Guía 10. Ansiedad

Guía 10. Ansiedad

Por Jéssica Ahumada Masip

Miembro del Comité Científico del ISMA

Decimos que tenemos ansiedad cuando sentimos, generalmente, inquietud, tensión, dificultades para respirar y nerviosismo. Aunque nos resulta muy desagradable, es tan solo una respuesta fisiológica y emocional de alarma, la cual es el resultado evolutivo que nos prepara para luchar o huir de una amenaza, ya sea externa o interna.

Es interesante diferenciar entre ansiedad razonable y ansiedad patológica. La primera hace referencia a toda aquella ansiedad que es adaptativa, es decir, nos ayuda a funcionar en nuestro día a día. Todos nos hemos sentido ansiosos alguna vez, por ejemplo, ante la defensa de un caso, el cambio de trabajo, un divorcio, etc. Es decir, ante situaciones de gran impacto en nuestra vida. En consecuencia, padeceremos ansiedad durante un tiempo breve y ésta desaparecerá en cuanto la situación ansiosa haya finalizado. Una ansiedad patológica vendría dada por una interpretación irracional del peligro o una preocupación exagerada. En este caso, su intensidad es desproporcionada en la situación objetiva, y podríamos estar hablando de un trastorno de ansiedad.

Síntomas

  • Dilatación de pupilas
  • Tensión muscular
  • Mareo
  • Nauseas y/o diarrea
  • Hiperventilación
  • Irrealidad o despersonalización
  • Taquicardia
  • Inestabilidad

La ansiedad que estás padeciendo puede estar convirtiéndose en un problema si:

  • Estás preocupado durante un periodo largo de tiempo y gran parte del día.
  • Esas preocupaciones son parte de la vida cotidiana o sobre asuntos poco probables que sucedan.
  • Sufres ataques de ansiedad y regularmente experimentas una ansiedad elevada.

Cuando sufres un ataque de ansiedad o de pánico sientes súbitamente malestar o miedo intenso que alcanza su máxima expresión en minutos y durante este tiempo se producen cuatro (o más) de los síntomas siguientes:

  1. Palpitaciones, golpeteo del corazón o aceleración de la frecuencia cardíaca
  2. Sudoración
  3. Temblor o sacudidas
  4. Sensación de dificultad para respirar o de asfixia
  5. Sensación de ahogo
  6. Dolor o molestias en el tórax
  7. Náuseas o malestar abdominal
  8. Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo
  9. Escalofríos o sensación de calor
  10. Parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueo)
  11. Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo)
  12. Miedo a perder el control o de “volverse loco”
  13. Miedo a morir

Trastornos de ansiedad

Los trastornos de ansiedad son los que comparten características de miedo y ansiedad excesivos, así como alteraciones conductuales asociadas. Los más frecuentes en el mundo laboral son los siguientes:

Fobia

Podríamos estar hablando de una fobia cuando a la persona le produce un intenso y desproporcionado miedo un objeto o situación específica. En consecuencia, esa persona suele evitar el objeto o situación, y en el caso de no evitarlo, lo afronta con mucha ansiedad.

Trastorno de pánico

Podrías estar padeciendo un trastorno de pánico si sufres varios ataques de pánico de manera recurrente, sientes inquietud o preocupación continua acerca de los ataques de pánico o sus consecuencias (crees que te estás volviendo loco o que vas a sufrir un infarto, por ejemplo), y además realizas conductas de evitación por miedo a sufrir otro ataque de pánico.

Trastorno de ansiedad generalizada

Si tienes ansiedad y preocupaciones excesivas y desproporcionadas en relación a una serie de acontecimientos o actividades durante mucho tiempo, y dicha ansiedad y preocupaciones interfieren en tu funcionamiento diario, podrías padecer trastorno de ansiedad generalizada.

¿Cómo combatirla?

