David Jaffe: un modelo a seguir

David Jaffe: un modelo a seguir

From left to right: Mckenzie Cross (staff), Manel Atserias Luque (president), Ferran Garcia de Palau Garcia-Faria (Well-Being Committee), David Jaffe (Associate Dean of Student Affairs of the American University Washington College of Law), Gabriela Boldó Prats (Well-Being Committee) y Albert Ruda (Dean of University of Girona Law School).

Mckenzie  Cross

Staff

En 2014, David Jaffe fue uno de los tres profesionales que puso en marcha un cambio en la forma en que vemos la salud mental entre los profesionales del derecho. Se graduó en 1993 de la American University, Washington College of Law con su licenciatura en Derecho. Es Decano de Asuntos Estudiantiles desde 1997. Cualquiera que tenga el honor de conocerlo puede apreciar inmediatamente el amor y la dedicación que tiene no sólo a su trabajo sino también a los estudiantes que encuentra. Pude escucharle hablar en una conferencia en Girona, España, y aprender sobre el estudio del que era parte.

El artículo, “Suffering in Silence: The Survey of Law Student Well-Being and the Reluctance of Law Students to Seek Help for Substance Use and Mental Health Concerns“, fueron los resultados de la Encuesta sobre el bienestar de los estudiantes de derecho (Survey of Law Student Well-Being, SLSWB). En el estudio participaron 3.300 estudiantes de quince facultades de derecho diferentes. Fue el primer estudio multiescolar sobre el consumo de alcohol y drogas callejeras por parte de estudiantes de derecho en veinte años, y el primer estudio en el que se abordó el uso de medicamentos recetados. El estudio está permitiendo que la sociedad reconozca que la salud mental dentro de los estudiantes de derecho es un tema que necesita ser abordado y resuelto.

Los resultados del estudio mostraron un número asombroso de estudiantes que luchan contra la enfermedad mental. Sin embargo, el estudio también mostró cómo esos estudiantes creían que su enfermedad mental sería percibida por el personal de su universidad, así como por la American Bar Association. El estudio informó que el cincuenta y tres por ciento de los estudiantes de derecho bebieron lo suficiente para emborracharse en los últimos treinta días. El 17% de los estudiantes padecían síntomas de depresión, y un 37% experimentaban episodios de ansiedad. Con números tan altos, es increíble que no se hubiera dado a conocer mejor el problema; sin embargo, las universidades no pueden ayudar a los estudiantes si no se acercan. El estudio mostró que sólo el 4% de los encuestados buscaron ayuda profesional para el abuso de drogas y alcohol. El 63% de los estudiantes dijeron que temían que hubiera un problema con su admisión al colegio de abogados si buscaban ayuda para el abuso de alcohol y drogas. Sin embargo, el porcentaje es sólo un poco menor, con un 45% temiendo las mismas repercusiones si se presentaban con un problema de salud mental. El estudio muestra muchas cuestiones diferentes entre los estudiantes de derecho; sin embargo, la parte más impresionante del trabajo de Jaffe no fue el estudio, sino su dedicación a encontrar soluciones.

El artículo “Suffering in silence” identifica algunas acciones que se podrían llevar a cabo para ayudar a los estudiantes. Una de las actividades más importantes fue que los profesores tuvieran políticas estrictas de asistencia. Esto ayudará a la facultad a buscar señales de advertencia, como la ausencia inesperada del estudiante en las clases o la llegada tardía sin previo aviso – también la política de que los miembros de la facultad deben asistir a un entrenamiento regular sobre cómo identificar las señales de advertencia de los problemas de salud mental. Un miembro de la facultad que pueda reconocer comportamientos extraños y acercarse al estudiante con una actitud sin prejuicios y que escuche, obtendrá una mejor respuesta de aquellos estudiantes que buscan ayuda por su cuenta. Otra acción de la que habló David Jaffe en la conferencia fue hacer obligatorio un curso sobre drogas y alcohol para los estudiantes de derecho que se incorporan. Esto podría ayudar a los estudiantes a conocer los riesgos de sus comportamientos, así como entender que la universidad se preocupa por su seguridad y salud.

La salud mental entre los estudiantes de derecho es un problema creciente. Con la ayuda de personas como David Jaffe y otros, podemos ayudar a poner en marcha políticas y acciones para ayudarles. Los estudiantes necesitan saber que no están solos y que la forma en cómo se sienten no es su culpa, ser compasivos y trabajar para que se sientan cómodos y no juzgados ayudará a revertir esta epidemia.                       

