en el caso de no evitarlo, lo afronta con mucha ansiedad.

Trastorno de pánico

Podrías estar padeciendo un trastorno de pánico si sufres varios ataques de pánico de manera recurrente, sientes inquietud o preocupación continua acerca de los ataques de pánico o sus consecuencias (crees que te estás volviendo loco o que vas a sufrir un infarto, por ejemplo), y además realizas conductas de evitación por miedo a sufrir otro ataque de pánico.

Trastorno de ansiedad generalizada

Si tienes ansiedad y preocupaciones excesivas y desproporcionadas en relación a una serie de acontecimientos o actividades durante mucho tiempo, y dicha ansiedad y preocupaciones interfieren en tu funcionamiento diario, podrías padecer trastorno de ansiedad generalizada.

¿Cómo combatirla?

  • Ejercicios de respiración y relajación
  • Escuchar música
  • Comer saludablemente
  • Hacer ejercicio físico
  • Vida social saludable
  • Terapia psicológica

En el caso de sentirte identificado con alguno de los trastornos anteriormente descritos, recomendamos decididamente consultar con un profesional de la salud mental.

 

Referencias e información adicional:

  • Beck, A.T., Emery, G., Greenberg, R. (2014). Trastornos de ansiedad y fobias: una perspectiva cognitiva. Madrid: Desclée de Brouwer.
  • Bados, A. (2015). Trastorno de ansiedad generalizada. Guía para el terapeuta. Madrid: Editorial Síntesis.
  • Clark, D.A., Beck, A.T. (2016). Manual práctico para la ansiedad y las preocupaciones. La solución cognitiva conductual. Madrid: Desclée de Brouwer.
Género y Bienestar: dos variables indisociables

Género y Bienestar: dos variables indisociables

Manel Atserias Luque

Presidente del ISMA

Cuando concebimos el Instituto de Salud Mental de la Abogacía (ISMA), tuvimos claro que uno de nuestros principales objetivos, enmarcado en la fase de la promoción del bienestar, sería el de fomentar el liderazgo femenino en las profesiones jurídicas y romper con el denominado techo de cristal existente en este sector [1].

Y es que los resultados del estudio “La igualdad de género en la Abogacía Española: la evaluación actual de las abogadas y los abogados”, realizado por Metroscopia en octubre de 2017, constataban lo que ya ocurre en otros sectores profesionales: las mujeres (en este caso, las abogadas) no tienen las mismas oportunidades que los hombres para ocupar puestos de responsabilidad en su respectiva firma.

Durante estos meses, he tenido la oportunidad de reunirme con muchas abogadas y abogados. El propósito de estas conversaciones es conocer su día a día como profesionales del Derecho. Pero no desde una perspectiva técnico-jurídica, sino de salud o emocional. Cuestiones como «¿Duermes bien?», «¿Tus jefes, compañeros/as o clientes te tratan bien?», «¿Estás estresado/a o tienes ansiedad?», «¿Te has sentido acosado/a discriminado/a por parte de algún compañero/a?», «¿Has pedido ayuda a la firma, compañero/a o profesional?» o, simplemente, un «¿Cómo estás?» ―pero no el protocolario o automático, sino el de mirar fijamente a la otra persona y esperar a que responda con calma― son preguntas frecuentes en estos encuentros.

En el caso de las compañeras, siempre quiero ahondar un poco más en el ámbito del género: si han sido víctimas de acoso o de comportamientos machistas por parte de compañeros, jefes o clientes; si han tenido que decidir entre ser madre o seguir con su carrera profesional; entre otras cuestiones. Y es entonces cuando emerge una realidad paralela, la cual, ha permanecido oculta hasta fechas recientes.

A diferencia de ellos, ellas viven otra injusticia por el mero hecho de ser mujeres. La brecha salarial [2], las dificultades en conciliar (y el cómo les penaliza en su progresión profesional) y el techo de cristal (insoportable en el caso de los grandes despachos) son muestras claras.

Eso es lo que he podido comprobar durante todos estos meses. Cuando sustituimos los números por experiencias propias de abogadas, es inevitable que uno no experimente un mayor sentimiento de impotencia e indignación. Ellas lo padecen y las consecuencias, en términos de salud, son devastadoras.