  • Ejercicios de respiración y relajación
  • Escuchar música
  • Comer saludablemente
  • Hacer ejercicio físico
  • Vida social saludable
  • Terapia psicológica

En el caso de sentirte identificado con alguno de los trastornos anteriormente descritos, recomendamos decididamente consultar con un profesional de la salud mental.

 

Referencias e información adicional:

  • Beck, A.T., Emery, G., Greenberg, R. (2014). Trastornos de ansiedad y fobias: una perspectiva cognitiva. Madrid: Desclée de Brouwer.
  • Bados, A. (2015). Trastorno de ansiedad generalizada. Guía para el terapeuta. Madrid: Editorial Síntesis.
  • Clark, D.A., Beck, A.T. (2016). Manual práctico para la ansiedad y las preocupaciones. La solución cognitiva conductual. Madrid: Desclée de Brouwer.
Guía 9. Disfunciones sexuales

Guía 9. Disfunciones sexuales

Por Jéssica Ahumada Masip

Miembro del Comité Científico del ISMA

Los seres humanos pasamos por períodos de mayor y menor actividad y deseo sexual de forma natural. Esto puede ser debido a temporadas en las que estamos más estresados, cansados o deprimidos, y se encuentra dentro de una normalidad de las personas. Nos encontramos ante una posible disfunción sexual cuando ese periodo de tiempo es largo e influye en nuestras relaciones de pareja y en nuestro propio bienestar general, como, por ejemplo, en nuestra autoestima.

La disfunción sexual es una alteración de los procesos propios del ciclo de respuesta sexual o dolor relacionado con la realización del acto sexual. Esta alteración provoca malestar o dificultades en la relación de pareja y no es atribuible a otro trastorno que justifique esta disfunción.

Una disfunción puede tener su origen en un problema físico o psicológico. Respecto a las causas físicas nos podemos encontrar con diabetes, problemas hormonales o insuficiencia cardiaca, entre otras. Las causas psicológicas pueden incluir estrés relacionado con el trabajo, depresión o preocupaciones sobre problemas de la vida diaria. Algunas drogas pueden también afectar al deseo y a la ejecución del acto sexual. En este apartado vamos a exponer los diferentes síntomas que una persona con disfunción sexual puede padecer.

Síntomas

  • Hombres o mujeres
    • Incapacidad para excitarse.
    • Ausente o bajo deseo sexual.
    • Relación sexual con dolor.
  • Hombres
    • Eyaculación precoz, tardía o ausente a pesar de una estimulación adecuada.
    • Incapacidad para mantener una erección adecuada.
    • Incapacidad para lograr la erección.
  • Mujeres
    • Lubricación vaginal inadecuada antes o durante la relación sexual.
    • Ausencia o retraso persistente o recurrente para alcanzar el orgasmo tras una excitación sexual normal.
    • Dolor en la vulva o la vagina al contacto con esas zonas.
    • Incapacidad para relajar los músculos de la vagina lo suficiente para permitir una penetración no dolorosa o incómoda.

Si una de estas disfunciones es debida a la situación laboral por la que estás pasando, se podría relacionar con momentos de estrés o depresión debido, por ejemplo, a la pérdida de un trabajo o un gran cansancio por las largas y estresantes jornadas en el bufete u oficina.

Además, todos sabemos que es muy complicado separar el mundo laboral del personal. A veces parece que se nos acumulan los momentos difíciles, así que si estás sufriendo un momento de estrés elevado en el trabajo y algún acontecimiento vital de importancia como una ruptura sentimental o un post-parto difícil, entre tantos otros, no podemos descartar que sean motivos más que suficientes para tener dificultades sexuales o estar desarrollando una disfunción sexual.

¿Cómo combatirlo?

Primero debes descartar que tu problemática no tenga una causa orgánica (diabetes, obesidad, anticonceptivos, etc.) consultando a tu médico/a. En el caso de no tener un origen médico, es de suma importancia que acudas a un profesional de la salud mental lo antes posible, porque cuanto más tiempo estés con este problema, antes puedes comenzar a desarrollar conductas de evitación de las relaciones sexuales, miedos, inseguridades, baja autoestima, etc. que harán que empeore tu estado y el de tu relación de pareja.

