El coste de cada caída

El coste de cada caída

M, Secretaria Jurídica

La psicóloga Meg Jay publicó un libro titulado “La década decisiva”. Además del libro, hizo una inspiradora TED talk. En ella habla de la importancia de los veinte. ¿Son los jóvenes conscientes de que a esa edad están decidiendo su futuro? Cuando yo tenía veinte años estaba en medio de una crisis vital. No sabía qué me pasaba ni pude recibir la ayuda necesaria en ese momento. Aquello afectó devastadoramente al desarrollo de mis estudios universitarios. Y en consecuencia a mi futuro.

La enfermedad mental había aparecido en mi vida y tenía que aprender a convivir con ello.  También mi familia. Mis amigos desconocen este aspecto de mi vida y siempre he intentado que no interfiriera en el aspecto laboral, pero esto a veces es difícil si el ambiente no es positivo o el nivel de estrés es demasiado elevado.

Tuve una mala experiencia debido precisamente al mal ambiente en un bufete de abogados.  Demostré que estaba capacitada para el desempeño de mis funciones y obtuve una evaluación positiva. Sin embargo, un día no pude más. Enfermé, y para ser justos ni yo ni la empresa supo gestionar la situación. Yo decidí irme porque no creía que la empresa fuera a entender mi situación, pero sin duda, es mejor siempre hablar las cosas y comunicar cualquier tipo de incidencia. Por su parte, la empresa, totalmente desconcertada, quiso desacreditarme en vez de comprender la situación y facilitar que mi salida no fuera traumática. La empresa desconocía mis circunstancias personales. Los prejuicios en torno a la salud mental, los estereotipos, así como la banalización de estas patologías no fomenta un clima de confianza en el que sea posible el diálogo. Más bien, la persona que lo sufre, sufre en silencio y muchas veces obtiene por respuesta el rechazo.

Durante todo este tiempo he contado con el gran apoyo de mi psicólogo. Personalmente, me ayuda mucho la psicología positiva y creo que la clave es la empatía. Si recibiésemos más educación emocional estaríamos en mejores condiciones de ponernos en el lugar del otro. Y no solo con este tema. Vivimos en un mundo cada vez más complejo y diverso y, sin duda, la empatía y la solidaridad son un valor.

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M, Secretaria Jurídica

La psicóloga Meg Jay publicó un libro titulado “La década decisiva”. Además del libro, hizo una inspiradora TED talk. En ella habla de la importancia de los veinte. ¿Son los jóvenes conscientes de que a esa edad están decidiendo su futuro? Cuando yo tenía veinte años estaba en medio de una crisis vital. No sabía qué me pasaba ni pude recibir la ayuda necesaria en ese momento. Aquello afectó devastadoramente al desarrollo de mis estudios universitarios. Y en consecuencia a mi futuro.

La enfermedad mental había aparecido en mi vida y tenía que aprender a convivir con ello.  También mi familia. Mis amigos desconocen este aspecto de mi vida y siempre he intentado que no interfiriera en el aspecto laboral, pero esto a veces es difícil si el ambiente no es positivo o el nivel de estrés es demasiado elevado.

Tuve una mala experiencia debido precisamente al mal ambiente en un bufete de abogados.  Demostré que estaba capacitada para el desempeño de mis funciones y obtuve una evaluación positiva. Sin embargo, un día no pude más. Enfermé, y para ser justos ni yo ni la empresa supo gestionar la situación. Yo decidí irme porque no creía que la empresa fuera a entender mi situación, pero sin duda, es mejor siempre hablar las cosas y comunicar cualquier tipo de incidencia. Por su parte, la empresa, totalmente desconcertada, quiso desacreditarme en vez de comprender la situación y facilitar que mi salida no fuera traumática. La empresa desconocía mis circunstancias personales. Los prejuicios en torno a la salud mental, los estereotipos, así como la banalización de estas patologías no fomenta un clima de confianza en el que sea posible el diálogo. Más bien, la persona que lo sufre, sufre en silencio y muchas veces obtiene por respuesta el rechazo.

Durante todo este tiempo he contado con el gran apoyo de mi psicólogo. Personalmente, me ayuda mucho la psicología positiva y creo que la clave es la empatía. Si recibiésemos más educación emocional estaríamos en mejores condiciones de ponernos en el lugar del otro. Y no solo con este tema. Vivimos en un mundo cada vez más complejo y diverso y, sin duda, la empatía y la solidaridad son un valor.