Por este motivo, cuando hablamos de bienestar, el género siempre estará presente en nuestras actividades. Es de justicia. 

—-

[1] Art. 3.f Estatutos

[2] Estudio: «Las abogadas españolas contarían hoy, de media y de forma aproximada, con unos ingresos mensuales 450 euros inferiores a los de sus compañeros abogados”. En este sentido, “la mayoría de las mujeres (63%) percibe unas retribuciones por debajo de la mediana de ingresos (1750€), mientras que los hombres son algo menos de la mitad (48%)».

Elizabeth Rimmer y LawCare

Elizabeth Rimmer y LawCare

Mckenzie Cross

Staff

Elizabeth Rimmer es la Directora Ejecutiva de la organización LawCare. Se unió a la organización en 2014 y ha trabajado duro con ellos desde entonces. Se graduó en 1997 en el Kings College de Londres con especialización en derecho médico y ética. Antes de trabajar en LawCare, Rimmer había trabajado como abogada especializada en negligencia clínica. Tiene más de quince años de experiencia operando y dirigiendo organizaciones benéficas de salud mental. Actualmente en Lawcare, ella ha estado trabajando duro para crear un sistema de apoyo fuerte para los profesionales dentro del ámbito legal y sus familias.

LawCare fue fundada en 1997, y desde entonces han ayudado a miles de personas dentro de la profesión legal con problemas de salud mental. La organización ha crecido y ahora sirve a los profesionales jurídicos en todo el Reino Unido, República de Irlanda, Isla de Man y Jersey. LawCare está enfocado a no dejar que ningún abogado se sienta solo. Sentir que son los únicos que sufren es una de las mayores razones por las que no buscan ayuda. LawCare tiene una línea de ayuda a la que pueden llamar y a la que podrán contactar con un empleado o voluntario que también tenga experiencia trabajando en el sector legal.

Su línea de ayuda es su principal programa de apoyo. Está disponible para llamar los 365 días del año. La línea directa es confidencial, imparcial e independiente del sistema jurídico del Reino Unido. Una de las cualidades únicas de la línea de ayuda de LawCare es que si algún profesional siente que está luchando más de lo que la persona puede ayudarle, se le enviará a un miembro de LawCare. Un colaborador de LawCare es un empleado que también ha pasado por una gran lucha. Ellos están ahí para ayudarle durante el tiempo que necesite. La organización también mantiene una lista de consejeros y psiquiatras a mano. Estos profesionales de salud mental han tenido una experiencia especial trabajando con abogados en el pasado, para que puedan conocer cuál es el mejor tratamiento. Esta lista se mantiene a mano para que, cuando surja la necesidad, puedan derivarlos.

La línea directa fue creada sobre la base de que a veces una persona sólo necesita hablar con otra persona. El 75% de las llamadas que se hicieron el año pasado informaron de que el estrés era la razón por la que llamaban. A veces, el poder llamar a un extraño y hablar de sus problemas les ayuda a resolverlos por su cuenta. LawCare dice que la mayoría de las personas que llaman declaran que no sienten que necesitan apoyo de seguimiento.

Otro aspecto único de la organización es que también proporciona apoyo a los familiares y amigos de los abogados. Los profesionales del derecho no sólo necesitan ayuda para lidiar con el estrés y la ansiedad, sino que a veces sus familias necesitan ayuda para saber qué hacer con el fin de ayudar a su ser querido. LawCare proporciona esta información a las familias para ayudarlas a crecer juntas. Esto es muy importante porque trabajar con el estrés y la ansiedad, así como con otras enfermedades de salud mental, ya es bastante difícil sin tener que preocuparse por su familia. Lawcare les quita esta preocupación e incluso le da la vuelta para que sus familiares puedan ayudarles a tener aún más éxito.

El trabajo de Elizabeth Rimmer con LawCare ha ayudado mucho al Reino Unido. No sólo ha estado ayudando a crear un sistema de apoyo en todo el campo legal, sino que también está concienciando sobre un tema del que normalmente no gusta que se hable. Al derribar los muros del estigma y demostrar a los profesionales del derecho y a otros profesionales que la salud mental es un problema muy real, podemos brindar apoyo y recursos para hacer del mercado laboral un lugar más sano.