Es muy importante, si tienes pareja, que exista una gran comunicación con ella, y que, a poder ser, acudáis juntos a terapia.

Además, te puede resultar de ayuda:

  • Reducir el consumo de alcohol.
  • Dejar de fumar.
  • Combatir el estrés.
  • Comer sano.
  • Hacer ejercicio.
  • Evitar el consumo de drogas.

Referencias e información adicional:

Las mejores universidades apuestan por el Mindfulness contra el estrés

Las mejores universidades apuestan por el Mindfulness contra el estrés

Por Ferran García de Palau García-Faria

Miembro del Comité de Bienestar del ISMA

Este artículo fue publicado en la página web de “Psicología y Mente”. 

Las universidades más importantes usan Mindfulness en programas contra el estrés de los estudiantes.

El estrés puede ser un problema de grandes dimensiones y de efectos devastadores para los estudiantes universitarios, que se ven sometidos a mucha presión por diversos motivos. Afortunadamente, en las últimas décadas ha surgido una poderosa herramienta para combatirlo: el Mindfulness.

En este artículo veremos el ejemplo de las mejores universidades del mundo a la hora de utilizar programas basados en Mindfulness para reducir el estrés en estudiantes.

¿Cuáles son los “estresores académicos” a los que se enfrentan los universitarios?

Los agentes estresores “académicos” pueden clasificarse en dos grupos, que son los siguientes:

  • Estresores internos: La presión auto-impuesta, es decir, la altura a la que cada estudiante coloca el “listón” de eficiencia así como sus expectativas de logro.
  • Estresores externos: Las situaciones del entorno que generan tensión y exigencia como por ejemplo, los exámenes, las exposiciones orales, realizar prácticas en grupo, las dificultades en asimilar los contenidos del temario, la gestión del tiempo, la falta de socialización con otros compañeros de clase, compatibilizar un trabajo con los estudios para poder pagarlos…

¿Cuáles son las señales de alarma del estrés?

Algunos de los síntomas se reflejan en el cuerpo, tienen efectos físicos:

  • Somnolencia, por falta de horas de sueño.
  • Insomnio o dificultades para conciliar el sueño.
  • Cansancio, fatiga.
  • Dolores de cabeza.
  • Dolores estomacales y/o colon irritable.
  • Bruxismo (tensión en las mandíbulas).
  • Dolores de espalda.
  • Contracturas musculares.
  • Taquicardia o palpitaciones.
  • Aumento o disminución del apetito.
  • Resfriados frecuentes, por una bajada de las defensas.

Otros síntomas repercuten en el estado de ánimo y en los aspectos cognitivos y emocionales:

  • Inquietud constante.
  • Tristeza, desánimo.
  • Baja motivación.
  • Falta de concentración o dificultades para concentrarse.
  • Dificultades para pensar (quedarse en blanco o bloqueado).
  • Hiperactividad.
  • Problemas de memoria, olvidos o despistes frecuentes.
  • Irritabilidad.
  • Miedo a no cubrir los objetivos o expectativas.
  • Angustia y/o ganas de llorar frecuentes.

Asimismo, existe un tercer tipo de síntomas que afectan a la conducta:

  • Irascibilidad, tendencia a discutir con los demás.
  • Aislamiento, necesidad de estar solo.
  • Uso de fármacos para estar despierto o para dormir.
  • Aumento del consumo de café y/o tabaco.
  • Faltar a clase.
  • Priorizar otras actividades sobre el estudio.
  • Dejar de hacer actividades habituales de ocio o deporte, por desgana, falta de energía o desmotivación.

¿Cómo ayuda el Mindfulness a gestionar mejor el estrés de los estudiantes?

En los últimos años el Mindfulness (traducido del inglés como “atención plena” o “conciencia plena”) se ha convertido en una herramienta de eficacia probada por numerosos estudios científicos para reducir los niveles de estrés e incrementar la resiliencia, de gran ayuda para mejorar el bienestar de los estudiantes.