El abogado “enferma” cuando se implica demasiado con su cliente

El abogado “enferma” cuando se implica demasiado con su cliente

Por Óscar Fernández León (@oscarleon_abog)

Miembro del Comité de Bienestar del ISMA

Puedes suscribirte en su blog aquí

Este artículo ha sido publicado en la página web del autor:

Decía don Manuel Cortina “los pleitos hay que vivirlos como propios y sentirlos como ajenos”, frase proverbial que recoge un principio esencial en la práctica profesional de todo abogado: no podemos implicarnos emocionalmente en la defensa de los intereses de nuestros clientes. Sin embargo, la realidad es que muchos abogados incumplen inconscientemente dicha regla, y, quizás sin saberlo, al implicarse demasiado pueden llegar a sufrir situaciones verdaderamente patológicas.

Efectivamente, en ocasiones el abogado se preocupa enormemente por los casos que está defendiendo, de tal modo que no puede dejar de pensar en los mismos y en su posible resolución. Esta situación, que podría considerarse positiva si se adopta con cierta prudencia, se vuelve patológica cuando la implicación es tal que comenzamos a sufrir como si del propio cliente se tratara. Así, nos desvelamos por la noche pensando en el caso, nos indignamos ante el mero pensamiento de la conducta del contrario, anhelamos una solución favorable y, literalmente, sufrimos pensando en un posible fracaso ante nuestro cliente. Las consecuencias de esta actitud no se hacen esperar; insomnio, úlceras, distracciones e incluso cierta agresividad que van a pasar factura tanto a nuestra vida personal como profesional.

Esta es una conducta muy propia del joven abogado cuando llevan sus primeros asuntos, si bien la experiencia y la práctica va reduciendo tal comportamiento hasta llegar un punto en el que su involucración se modera hasta lo estrictamente necesario; quienes no superan esta situación acaban abandonando la profesión o continúan en el ejercicio profesional padeciendo (y haciendo padecer a los demás, especialmente a su familia) un verdadero infierno.

Dicho esto, el objeto de este post no es otro que alertar a aquellos compañeros que al leer estas líneas puedan verse identificados de algún modo, a fin de que adopten las medidas necesarias para modificar dicha tendencia, pues como todos hemos podido comprobar por nuestra propia experiencia, la excesiva involucración llega un punto que nos resulta insoportable por afectarnos personal y profesionalmente, siendo conveniente una aproximación al cliente y a su asunto con cierta distancia y moderación. Naturalmente, lo dicho sobre la excesiva implicación es aplicable a la dejadez, desidia o pasotismo que conlleva la nula implicación en el caso (mucho menos frecuente, claro).

Pero, ¿cómo podemos alcanzar el punto medio de implicación entre ambos extremos?

Para ello vamos a establecer una serie de razones a modo de consejos que podrían ayudarnos a reflexionar sobre lo pernicioso de una excesiva implicación con nuestro cliente y su asunto:

1º.- Cuando el cliente se presenta en el despacho del abogado viene para que lo asesore y defienda, y ¿sabes por qué?, por qué él se ha metido o alguien lo ha metido en el problema en el que se encuentra. La causa última de que esté en el despacho deriva del propio cliente, quien lo que busca es ayuda en forma de asesoramiento. Si te vas a angustiar por lo que otro ha hecho, viviéndolo como si tú fueras el causante del problema, prepárate para sufrir. Por ello, cuando te veas implicándote más de la cuenta piensa en que la raíz del problema que estás solucionando es completamente ajena a ti, y te aseguro que te ayudará a ver las cosas desde otra perspectiva.

2º.- Aunque a veces los clientes piensan que si el abogado está emocionalmente implicado en el caso realizarán una mejor defensa, están completamente equivocados. El abogado debe crear una distancia emocional con su cliente que le permita alejar la subjetividad que éste va a imprimir a todas sus acciones, pues siendo objetivo, es como el profesional podrá barajar todas las alternativas de defensa posibles, sea cual sea la incomodidad, malestar o incluso discrepancia de su cliente. El buen abogado debe ser empático y saber ponerse en el lugar del cliente para entender sus emociones, pero ello no significa que debamos identificarnos con él, puesto que en tal caso perderemos la objetividad que exige la aplicación de nuestros conocimientos técnicos y prácticos a la solución del caso.

