Brian Cuban y el camino hacia la recuperación

Brian Cuban y el camino hacia la recuperación

Mckenzie Cross

Equipo

Brian Cuban, un abogado de Dallas, Texas, se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Pittsburgh y ya tenía problemas de adicción. Como estudiante de primer año, a los dieciocho años, se volvió anoréxico. A la edad de diecinueve años, era bulímico y se mantendría bulímico hasta su recuperación a los cuarenta y cuatro años. Se hizo alcohólico a la edad de veintidós años, y a la edad de veinticinco años se lastimó a sí mismo. Luego agregó la cocaína a su lista de luchas a la edad de veintisiete años y la adicción a los esteroides a la edad de treinta. Se había vuelto suicida, había pasado dos veces en un hospital psiquiátrico y había tenido tres matrimonios fallidos antes de cumplir los cuarenta y cuatro años. Finalmente, el 7 de abril de 2007, después de un apagón de dos días, causado por las drogas y el alcohol, estaba en recuperación.

Durante su recuperación, dejó de ejercer la abogacía y se convirtió en un influyente defensor de la rehabilitación no sólo en el campo del derecho sino también en general. Su primer libro fue publicado en agosto de 2013, titulado “My Shattered Image: My Triumph Over Body Dysmorphic Disorder“. En el libro, llega a su audiencia y cuenta cómo creció diagnosticado y sufriendo de Trastorno Dismórfico Corporal (BDD). Es un trastorno grave en el que una persona está obsesionada con defectos menores o a veces imaginarios. El trastorno está comúnmente afiliado con la adicción y otras conductas abusivas. A lo largo del libro, lleva a sus lectores en un viaje a través de lo que pasó durante su infancia. A partir de lidiar con la intimidación, los rechazos y su depresión, se llega a conocer a Brian Cuban como persona. Larry North, experto en estilo de vida saludable, autor del best seller Get Fit and Living Lean escribió: “Habiendo ayudado a la gente a aprender a perder peso y mantenerlo durante más de 25 años, ahora creo que Brian Cuban ha tenido el valor de abrir una puerta emocional que les dará a hombres y mujeres una verdadera comprensión de cómo perciben su imagen corporal y abrir esa puerta para una vida de éxito”.

Habiendo tocado a su audiencia y ayudado a romper el estigma de los hombres con trastornos mentales y alimenticios, publicó el segundo libro en junio de 2017 titulado “The Addicted Lawyer: Tales of the Bar, Booze, Blow, and Redemption“. En su segundo libro, Brian se centra en su historia como adicto a la profesión legal en un reflejo sincero y honesto de sus elecciones de vida y su carrera. Sin embargo, el libro también ayuda a sacar a la luz las enfermedades mentales y las adicciones dentro del campo legal. Profundiza en por qué hay un porcentaje tan alto de profesionales del derecho que sufrirán estos diferentes trastornos a lo largo de sus vidas y carreras. Brian también quería centrarse en cómo ayudar a los que sufren en el análisis de los diferentes métodos de tratamiento, detallando los diferentes tipos de terapias, y si los programas de doce pasos son las únicas terapias que realmente funcionan. Junto con su historia y sus pensamientos sobre la recuperación, Brian también incluye historias de otros abogados que han sufrido de adicción y enfermedad mental y sus caminos hacia la redención. A través de un libro de testimonios convincentes, se llega a conocer la vida real de los abogados y profesionales que han sufrido y las maneras de ayudar a aquellos que podrían estarlo en la actualidad.

Junto con sus dos exitosos libros, también viaja por los Estados Unidos y Canadá hablando en universidades, conferencias, eventos legales y sin ánimo de lucro. Sus escritos han aparecido, y ha sido citado sobre estos temas en CNN.com, Foxnews.com, The Huffington Post, Above The Law, The New York Times, y en artículos en línea de todo el mundo. Algunos de sus discursos más famosos incluyen hablar en la conferencia anual de la American Bar Association, en el show de Katie Couric, en el Council on Alcohol and Drug Abuse, y en muchas otras convenciones conocidas.