Mindfulness es poner atención deliberadamente a lo que sucede, tal y como está ocurriendo, como un observador imparcial, sin añadir juicios de valor que alteren nuestra percepción de la realidad, sin rehuir los sentimientos, emociones o pensamientos que puedan surgir, aunque sean desagradables, todo ello sumado a una actitud amable hacia nosotros mismos y hacia los demás. Esta forma especial de afrontar la vida tiene innumerables ventajas, que se podrían resumir en cuatro ámbitos:

  • Rendimiento en los estudios: más capacidad de atención, concentración y memoria.
  • Bienestar psicológico: reducción del estrés y más resiliencia.
  • Bienestar físico: mayor conciencia del cuerpo y menor sufrimiento por el dolor.
  • Mejores relaciones interpersonales, potenciando la empatía y la actitud compasiva.

Precisamente, al aumentar los niveles de atención respecto de la mente y el cuerpo –habilidad que se entrena con la práctica del Mindfulness – los estudiantes pueden tomar conciencia de su estado general, previniendo o regulando su estrés con medidas de autocuidado, evitando que su rendimiento académico y su bienestar físico y psicológico se vean seriamente perjudicados.

La práctica del Mindfulness no es difícil ni compleja: consiste en una serie de ejercicios de atención, concentración, relajación y meditación, siendo suficiente dedicar unos pocos minutos al día para crear el hábito, de modo que sus efectos sean más potentes y estables en el tiempo.

Es muy importante que el entrenamiento en Mindfulness se realice con un instructor debidamente acreditado, con amplia experiencia y comprometido personalmente con la práctica. Hay que tener presente que el Mindfulness precisa de un aprendizaje práctico y vivencial, basado en la experiencia de cada uno con el acompañamiento de un Instructor cualificado.

Las mejores universidades del mundo apuestan por el Mindfulness

En los últimos años, las universidades más prestigiosas del mundo han implantado programas de Mindfulness para mejorar el rendimiento de los estudiantes, reducir su ansiedad y aumentar su resiliencia.

Las mejores universidades del mundo (Harvard, Yale, New York, Stanford, Berkeley, Columbia en Estados Unidos; Cambridge, Oxford, London School of Economics en Reino Unido y Melbourne en Australia, entre otras) han incorporado a sus programas de bienestar para los estudiantes una variedad de programas y talleres de Mindfulness a lo largo del año. Por poner ejemplos concretos, veamos qué proponen algunas de ellas:

a) Universidad de Harvard

La Universidad de Harvard ofrece sesiones de meditación cada día de la semana en salas especialmente acondicionadas, un programa propio de 4 semanas y el programa de reducción de estrés basado en Mindfulness (MBSR) en 8 semanas, en dos ediciones anuales, amén de otros recursos audiovisuales y un blog especializado. La organización de estudiantes Harvard Law School Mindfulness Society proporciona recursos y organiza grupos de meditación.

b) Universidad de Standford

La Universidad de Stanford programa un curso específico para los alumnos de primer año de 6 semanas, en dos ediciones durante el curso. Los alumnos de segundo y tercer año disponen igualmente de talleres de Mindfulness que les proporcionan créditos en su trayectoria curricular. Aparte, existen también sesiones semanales de meditación.

c) Universidad de Cambridge

La Universidad de Cambridge dispone también de una oferta muy variada y diaria para la práctica de Mindfulness, ofreciendo cursos de reducción de estrés en 8 semanas (MBSR) y una serie de talleres de duración trimestral enfocados, respectivamente, a potenciar la atención y la concentración, a gestionar la ansiedad por los exámenes, a la relajación y el descanso y a la toma consciente de decisiones para gestionar mejor el tiempo y afrontar las fechas límite.

d) Universidad de Oxford

La Universidad de Oxford ofreció su primer curso de atención plena en 2011-12 y desde entonces, cientos de estudiantes han participado en los programas de MBSR, con resultados muy positivos.