3º.-  ¿Ves a esos compañeros que cuando llegas a la puerta de la sala acompañando a su cliente y cuando los miras te vuelven la espalda o te responden con hostilidad? Pues esos compañeros están excesivamente implicados con sus clientes hasta el punto de que temen que éstos les recriminen que hablen o incluso saluden al “enemigo”. La excesiva involucración conduce inevitablemente al incumplimiento de obligaciones deontológicas como la lealtad a los compañeros que flaco favor le hacen a nuestra profesión. Si estás excesivamente involucrado, es probable que actúes de forma hostil frente al contrario y a su cliente, bien porque sientes que debes hacerlo, bien a modo de pantomima ante tu cliente, conducta que a larga se paga pues “los clientes y los casos pasan y los abogados quedan…”

4º.- ¿Tú no tienes tus propios problemas? Pues ¿para qué quieres más problemas? Si te identificas con tu cliente asumes el suyo, esto te llevará a padecer en un grado muy aproximado a lo que sufre el cliente Y digo yo, ¿Para qué? ¿Para ignorar tus problemas y centrarte en los del cliente?  Mal negocio…

5º.- Si te involucras más de la cuenta acabarás física y psíquicamente destrozado, no lo dudes. La razón de ello radica en que tu no llevas un solo caso, sino una o dos docenas, cada uno con su problema particular de fondo, de modo que si vives cada caso identificándote con el cliente y su problema (además de los tuyos) acabarás exhausto y no tendrás otra salida que dejar la profesión (posible síndrome burnout) y si aguantas, solo espero no encontrarme contigo en una sala de vistas. Ya lo decía Eduardo J. Couture en su famoso decálogo: Olvida. La abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras llenando tu alma de rencor llegaría un día en que la vida sería imposible para ti. Concluido el combate, olvida tan pronto tu victoria como tu derrota.

Concluir señalando que si encontramos el punto medio, no ajeno a la administración de un cierto estrés y tensión profesional, no solo asesoraremos y defenderemos a nuestro cliente con más eficacia, sino que tendremos la oportunidad de disfrutar a conciencia del camino profesional que recorremos a diario.

Mensaje al Comité de Bienestar

Mensaje al Comité de Bienestar

Queridos/as miembro del Comité de Bienestar,

En primer lugar, y en nombre del Consejo de Gobierno, queremos daros las gracias por formar parte del Instituto de Salud Mental de la Abogacía – Mental Health Institute of Legal Professions (ISMA-MHILP). Cada uno de vosotros ha decidido, de forma voluntaria y altruista, colaborar con esta Asociación y esta generosidad y solidaridad demuestra que, más allá de vuestras excelentes aptitudes como profesionales, tenéis un gran corazón.

En segundo lugar, quiero pediros disculpas por el retraso en convocar una primera reunión del Comité de Bienestar, pero necesitábamos tener varios perfiles en este órgano del ISMA antes de empezar cualquier actividad.

Asimismo, antes de activar el comité, lo más importante era que el tema del bienestar estuviera encima de la mesa y se empezara a hablar en los medios de comunicación. Era y es fundamental difundir un mensaje a todos los actores del mundo jurídico que transmita ideas[1] como:

  • To be a good lawyer, one has to be a healthy lawyer”. ―Para ser un/a buen/a abogado/a, uno/a tiene que ser un abogado/a saludable―
  • Fostering well-being policies at law firms is “good for business, good for citizens, and the right thing to do”. ―Fomentar políticas de bienestar en los bufetes de abogados es bueno para los negocios, bueno para los ciudadanos y lo que hay que hacer” ―
  • Well-being is a team sport”. ―El bienestar es un deporte de equipo―

El simple hecho de que los términos “salud mental” o “bienestar” aparezcan cada vez más en los medios de difusión jurídica o en la página web del ISMA ya es una forma de actuar porque los profesionales, opositores y estudiantes de Derecho empiezan a tomar conciencia de esta cuestión tan importante. Y eso ha sido gracias a vosotros: vuestros escritos, aportaciones o participación en foros han sido una contribución fundamental, por lo que debe valorarse el gran trabajo que ya habéis hecho.