El coste de cada caída

El coste de cada caída

M, Secretaria Jurídica

La psicóloga Meg Jay publicó un libro titulado “La década decisiva”. Además del libro, hizo una inspiradora TED talk. En ella habla de la importancia de los veinte. ¿Son los jóvenes conscientes de que a esa edad están decidiendo su futuro? Cuando yo tenía veinte años estaba en medio de una crisis vital. No sabía qué me pasaba ni pude recibir la ayuda necesaria en ese momento. Aquello afectó devastadoramente al desarrollo de mis estudios universitarios. Y en consecuencia a mi futuro. La enfermedad mental había aparecido en mi vida y tenía que aprender a convivir con ello.  También mi familia. Mis amigos desconocen este aspecto de mi vida y siempre he intentado que no interfiriera en el aspecto laboral, pero esto a veces es difícil si el ambiente no es positivo o el nivel de estrés es demasiado elevado. Tuve una mala experiencia debido precisamente al mal ambiente en un bufete de abogados.  Demostré que estaba capacitada para el desempeño de mis funciones y obtuve una evaluación positiva. Sin embargo, un día no pude más. Enfermé, y para ser justos ni yo ni la empresa supo gestionar la situación. Yo decidí irme porque no creía que la empresa fuera a entender mi situación, pero sin duda, es mejor siempre hablar las cosas y comunicar cualquier tipo de incidencia. Por su parte, la empresa, totalmente desconcertada, quiso desacreditarme en vez de comprender la situación y facilitar que mi salida no fuera traumática. La empresa desconocía mis circunstancias personales. Los prejuicios en torno a la salud mental, los estereotipos, así como la banalización de estas patologías no fomenta un clima de confianza en el que sea posible el diálogo. Más bien, la persona que lo sufre, sufre en silencio y muchas veces obtiene por respuesta el rechazo. Durante todo este tiempo he contado con el gran apoyo de mi psicólogo. Personalmente, me ayuda mucho la psicología positiva y creo que la clave es la empatía. Si recibiésemos más educación emocional estaríamos en mejores condiciones de ponernos en el lugar del otro. Y no solo con este tema. Vivimos en un mundo cada vez más complejo y diverso y, sin duda, la empatía y la solidaridad son un valor. [/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section]

M, Secretaria Jurídica La psicóloga Meg Jay publicó un libro titulado “La década decisiva”. Además del libro, hizo una inspiradora TED talk. En ella habla de la importancia de los veinte. ¿Son los jóvenes conscientes de que a esa edad están decidiendo su futuro? Cuando yo tenía veinte años estaba en medio de una crisis vital. No sabía qué me pasaba ni pude recibir la ayuda necesaria en ese momento. Aquello afectó devastadoramente al desarrollo de mis estudios universitarios. Y en consecuencia a mi futuro. La enfermedad mental había aparecido en mi vida y tenía que aprender a convivir con ello.  También mi familia. Mis amigos desconocen este aspecto de mi vida y siempre he intentado que no interfiriera en el aspecto laboral, pero esto a veces es difícil si el ambiente no es positivo o el nivel de estrés es demasiado elevado. Tuve una mala experiencia debido precisamente al mal ambiente en un bufete de abogados.  Demostré que estaba capacitada para el desempeño de mis funciones y obtuve una evaluación positiva. Sin embargo, un día no pude más. Enfermé, y para ser justos ni yo ni la empresa supo gestionar la situación. Yo decidí irme porque no creía que la empresa fuera a entender mi situación, pero sin duda, es mejor siempre hablar las cosas y comunicar cualquier tipo de incidencia. Por su parte, la empresa, totalmente desconcertada, quiso desacreditarme en vez de comprender la situación y facilitar que mi salida no fuera traumática. La empresa desconocía mis circunstancias personales. Los prejuicios en torno a la salud mental, los estereotipos, así como la banalización de estas patologías no fomenta un clima de confianza en el que sea posible el diálogo. Más bien, la persona que lo sufre, sufre en silencio y muchas veces obtiene por respuesta el rechazo. Durante todo este tiempo he contado con el gran apoyo de mi psicólogo. Personalmente, me ayuda mucho la psicología positiva y creo que la clave es la empatía. Si recibiésemos más educación emocional estaríamos en mejores condiciones de ponernos en el lugar del otro. Y no solo con este tema. Vivimos en un mundo cada vez más complejo y diverso y, sin duda, la empatía y la solidaridad son un valor.