Por Jéssica Ahumada Masip

Miembro del Comité Científico del ISMA

Todas las personas han vivido alguna vez momentos de preocupación y sabemos lo desagradables y agobiantes que pueden llegar a ser. Existen preocupaciones insistentes que implican pensamientos que causan aflicción y ansiedad, pero esos pensamientos molestos cambian de un día para el otro. Por ejemplo, si tu jefa pasa a tu lado por un pasillo sin sonreírte, puedes preocuparte pensando “Quizás está enfadada conmigo”. Incluso podrías dar vueltas a la cabeza ese incidente durante algunas horas ese día.

Por otro lado, nos encontramos con las obsesiones, que son preocupaciones más estables: los mismos pensamientos, imágenes o impulsos nos pasan por la mente de manera más reiterada y nos causan perturbación. A veces, estos pensamientos no se nos van de la cabeza hasta que realizamos una acción. Por ejemplo, si nos llega el pensamiento “¿habré enviado el e-mail correctamente, o salí de la sesión sin enviar?”, no podremos quitarnos ese pensamiento de la cabeza hasta comprobar realmente que tenemos ese e-mail en la carpeta de “enviados”.

Si estos pensamientos y acciones son muy frecuentes en nuestro día a día hasta el punto de ralentizar nuestro trabajo o nos resulta imposible avanzar en él, podríamos estar hablando de un trastorno obsesivo-compulsivo o un trastorno relacionado, y probablemente esta problemática nos la encontremos más allá del mundo laboral.

Trastorno obsesivo compulsivo o trastornos relacionados

Antes de abordar estos trastornos, es importante remarcar que para desarrollarlos la persona tiene que tener una predisposición a tenerlos y que el estrés laboral sería tan solo un disparador.

I. Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC)

Se caracteriza por la existencia de obsesiones y/o compulsiones que consumen mucho tiempo y pueden provocar un elevado malestar o ansiedad en las personas que lo padecen. Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos que se producen de manera persistente, reiterada, involuntaria y desagradable. La persona puede intentar ignorar o eliminar sus pensamientos obsesivos, o neutralizarlos mediante otro pensamiento o acción. Estos intentos llamados compulsiones son conductas o actos mentales que la persona se siente impulsada a realizar repetidamente en respuesta a la obsesión o a unas normas rígidas que debe cumplir, para reducir su ansiedad o para prevenir un evento temido.

Algunos tipos de obsesiones frecuentes:

  • Fobias de impulsión: imagen o pensamiento intrusivo que implica el miedo a tener el impulso de perder el control sobre sí mismo y realizar una conducta no deseada, como, por ejemplo, matar a un ser querido o hacerte daño.
  • Contaminación: pensamientos y/o imágenes intrusas relacionadas con el miedo a poder haber sufrido algún tipo de contagio, sentirse sucio o asco sobre uno mismo.
  • Comprobación: dudas sobre si hemos realizado correctamente las cosas: cerrado la puerta (gas, estufa, etc), enviado un correo, actuado correctamente, etc.
  • Orden y simetría: todos los objetos deben estar en un orden concreto y perfecto, sino no puedes ponerte a trabajar hasta que hasta el menor detalle esté en su lugar.
  • Repetición: repetición de manera insistente de ciertas frases, pensamientos o conductas para evitar una posible catástrofe o hasta sentirse bien.

II. Trastorno dismórfico corporal

Puedes padecer este trastorno si sientes preocupación por uno o más defectos o imperfecciones en tu aspecto físico que parecen no tener importancia para las otras personas. Además, sueles mirarte excesivamente en el espejo, te rascas la piel y te tocas para comprobar esa imperfección. Esta preocupación y comprobación de tus defectos te causa mucho malestar y te quita mucho tiempo. Además, es importante diferenciarlo de un trastorno alimentario, ya que las preocupaciones no son por el peso corporal.

III. Trastorno por acumulación

La mayoría de personas les cuesta deshacerse de sus posesiones, incluso si estas no tienen ningún valor. Seguramente en algún momento habrás dicho u oído la típica frase de “¿y si algún día lo necesito?” o “lo guardo por si acaso”, incluso sabiendo esa persona que es muy improbable que lo necesite en su vida. A las personas que tienen un trastorno por acumulación les sucede lo mismo, pero de una manera más exagerada. Sufren una gran ansiedad en el momento de desprenderse de ciertos objetos hasta tal punto de resultarle imposible tirarlos o regalarlos. Además, esta dificultad hace que esta acumulación de cosas llega a influir en su vida personal, social y laboral, ya que abarrotan todas las zonas habitables de la casa o trabajo.

IV. Tricotilomanía

Podrías sufrir este trastorno si te arrancas el pelo de manera recurrente y tiene repercusiones en tu vida social y laboral. Este trastorno, a diferencia de los anteriores, no viene precedido de una obsesión.

V. Trastorno de excoriación

La característica esencial de este trastorno es el rascado recurrente de la propia piel hasta producirse lesiones cutáneas. Para considerar este problema como un trastorno, las personas deben sufrir afectaciones en su vida social, laboral y/u otras áreas importantes del funcionamiento.

¿Cómo combatirlos?

Estas personas sufren una ansiedad muy elevada, de manera que sería de ayuda practicar las mismas técnicas de respiración y relajación que se utilizan para los trastornos de ansiedad. El libro Venza sus obsesiones de Foa y Wilson ha resultado muy útil para numerosos pacientes con un trastorno obsesivo-compulsivo de carácter leve, pero recomendamos encarecidamente que consultes con especialistas en estos trastornos.

Referencias e información adicional

  • Bados, A. (2017). Trastorno Obsesivo-compulsivo. Departament de personalitat, avaluació i tractament psicològic. Universitat de Barcelona.
  • Foa, E.B. y Wilson, R. (2014). Venza sus obsesiones. Barcelona: Robinbook.