Ahora bien, y haciéndome eco de las inquietudes de algunos de vosotros, esta labor no es suficiente. Estoy totalmente de acuerdo. La forma de actuar que hemos tenido hasta ahora es una condición necesaria, pero no suficiente, para cumplir con el objetivo principal del ISMA, a saber: trabajar por el bienestar de los colectivos mencionados.

Por este motivo, ha llegado el momento de dar un paso adelante. Vosotros sois los protagonistas y os ayudaremos en todo lo que podamos para que vuestro mensaje llegue lo más lejos posible y tenga resultados tangibles.

Manel Atserias Luque

Presidente del ISMA

[1] Estas ideas quedan recogidas expresamente en dos informes: “The Path to Lawyer Well-Being: Practical Recommendations for a Positive Change” y “Well-Being Toolkit for Lawyers and Legal Employers

La Jueza Ginger Lerner-Wren y su dedicación en ayudar a las personas con problemas de salud mental

La Jueza Ginger Lerner-Wren y su dedicación en ayudar a las personas con problemas de salud mental

Photo: J. Albert Diaz/ALM

Mckenzie Cross

Staff

La jueza Ginger Lerner-Wren es jueza en el tribunal de la división de circuito criminal en el condado de Broward, Florida, y está exponiendo una reacción en todo Estados Unidos para ayudar y entender a las personas con problemas de salud mental. Lerner-Wren se graduó con su título de J.D. en el Nova Southeastern Law Center. Comenzó su carrera como abogada de bienes raíces comerciales y de práctica general. Luego se desempeñó como abogada de PAIMI (Protection and Advocacy for Individuals with Mental Illness) en el 17º tribunal judicial. Con su experiencia como abogada de PAIMI y su comprensión de las enfermedades mentales, no fue ninguna sorpresa cuando el Juez Jefe Dale Ross la nombró jefa del recién formado Tribunal de Salud Mental. A pesar de que sólo tenía 37 años y había sido jueza durante sólo un año, asumió el papel, y desde ese momento, la visión sobre los casos de salud mental ha cambiado. Esta decisión resultó ser una buena decisión, ya que ella ayudó a allanar el camino para que otros tribunales la siguieran. Dale Ross declaró: “Cuando estás abriendo el camino, cuando no hay un plan, tienes que tomar cientos de decisiones cada día. Por lo que puedo decir, ella tomó algo que nunca fue y lo convirtió en algo que todo el mundo quiere. Y eso es increíble”.

La idea y la construcción de la corte surgieron del muy publicitado caso de Aaron Wynn. Cuando Wynn tenía sólo dieciocho años, se vio envuelto en un accidente automovilístico que le causó un daño cerebral. Después del accidente, retrató un comportamiento violento. Aunque sus padres trataron de recibir ayuda, el gobierno nunca se la concedió. Más tarde, Wynn tuvo un brote violento y empujó a una mujer de 85 años. Desafortunadamente, se cayó, se golpeó la cabeza y murió tristemente. Luego fue acusado de homicidio sin premeditación. Sin embargo, se le consideró incapaz de ser juzgado. Fue la angustia de este caso lo que llevó a un informe judicial en 1994. El informe reveló que 10.000 ciudadanos con enfermedades mentales eran encarcelados anualmente. Sin embargo, no estaban recibiendo ningún tratamiento de salud mental.

Sin embargo, las cosas cambiaron cuando la Juez Lerner- Wren se puso a trabajar. Desde el año 2000, ha redirigido más de veinte mil casos de enfermedades mentales de ir a la cárcel y en su lugar ha ayudado a encontrar un lugar seguro donde pueden ser tratados y ayudados. “Es la cuestión de humanizar la ley, cuando se hace eso, las fuerzas en la sala del tribunal cambian”, dijo. Su compasión por la gente de su corte es asombrosa, lo que la convierte en una gran jueza. Dijo que incluso si las cosas no funcionaban con el recién formado tribunal, necesitaba que las familias supieran que había alguien luchando contra la dura injusticia de los tribunales cuando se trataba de los enfermos mentales. “Tenemos una creencia permanente en la recuperación”, dijo. “Las personas diagnosticadas con enfermedades mentales tienen la capacidad de perseguir sus sueños y su vida profesional. Merecen dignidad y tienen derecho a toda la amplitud de sus derechos legales en virtud de la ley. Cada individuo tiene valor y debe tener la oportunidad de alcanzar su potencial humano en esta vida dentro de la comunidad”, estas palabras dieron esperanza a las familias y esperanza en un nuevo sistema judicial.

