Kayleigh Leonie, autora del informe.

El pasado 27 de abril de 2018, el medio The Law Society Gazette publicaba la noticia titulada “Legal profession facing talent drain as mental health problems surge“. Esta noticia anunciaba la esperada publicación de la segunda edición del “Resilience and wellbeing survey report“, un informe que agrupa y analiza los resultados de las encuestas efectuadas a aquellos colectivos representados por la Junior Lawyers Division de la The Law Society: estudiantes del Máster en Abogacía británico (el legal practice course), incluyendo a paralegals; a los solicitors en prácticas y a aquellos solicitors con menos de cinco años de experiencia tras recibir la licencia para ejercer. Por segundo año consecutivo, la persona encargada de redactar el informe ha sido Kayleigh Leonie, abogada en Trowers & Hamlins LLP y miembro del Consejo de la The Law Society.

En su introducción, Kayleigh Leonie destaca que la “profesión legal se arriesga a perder a parte de su mejor talento si los empleadores no empiezan a valorar el bienestar de sus empleados como una cuestión clave para sus negocios” y subraya que “todavía falta un largo camino para aliviar el estigma vinculado con los problemas de salud mental“. Palabras que, desde el Instituto de Salud Mental de la Abogacía suscribimos íntegramente.

En la edición de 2018, el número de personas que han realizado la encuesta ha sido de 959, frente a los 214 del año pasado (cuatro veces más personas que el año pasado, lo que supone un incremento del 448,13%). Este dato es, ya de entrada, muy esperanzador, aunque falta mucho por hacer y así lo destaca la autora del informe.

Por primera vez, se ha introducido una cuestión clave para valorar la afectación en los factores causantes del estrés laboral: el tratamiento con clientes vulnerables por razón de edad, por problemas mentales o físicos, por hallarse en custodia, debido a su incapacidad, traumas o que son vulnerables por cualesquiera otras razones. De los encuestados, el 25,4% de ellos (244) trabajaban con estos colectivos.

A continuación, analizaremos con mayor detalle algunos de los datos del informe.

1. El estrés sigue impidiendo a los abogados cumplir con sus obligaciones

Aunque en comparación con 2017 el porcentaje de encuestados que manifestó que el estrés les impedía cumplir con sus obligaciones de forma ocasional y regular se ha reducido del 54,6% al 54%, se destaca el movimiento de los encuestados de los estadios intermedios (ocasionalmente o raramente) a los extremos (regularmente o nunca). Lo que, obviamente, es más preocupante es que si bien aquellos a quienes el estrés les impide hacer su trabajo de forma ocasional han pasado del 39,1% al 33,6% (una rebaja del 5,5%), estos se han relocalizado en el estadio más extremo, pasando del 15,5% al 20,4% (un incremento del 4,9%).

Gráfico extraído de “Resilience and wellbeing survey report” (Abril 2018), p. 7

También se observa que el 71% de los encuestados responden que, en el último mes, se han sentido regularmente (35,5%) u ocasionalmente (35,6%) estresados; frente al 82% de 2017. Si bien es cierto que prima facie parece un resultado esperanzador, no podemos evitar preguntarnos hasta qué punto existe, dentro de las firmas de abogados, la capacidad de autoevaluar el estrés que hayan podido sentir los encuestados. Aquí es donde se hace más necesario que nunca la introducción de contenidos de salud mental en carreras universitarias o cursos de preparación para el ejercicio profesional. Aun así, y pese al decrecimiento sustancial, todavía es preocupante que solo el 29% de los encuestados en 2018 se habían sentido raramente estresados (20,8%) o, directamente, no se habían sentido estresados (8,1%).

Gráfico extraído de “Resilience and wellbeing survey report” (Abril 2018), p. 8

Preguntados sobre el nivel de estrés sufrido, aquellos que sufren un nivel preocupante, entendiendo por tal un nivel severo (22,1%) o extremo (3,8%), han sufrido una ligera caída, pasando del 26,1% al 25,9%. Sigue sucediendo que, la mayoría de los encuestados sienten que su estrés es moderado (49,6%).

Gráfico extraído de “Resilience and wellbeing survey report” (Abril 2018), p. 9

2. La alta carga de trabajo, causa mayoritaria del estrés laboral. Las expectativas de los clientes, al alza

En la pregunta 9 del informe, los encuestados contestan que la principal causa de estrés laboral sigue siendo la alta carga de trabajo, seguida de las expectativas de los clientes. Veamos en la siguiente tabla cómo han evolucionado los factores de estrés laboral en comparación a 2017.

