El abogado y el temor escénico: una perspectiva psicológica (I)

El abogado y el temor escénico: una perspectiva psicológica (I)

Miguel Fernández Galán
Investigador del ISMA-MHILP

El miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer es ser valiente.

Alonso de Ercilla y Zúñiga

La comunicación con nuestros semejantes resulta una cualidad inseparable de nuestra naturaleza como seres sociales. Todos dependemos de dicha capacidad para vivir en sociedad, seamos extrovertidos o introvertidos, afables o huraños, gocemos de mayor dominio de las habilidades sociales o, en su defecto, carezcamos de dicha experticia en el ámbito social. No obstante, con independencia de todo lo anterior, existe un escenario que a todos los seres humanos nos genera cierto temor, siendo este el característico de actuar o hablar en público.

Numerosas profesiones asociadas tradicionalmente con la comunicación oral o el desempeño artístico han requerido de la capacidad de los ponentes o artistas para sobrellevar dicha difícil situación con la mayor eficacia posible. Tal es el caso de los músicos, profesores, bailarines, actores, políticos, conferenciantes, divulgadores y, por supuesto, de los abogados en situación de juicio.

Cabe señalar que, tal y como nos indica el autor Óscar F. León en su artículo “El abogado ante el temor escénico en juicio” (2016), todos los juristas durante sus primeras intervenciones han sufrido del denominado temor escénico, dándose esta intensa vivencia incluso tras años de experiencia forense. No obstante, el abogado experimentado puede recurrir mentalmente a situaciones previas de éxito con el fin de rebajar la amenaza percibida de la situación presente, permitiéndole dicha estrategia de afrontamiento equilibrar la respuesta psicofísica que su organismo está procesando. A raíz de este hecho podemos dirimir que el miedo escénico es una reacción intrínseca al acto de hablar en público con independencia del grado de experiencia del orador, si bien este se puede modular y gestionar eficazmente acudiendo a diversas estrategias como la descrita previamente, con el fin de realizar adecuadamente nuestra labor como profesionales.

Respecto a esto último, podemos considerar dicho temor escénico como una reacción positiva en cierta medida, puesto que un estrés gestionado de manera efectiva es necesario para que el orador mantenga el grado de tensión requerido para actuar de un modo acorde a la dificultad de la situación que confronta, pues en caso contrario, el exceso de confianza podría volverse en contra del abogado ingenuo que considere que no puede equivocarse ante el auditorio o que el asunto es, como quien dice, “pan comido” (F. León, 2016). Ya lo decía Mark Twain: “Hay dos tipos de oradores, los que están nerviosos y los que son mentirosos”.

En definitiva, sentir miedo escénico es indicativo de que somos responsables y estamos pendientes de la resolución adecuada de nuestra labor, no sólo por nosotros mismos, sino por consideración al público al que apelamos con nuestro discurso. Lo esencial es aprender a regular dicho temor con el fin de lograr mantenerlo dentro de unos límites razonables. En consecuencia, el temor escénico bien gestionado podríamos pasar a considerarlo como “emoción oratoria”, cierto estado de temor y nerviosismo que precede a todas las intervenciones orales y que nos prepara para acometer nuestra tarea con profesionalidad y un desempeño apropiado a las expectativas (F. León, 2016).

A lo largo del presente artículo revisaremos el concepto del temor escénico del abogado en juicio desde una perspectiva psicológica, entendiendo en qué consiste y a qué causas se debe.

1. CONCEPTO

El manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5 define al temor escénico como una fobia social específica en la que el individuo sufre de todos los síntomas propios de una fobia social, circunscritos exclusivamente a la situación de hablar o actuar en público.

Este temor se concretaría en una ansiedad intensa relativa a dicha situación por encontrarse expuesto al posible examen por parte de otras personas y ante la posibilidad de actuar de cierta manera o de mostrar síntomas de ansiedad que se valoren negativamente desde el público, provocando el rechazo de este. Como consecuencia de dicho temor, la situación de exposición en público se evita o resiste con miedo o ansiedad intensa, siendo estos desproporcionados a la amenaza real planteada por la situación social y al contexto sociocultural en el que se realiza dicha exposición.

2.SÍNTOMAS Y COMPONENTES

Asimismo, podemos dividir los componentes del temor escénico en tres planos diferenciados: fisiológico, cognitivo y afectivo, los cuales tendrán una influencia directa sobre el desempeño en la defensa del alegato.

A nivel fisiológico los síntomas incluyen frecuencia cardíaca elevada, respiración desajustada, sensación de ahogo o dificultad para respirar, transpiración excesiva, sudor en las palmas de las manos, boca seca, enrojecimiento facial, temblor en la voz, brazos y piernas, mareos, náuseas, dolor de cabeza, etc. (Govinda & Jangir, 2018).