Beneficios plasmados en evidencias

La evaluación de todos los programas de Mindfulness facilitados en estos entornos universitarios indica claramente que aumenta la capacidad de recuperación, la autoconciencia y la atención y la concentración de los estudiantes, ayudándoles a mejorar su experiencia de aprendizaje y a gestionar su trabajo de manera más efectiva.

Un estudio de la Universidad de Cambridge que involucró a más de 600 estudiantes concluyó que la introducción de cursos de Mindfulness de ocho semanas en universidades del Reino Unido podía ayudar a prevenir enfermedades mentales y aumentar el bienestar de los estudiantes en un momento de creciente preocupación por la salud mental en el sector de educación superior. Los servicios universitarios de salud mental han experimentado un gran aumento de su demanda. El número de estudiantes que accedieron a este servicio aumentó en un 50% entre 2010 y 2015.

Según el estudio publicado en la revista The Lancet Public Health en diciembre de 2017, la prevalencia de enfermedades mentales entre los estudiantes de primer año es menor que entre la población general. Estos niveles incrementan cuando los jóvenes se encuentran en el segundo año de universidad.

A la vista de todo ello, convendría plantearse la introducción de planes de bienestar destinados a los estudiantes de modo que su formación académica vaya acompañada de una sólida preparación personal mediante recursos de desarrollo personal como el Mindfulness.

Referencias bibliográficas:

  • Polo A, Hernández J M, Poza C. Evaluación del estrés académico en estudiantes universitarios. Revista Ansiedad y Estrés. 1996; 2 (2-3): 159-172.
  • Reig A, Cabrero J, Ferrer R I, Richard, M. La calidad de vida y el estado de salud de los estudiantes universitarios. Alicante. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes; 2001. Disponible en: http://www.cervantesvirtual.com
  • Galante J, Dufour G, Vainre M, Wagner A, Stochl, J, Benton, A, et al. A mindfulness-based intervention to increase resilience to stress in university students (the Mindful Student Study): a pragmatic randomised controlled trial. The Lancet Public Health, articles | VOLUME 3, ISSUE 2, PE72-E81, 01 Febrero, 2018.
Guía 8. Depresión

Guía 8. Depresión

Jéssica Ahumada Masip
Miembro del Comité Científico
La depresión es uno de los trastornos más frecuentes en nuestra sociedad ya que el 15% de las personas adultas se verá afectada por él en algún momento de su vida.
Debemos diferenciar entre lo que es una tristeza no patológica de una depresión. En el caso de la tristeza no patológica, es un estado bajo de ánimo adecuado al estímulo que lo origina, tiene una duración breve e interfiere menos en nuestro rendimiento.
En cambio, en la depresión como trastorno podemos encontrar los siguientes síntomas:

Síntomas

  • Tristeza, desánimo, apatía, indiferencia, irritabilidad, falta de satisfacción, etc.
  • Baja autoestima, expectativas negativas, autoacusación, ideas de culpa, desesperanza, ideas de suicidio, falta de concentración, atención y memoria.
  • Desesperanza, abandono personal, llanto, aislamiento.
  • Lentitud en el hablar y en el andar.
  • Falta de energía..
  • Pérdida del apetito, falta o exceso de sueño, cansancio, disfunciones sexuales, etc.

¿Cómo combatirlo?

Es encarecidamente necesario que las personas con depresión acudan a un especialista de la salud mental para recibir tanto tratamiento psicológico como psiquiátrico.

Además, de manera paralela puede resultarte de ayuda:

  • Realizar ejercicio: los estudios han demostrado que la práctica de ejercicio al aire libre aporta beneficios al estado de ánimo y mejoría de la sensación de bienestar general. La persona con depresión que realiza ejercicio regular consigue desarrollar su autoestima.
  • Técnicas de relajación: son de gran ayuda también para la prevención de este trastorno.
  • Vida social: las personas con depresión tienen tendencia al aislamiento, el apoyo social es una gran ayuda para superar este trastorno.
  • Evitar alcohol y otras drogas: existe una tendencia de consumo de estas sustancias en personas con depresión, pero en realidad son depresoras, es decir, aumentan los síntomas de la depresión.

