Marina Cañadó Calderón

Colaboradora

Siguiendo dentro del marco de mi misión de trasladar al exterior la realidad de lo que sucede en el día a día de los juzgados para ver cómo puede influir en la profesión de los abogados, quisiera exponer dos cuestiones. La primera de ellas es la larga e injustificada duración de los procedimientos judiciales. La segunda es la cantidad de contratiempos que surgen en los mismos ejemplificando únicamente con los más recientes que me he encontrado.

Todo lo cual afecta, sin duda alguna, al bienestar de los abogados y abogadas puesto que añade un trabajo extra que se sale del ámbito estricto de todo jurista de limitarse a emplear lo escrito en leyes y jurisprudencia.

La larga duración de los procedimientos

Las fases de cada procedimiento están claras en la ley procesal de cada jurisdicción. Sin embargo, en el ejercicio de la realidad, los ‘timings’ no suelen cumplirse. Salvo para el abogado.

Mientras que el juzgado tiene vía libre para tomarse su tiempo en procesar cada demanda, recurso o escrito de trámite, al abogado se le dan escrupulósamente los 5, 10 o 15 días que tiene para interponer sus contestaciones o escritos de acusación y defensa so pena de inadmisión por estar fuera de tiempo.

Con el tiempo he concluido que el gran culpable es la falta de medios, salvo alguna que otra actuación negligente que se ha corregido hablando con el funcionario en cuestión, cosa que ha sumado pérdida de tiempo no remunerada por mi parte y angustia añadida no indemnizada para mi cliente. Sin embargo, aquí no hemos venido a buscar culpables, sino a contar la realidad y a que se tenga en cuenta para los que la sufrimos.

La última reforma de la LECRIM de 2015 ya intentó paliar la situación insertando la figura de la llamada Causa Compleja, pero no se ha podido llevar a la práctica por falta de medios y precisamente este año los jueces y fiscales están solicitando su derogación.

Ejemplificaciones de casos reales los encontramos en fases de investigación con pocas pruebas que duran 1 año y medio o señalamientos para juicios a más de 1 año vista.

Esto provoca dos agravios en el abogado. El primero de ellos es que el abogado tenga el expediente abierto en situación de ‘stand by’ innecesariamente durante más de un año, ocupando espacio en su disco duro informático y mental, en lugar de poderlo cerrar y resolver el caso.

El segundo agravio es que el abogado no puede dar la satisfacción deseada al cliente, puesto que éste acude al despacho en un punto emocionalmente alto, con la expectativa de llevar al culpable ante el juez y que se haga justicia sino inmediatamente, en los meses venideros. Sin embargo, se le tiene que explicar, sin que lo entienda, que no se hará justicia hasta pasados años. Esto, créanme, hay que saber hacerlo entender y no lo enseñan en la facultad.

Los contratiempos en el juzgado

Este punto tiene mucho que ver con cultivar una relación fluida con los tramitadores y gestores de las oficinas judiciales y añadir, a la labor de jurista, una labor más propia de un procurador, que en ocasiones no es obligatoria y el cliente no desea costear.

Lo entenderemos mejor con ejemplos:

Señalamientos a juicios: Tenía dos juicios a 100 km y al llegar al juzgado se había decretado la suspensión de ambos. El abogado contrario venía de 200 km. Y los clientes enfermos porque eran procedimientos de solicitud de Incapacidad Laboral Absoluta. Lo peor no fue eso. Hubo dos contratiempos más. El primero fue que el nuevo señalamiento nos lo dieron para de ahí a 8 meses, sin lugar a discusión por colapso de agenda. El segundo es que no querían dejarnos marchar hasta dos horas después para hacer el trámite de notificación de la suspensión. Ahí sí que me planté y conseguí que accediesen a notificarme vía fax y poder marcharnos todos y, por lo menos, que no fuese una mañana tan perdida.

Interposición de demandas que nunca se tramitan: Interpusimos una demanda en julio y no teníamos noticias. Lo considerábamos normal debido a que se trataba de un juzgado llamado “De Refuerzo” que da soporte a los ordinarios y va bastante colapsado, pero, pasados 6 meses instamos al juzgado y para nuestra sorpresa, resultó ser que la persona encargada del asunto se había ido de vacaciones en julio y al volver olvidó tramitar lo que había entrado en esas fechas.

Citaciones actuaciones judiciales: Declaración a las 10:30h. Todas las partes llegamos puntuales y estábamos listas para iniciar. Pues bien. La funcionaria nos pidió si podíamos disculparla unos minutos para salir a desayunar, que ese día tenía muchas declaraciones seguidas y éramos los primeros y que a partir de nuestra declaración no iba a poder parar. Mi cara fue un poema, pero se trataba de un caso por delito muy grave de mobbing con consecuencias de tentativa de suicidio con hospitalizaciones y mi clienta no estaba para que yo me pusiese en modo insistente, así que me resigné y dejé que se marchase a desayunar. Media hora después, en la cual ambas partes perdimos literalmente el tiempo en los pasillos, la funcionaria regresó y pudimos comenzar.

Extraviar documentos y decirle al cliente que la letrada no lo ha presentado Cuando los clientes llevan tiempo esperando las tramitaciones y les digo que no hay nada nuevo, les suelo dar el teléfono del juzgado para que lo comprueben ellos mismos. Pues bien, en una de estas ocasiones le dijeron a mi cliente que la culpa era mía porque faltaba presentar una copia. Menos mal que guardo todas las copias selladas de lo que presento y se lo pude demostrar, pero así fue. Eso sí, la llamada posterior al juzgado por mi parte no la olvidarán nunca. Siempre con elegancia y modales.

En fin, como siempre digo cuando escribo estos artículos, estos casos no son la mayoría, pero por desgracia son un alto porcentaje y los puedo documentar. El Consejo General del Poder Judicial tiene un buzón de quejas para que los abogados podamos exponer estas situaciones y en ocasiones ha servido, pero me consta que han sido pocas y solo para casos graves.