Lerner-Wren también escribió un libro para concienciar a la corte titulado “Una Corte de Refugio“. Dentro del libro, se centra en diferentes casos que presidió a lo largo de su tiempo como Jueza de la Corte de Salud Mental y muestra el crecimiento de la corte desde el principio hasta ayudar a decenas de miles de personas. También es una oradora pública internacional con la esperanza de llegar a más gente y hacer crecer este tipo de división judicial. Incluso ha sido galardonada en múltiples ocasiones. Algunos de sus premios más prestigiosos incluyen el Premio al Liderazgo en Justicia en 2013, el Premio Humanitario del Año en 2000, y ese mismo año recibió el Premio al Defensor de los Niños.

A lo largo de todo su arduo trabajo, se ha mantenido enfocada en mejorar las vidas de los necesitados. La Corte de Broward no podría haber elegido a una mujer más centrada y decidida. Las familias confían en ella todos los días, y ella nunca les defrauda. “El tiempo que pasé en el hospital estatal trabajando en nombre de los residentes allí, fue un período de servicio difícil”, dijo. “Esta es una gira de servicio de sanación.”

Presentación oficial del ISMA en la UdG

Presentación oficial del ISMA en la UdG

Jornada sobre la salud mental de los profesionales jurídicos

Facultad de Derecho de la Universidad de Girona (Sala de Graus)

Girona, 14.11.2018

A menudo, los profesionales jurídicos están sometidos a una gran presión por razón de los asuntos que llevan, los plazos, la relación con otros operadores jurídicos, etc. A veces, el estrés, la ansiedad y el compromiso no se gestionan bien y acaban desembocando en problemas serios que afectan al bienestar psicológico. Algunos de estos problemas se originan ya cuando los juristas todavía son estudiantes. Son cuestiones a las que tradicionalmente se ha prestado poca atención, que a menudo se ignoran o se esconden, como si fueran un tabú. ¿Cuáles son los riesgos laborales a los que se enfrentan los profesionales jurídicos en este sentido? ¿Están las universidades preparadas para prevenir estos problemas? ¿Qué se está haciendo y qué se puede hacer al respecto? ¿Cómo se debe gestionar las tensiones propias de la profesión?

La Facultad de Derecho de la Universidad de Girona os invita a una reflexión en torno a estos temas, que sirva al mismo tiempo para concienciar de la problemática y como punto de partida para llevar a cabo medidas de mejora. La jornada está abierta a todos y no se necesita inscripción previa.

Programa provisional

11:00h: Bienvenida y presentación: “La salud mental de los profesionales jurídicos. ¿Detección precoz?“, por Albert Ruda (decano de la Facultad de Derecho de Girona, UdG)

11:10h: Ponencia “Riesgos laborales de la profesión“, por Pep Freixa (Psicólogo, Servicio de atención psicológica, UdG)

11:30h: Ponencia “La salud mental de la abogacía:

  • 11:30 – 11:40h: Ponencia “Sobre el ISMA y la experiencia anglosajona“, por Manel Atserias Luque (presidente del Instituto de Salud Mental de la Abogacía)
  • 11:40h – 11:50h: Ponencia “Cómo gestionar las emociones ante la autoridad judicial, cliente o compañero“, por Gabriela Boldó Prats (coordinadora del Máster Universitario de Abogacía en la Barcelona School of Management- Universidad Pompeu Fabra y miembro del Comité de Bienestar del ISMA)
  • 11:50h – 12:00h: “Taller práctico de Mindfulness“, por Ferran García de Palau García Faria (abogado, instructor del reconocido Programa de Reducción del Estrés basado en Mindfulness de la Universidad de Massachusetts y miembro del Comité de Bienestar del ISMA)

12:00: Pausa café

12:20h: Ponencia “El nivel de estrés, ansiedad e inteligencia emocional de los abogados“, por Mireia Ardid García (abogada)

12:40h: Ponencia “La salud mental positiva en el contexto universitario“, por la Dra. Susana Mantas (vocal de la Junta Rectora, Delegación de Girona, Colegio Oficial de Psicología de Cataluña)

13:00h: Ponencia “How Can Law Schools Improve Well-Being in the Lawyering Profession“, por David Jaffe (American University, Washington College of Law)