Tabla de elaboración propia tomando como referencia la 1ª y 2ª ediciones del “Resilience and wellbeing survey report”.

Detectamos el incremento sustancial de la presión que sobre los abogados tienen las expectativas de los clientes (que crecen en un 10% y pasan a ser la segunda causa de estrés de los encuestados). Mantiene la primera posición la alta carga de trabajo (sube hasta el 67,3%). Podríamos afirmar que la alta carga de trabajo, solucionable a través de políticas de contratación que permitan a los abogados enfocar una menor carga de trabajo con mayor precisión y perfección, estaría íntimamente vinculada con una dirección empresarial ineficaz y la falta de apoyo del empresario (que ocupan las posiciones 3ª y 4ª). Las horas facturables, si bien se mantienen bastante estables (solo suben un 0,9%), se convierten en la 6ª causa de estrés de los encuestados.

Se observa que las causas de estrés mencionadas serían evitables con políticas de salud mental y de trabajo sostenibles en el seno de las firmas de abogados. De hecho, el 34,4% de los encuestados afirma que, en el último mes, habrían empezado a buscar otro empleo (representan un 9% menos que en 2017, pero sigue constituyendo una cifra preocupante), con las consecuencias que ello tiene para aquellas firmas que invierten ingentes sumas de dinero en la formación de sus empleados.

Nos preocupa, asimismo, que algunos de los encuestados consumen alcohol para hacer frente al estrés. Si bien es cierto que no se indica el porcentaje, la mera mención de ello es preocupante pues se pueden sufrir graves problemas de adicciones que, no solo afectan a la vida profesional, sino también pueden tener un impacto en su vida personal. Otros hacen frente al estrés de maneras más saludables (haciendo ejercicio, apuntándose a cursos de mindfulness, hablando con sus superiores, practicando hobbies, yendo a terapia, con una dieta más sana o durmiendo un número suficiente de horas cada noche).

3. Aumenta el número de encuestados que sufren problemas de salud mental y la proporción de aquellos que consideran insuficientes las medidas que sus empleadores toman para ofrecer soluciones. Reduce la capacidad de expresarlo a los superiores

Otro de los extremos que más preocupa de esta encuesta es que el porcentaje de encuestados que confiesan haber sufrido problemas de salud mental en el último mes aumenta hasta el 38,5% (un 12,8% más que en 2017), mientras que la mayoría de aquellos que confiesan haberlo sufrido (un 82,1%, un 6,1% más que en 2017) reconocen no haberlo explicado a sus superiores (la causa podría ser, sin duda, el estigma que la propia autora del informe subraya en la introducción).

Asimismo, no sorprende que la mayoría de encuestados considere que no se toman suficientes medidas para combatir el estrés laboral. De hecho, el 83,2% de los encuestados (un 9,4% más que en 2017) considera que se podría hacer mucho más al respecto.

En particular, un 80,2% de los encuestados (un 29,8% más que en 2017) considera que su empresa todavía podría hacer más para ofrecer ayuda en relación con la salud mental en el trabajo.

4. Aumenta el número de profesionales que conocen organizaciones que les pueden ayudar a tratar cuestiones como el estrés laboral y otros problemas de salud mental

Elizabeth Rimmer, CEO de LawCare.

Un dato muy esperanzador nos lo da la pregunta 18 del informe, en la que se cuestiona “¿Conoce alguna organización que pueda ayudarle si usted quiere hablar sobre el estrés laboral o afrontar cualquier problema de salud mental?“. El 65,7% afirma conocer alguna (un 15,4% más que en 2017).

Nos alegra especialmente este dato porque organizaciones valientes y altruistas como LawCare, dirigida por Elizabeth Rimmer, están haciendo una gran labor en este campo y, poco a poco, empiezan a ser más conocidas entre los profesionales que buscan ayuda.

Desde el Instituto de Salud Mental de la Abogacía queremos felicitar la gran labor que desde la Junior Lawyers Division de la The Law Society se está efectuando para concienciar sobre los problemas de salud mental entre los profesionales jurídicos y esperamos seguir aprendiendo del ejemplo anglosajón para poder aplicar pronto a nivel español y continental europeo. Seguimos trabajando para mejorar la salud mental de los profesionales jurídicos españoles y para seguir recogiendo el apoyo de la sociedad civil, profesionales, colegios profesionales y demás organizaciones que quieran sumarse a este ilusionante y laborioso proyecto.