Referencias e información adicional:

Beck, A.T., Rush, J., Shaw, B.F. (2015). Terapia cognitive de la depression. Madrid: Desclée de Brouwer.

Guía 7. Acoso psicológico en el trabajo

Guía 7. Acoso psicológico en el trabajo

Por Jéssica Ahumada Masip

Miembro del Comité Científico del ISMA

El acoso psicológico en el trabajo (mobbing) constituye un riesgo para la salud y seguridad de quienes lo padecen. En las organizaciones algunas personas ponen en práctica conductas y actitudes de hostigamiento que no tiene por qué incluir la violencia física o la amenaza, sino que pueden ser silenciosas y sutiles. Pueden ser ejercidas por y desde cualquier rango jerárquico y también entre compañeros/as del mismo nivel.

La Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Trabajo contempla tres aspectos dentro del acoso psicológico: hostigamiento psicológico, violencia física y acoso sexual. Podríamos decir que serían todos aquellos comportamientos que discriminan, humillan, debilitan, ofenden, ridiculizan o amenazan la integridad de la persona trabajadora.

En la actualidad, el acoso psicológico en el trabajo se contempla como una cuestión que viola derechos constitucionales, civiles y normas penales, y como un problema de salud y seguridad en el trabajo.

 

Conductas consideradas acoso psicológico en el trabajo

Hay una amplia variedad de conductas que ejercen las personas acosadoras. A continuación, clasificamos las más frecuentes según sus objetivos y también en función del daño que causan a sus víctimas.

  1. Actividades de acoso para reducir las posibilidades de la víctima de comunicarse abiertamente con otros, incluida la persona acosadora:
  • La persona acosadora no permite a la víctima que tenga posibilidad de comunicarse.
  • Se le interrumpe continuamente cuando habla.
  • Se le impide expresarse.
  • Es objeto de avasallamiento, gritos, insultos en voz alta.
  • Hay ataques verbales criticando trabajos realizados.
  • Se producen críticas hacia su vida privada.
  • Hay amenazas verbales o por escrito.
  • Se rechaza el contacto con la víctima (gestos de rechazo, desdén o menosprecio, evitación del contacto visual, etc).
  1. Actividades de acoso para evitar que la víctima tenga posibilidad de mantener contactos sociales:
  • No se habla nunca con la víctima.
  • No se le deja dirigirse a ningún compañero/a.
  • Se prohíbe a sus compañeros/as hablar con ella.
  • Se niega la presencia física de la víctima.
  1. Actividades de acoso dirigidas a desacreditar a la víctima o impedirle mantener su reputación personal o laboral
  • Registrar el trabajo de la víctima.
  • Cuestionar o contestar las decisiones tomadas por la víctima.
  • Injuriar en términos obscenos o degradantes.
  • Acosar sexualmente con gestos o proposiciones.
  • Maldecir a la víctima o se calumnia.
  • Hacer circular cotilleos y rumores sobre la víctima orquestados por el acosador.
  • Mofarse o burlarse de la víctima, o ridiculizarla.
  • Atribuir a la víctima una enfermedad mental o problemas psicológicos.
  • Intentar forzarla o someterla a un examen o diagnóstico psiquiátrico.
  • Se fabula o se inventa una supuesta enfermedad de la víctima.
  • Imitar sus gestos, su postura, su voz, su comportamiento o su talante con vistas a ridiculizarle.
  • Atacar sus creencias políticas o religiosas.
  • Hacer burla de su vida privada.
  • Obligar a realizar un trabajo o unas tareas humillantes.
  1. Actividades de acoso dirigidas a reducir la ocupación de la víctima mediante el descrédito profesional
  • No asignar a la víctima trabajo alguno.
  • Privar de cualquier ocupación.
  • Asignar tareas totalmente inútiles.
  • Asignar tareas muy inferiores a su capacidad o a sus competencias profesionales.
  • Asignar sin cesar tareas nuevas.
  • Obligar a ejecutar trabajos humillantes.
  • Asignar tareas que exigen una experiencia superior a las competencias que posee.
  1. Actividades de acoso que afectan a la salud física o psíquica de la víctima.
  • Obligar a ejecutar trabajos peligrosos o especialmente nocivos para la salud.
  • Amenazar físicamente.
  • Arremeter físicamente a la víctima, pero sin lesiones graves, a título de advertencia.
  • Ocasionar voluntariamente gastos con intención de perjudicarla.
  • Ocasionar desperfectos en su puesto de trabajo o en su domicilio.
  • Arremeter sexualmente a la víctima.