13:45h: Debate

14:00h: Clausura

Organización y contacto
Decanato, Facultad de Derecho, Universidad de Girona
C/ UdG 12, Campus de Montilivi, 17002 Girona
Tel. (++34) 972418110 / deg.dret@udg.edu

Brian Cuban y el camino hacia la recuperación

Brian Cuban y el camino hacia la recuperación

Mckenzie Cross

Equipo

Brian Cuban, un abogado de Dallas, Texas, se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Pittsburgh y ya tenía problemas de adicción. Como estudiante de primer año, a los dieciocho años, se volvió anoréxico. A la edad de diecinueve años, era bulímico y se mantendría bulímico hasta su recuperación a los cuarenta y cuatro años. Se hizo alcohólico a la edad de veintidós años, y a la edad de veinticinco años se lastimó a sí mismo. Luego agregó la cocaína a su lista de luchas a la edad de veintisiete años y la adicción a los esteroides a la edad de treinta. Se había vuelto suicida, había pasado dos veces en un hospital psiquiátrico y había tenido tres matrimonios fallidos antes de cumplir los cuarenta y cuatro años. Finalmente, el 7 de abril de 2007, después de un apagón de dos días, causado por las drogas y el alcohol, estaba en recuperación.

Durante su recuperación, dejó de ejercer la abogacía y se convirtió en un influyente defensor de la rehabilitación no sólo en el campo del derecho sino también en general. Su primer libro fue publicado en agosto de 2013, titulado “My Shattered Image: My Triumph Over Body Dysmorphic Disorder“. En el libro, llega a su audiencia y cuenta cómo creció diagnosticado y sufriendo de Trastorno Dismórfico Corporal (BDD). Es un trastorno grave en el que una persona está obsesionada con defectos menores o a veces imaginarios. El trastorno está comúnmente afiliado con la adicción y otras conductas abusivas. A lo largo del libro, lleva a sus lectores en un viaje a través de lo que pasó durante su infancia. A partir de lidiar con la intimidación, los rechazos y su depresión, se llega a conocer a Brian Cuban como persona. Larry North, experto en estilo de vida saludable, autor del best seller Get Fit and Living Lean escribió: “Habiendo ayudado a la gente a aprender a perder peso y mantenerlo durante más de 25 años, ahora creo que Brian Cuban ha tenido el valor de abrir una puerta emocional que les dará a hombres y mujeres una verdadera comprensión de cómo perciben su imagen corporal y abrir esa puerta para una vida de éxito”.

Habiendo tocado a su audiencia y ayudado a romper el estigma de los hombres con trastornos mentales y alimenticios, publicó el segundo libro en junio de 2017 titulado “The Addicted Lawyer: Tales of the Bar, Booze, Blow, and Redemption“. En su segundo libro, Brian se centra en su historia como adicto a la profesión legal en un reflejo sincero y honesto de sus elecciones de vida y su carrera. Sin embargo, el libro también ayuda a sacar a la luz las enfermedades mentales y las adicciones dentro del campo legal. Profundiza en por qué hay un porcentaje tan alto de profesionales del derecho que sufrirán estos diferentes trastornos a lo largo de sus vidas y carreras. Brian también quería centrarse en cómo ayudar a los que sufren en el análisis de los diferentes métodos de tratamiento, detallando los diferentes tipos de terapias, y si los programas de doce pasos son las únicas terapias que realmente funcionan. Junto con su historia y sus pensamientos sobre la recuperación, Brian también incluye historias de otros abogados que han sufrido de adicción y enfermedad mental y sus caminos hacia la redención. A través de un libro de testimonios convincentes, se llega a conocer la vida real de los abogados y profesionales que han sufrido y las maneras de ayudar a aquellos que podrían estarlo en la actualidad.

Junto con sus dos exitosos libros, también viaja por los Estados Unidos y Canadá hablando en universidades, conferencias, eventos legales y sin ánimo de lucro. Sus escritos han aparecido, y ha sido citado sobre estos temas en CNN.com, Foxnews.com, The Huffington Post, Above The Law, The New York Times, y en artículos en línea de todo el mundo. Algunos de sus discursos más famosos incluyen hablar en la conferencia anual de la American Bar Association, en el show de Katie Couric, en el Council on Alcohol and Drug Abuse, y en muchas otras convenciones conocidas.