Síntomas

La persona acosada puede sufrir:

  • Alteraciones cognitivas como dificultad para concentrarse, olvidos y pérdidas de memoria.
  • Alteraciones psíquicas como decaimiento, depresión, irritabilidad, angustia, falta de iniciativa, sentimientos de vergüenza y culpabilidad y pérdida de confianza en sí mismo y en los demás, entre otros.
  • Síntomas físicos como palpitaciones en el corazón, vómitos, cansancio y dificultades para dormir y descansar.

Consecuencias

  • Impacto en el entorno social y familiar (aislamiento, tensión, falta de comunicación y conflictividad).
  • Impacto en el entorno laboral (descenso en el rendimiento en el trabajo, más accidentes, periodos de incapacidad laboral, pérdida del lugar de trabajo, etc.).
  • Psicopatológicas (trastornos de ansiedad, del estado del ánimo, síndrome de fatiga crónica, etc.).

¿Qué puedes hacer en caso de ser acosado en el trabajo?

El acoso en el trabajo es un problema grave de salud ocupacional y requiere los esfuerzos tanto de trabajadores, empresarios, sindicatos, gobiernos y parlamentos, investigadores y profesionales de la salud y seguridad en el trabajo.

Si te has sentido identificado/a con lo descrito en este artículo, te recomendamos que:

  • Tomes conciencia y reconozcas el problema: explora y analiza los hechos ocurridos llevando un diario y anotando los problemas de acoso que estás sufriendo. Es muy importante contar con la información completa sobre el origen del problema a resolver, comprender las causas y trabajarlas.
  • Seas proactivo: toma responsabilidad de tus propios actos y aprende a dar una respuesta.
  • Cuides tu salud tanto física como emocional: aprende maneras saludables para afrontar estas situaciones. Solicita apoyo médico y psicológico para valorar el daño físico y mental que estás sufriendo.
  • Enfrentes el problema: muestra una visión positiva prestando atención a las soluciones y no a tus limitaciones, fíjate en tus logros y avances, tanto de tu vida laboral como social y familiar para mejor el concepto que tienes de ti mismo/a. Lucha por tus derechos y tus recursos. A veces la solución está en dirigirte al responsable de la prevención en la empresa exigiendo protección frente al acoso. Si la empresa dispone de un procedimiento antiacoso, úsalo.
  • Busques apoyos: busca personas de confianza dentro de la empresa (Servicio de Prevención de la empresa, Comité de Seguridad y Salud, compañero/a de trabajo, médico de la empresa) y comienza a recabar pruebas por escrito y testigos. Busca también apoyo psicológico para que te ayuda a adquirir y mejorar tus técnicas de afrontamiento para prevenir un daño psicológico. Pide apoyo legal para informarte de cuáles son tus derechos recogidos en el Estatuto de los Trabajadores, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, los Convenios Colectivos y poder realizar las actuaciones legales oportunas.
  • Denuncies: acude al Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo para protegerte de los abusos, vulneraciones y disconformidades que sufres durante tu relación laboral, o denuncia ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, la autoridad laboral o los Tribunales.

Referencias e información adicional:

  • Acoso psicológico en el trabajo. Guía para el trabajador. La suma de todos. Comunidad de Madrid.