Desde un plano cognitivo la persona puede sufrir de dispersión, confusión, dificultad para atender, concentrarse y recordar (Mató, 2018, citado por Mora y Saritama, 2019). Asimismo, de acuerdo con el autor Óscar F. León (2016), puede sufrir de la presencia de pensamientos negativos tales como:— No me van a entender.

— No estoy preparado.
— Se van a reír de mí.
— No tengo nada importante que decir.
— Es mejor que no me arriesgue.
— Se me va a olvidar todo.
— Debería irme de aquí inmediatamente.

En el aspecto afectivo el abogado que sufra de este temor puede sentir pánico, ansiedad, vulnerabilidad, incapacidad, impotencia, etc.

3.CAUSAS

Respecto a las causas encontramos diversas razones. De acuerdo a las autoras Govinda y Jangir (2018) este temor escénico se basa en las siguientes causas: “excesiva autoconciencia frente a grupos, temor a enfrentar audiencias, nerviosismo y temor a las respuestas inesperadas del público, miedo a la  evaluación o a la crítica, fracasos previos, preparación insuficiente, narcisismo (en cuanto que centra la atención en uno mismo de manera desproporcionada), insatisfacción con las propias habilidades, la imagen del propio cuerpo y de sus movimientos, hiperventilación, perfeccionismo así como temor a la humillación o a quedarse en blanco.”

Atendiendo a las causas neuropsicológicas, nos enfocaremos principalmente en la existencia de la amígdala, centro nervioso situado en el sistema límbico especializado en la detección de posibles amenazas que pongan en riesgo al organismo. Una vez detectado el peligro, la amígdala interviene motivando la activación del sistema nervioso simpático, dirigiendo nuestra atención a la amenaza percibida (sea esta real o no) y desencadenando todos los procesos fisiológicos previamente descritos. Cabe aclarar que todas estas reacciones son necesarias para poder responder adecuadamente ante una amenaza inminente, preparándonos para actuar. El problema, como podemos deducir, se da cuando sufrimos estos cambios fisiológicos ante situaciones cuyo riesgo sólo existe en nuestra percepción distorsionada de las mismas. Sin embargo, tras unos primeros momentos de tensión, tarde o temprano el córtex prefrontal procesará la situación como no amenazante por lo que propiciará la activación del sistema parasimpático, inhibiendo las respuestas del sistema simpático y permitiéndonos gestionar nuestras emociones guiando nuestra respuesta de manera adecuada al contexto percibido como no amenazante (Goleman, 2015, citado por F. León, 2016).

El córtex prefrontal, situado en el neocórtex, gestiona numerosos procesos cognitivos tales como la atención, la toma de decisiones, la acción voluntaria, el razonamiento y la flexibilidad de respuesta. En consecuencia, la modulación del nivel de amenaza de la situación y la apropiada activación del sistema nervioso parasimpático sí se encuentra bajo nuestro control, y es aquí donde las técnicas psicológicas de afrontamiento intervienen, propiciando una gestión autónoma y eficaz del grado de amenaza real de los eventos y nuestra aproximación ante estos. No obstante, en ocasiones procedemos a ejercer una gestión deficiente de la percepción de la situación desde el neocórtex y se produce el denominado “secuestro amigdalar”, durante el cual la memoria deja de funcionar con normalidad, somos incapaces de aprender y no podemos  innovar ni ser flexibles, activándose la clásica respuesta de lucha, huida o paralización, mientras el cuerpo sufre una descarga de hormonas del estrés, sobre todo cortisol y adrenalina, produciéndose los síntomas físicos de alto ritmo cardiaco, sudoración, boca seca, temblor, etc. (Goleman, 2015, citado por F. León, 2016).

4.CONCLUSIÓN Y NUEVAS PERSPECTIVAS

En síntesis, el temor escénico se genera ante la activación desmesurada del sistema simpático, al sufrir del denominado secuestro amigdalar como consecuencia de una insuficiente gestión del córtex prefrontal frente a la percepción de la amenaza real que implica el acto de hablar en público.

Con el objetivo de aplicar una solución real a dicho temor escénico, es necesario conocerlo en profundidad desde una perspectiva científica y a partir de ahí aprender a aplicar diversas técnicas de modificación de conducta que favorecerán no sólo la adecuada activación del sistema parasimpático cuando más lo necesitemos, sino que propiciarán a su vez el incremento de nuestra autoestima y seguridad a la hora de abordar la retadora labor de comunicarnos ante un auditorio.

En el próximo artículo profundizaremos en lo que la Psicología puede ofrecernos al respecto de dichas soluciones a la par que recurriremos a la voz de la experiencia de aquellos profesionales que, como Óscar F. León, puedan ofrecernos soluciones basadas en su experiencia profesional.

Referencias

Asociación Americana de Psiquiatría, Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM 5. Arlington, VA, Asociación Americana de Psiquiatría, 2013.

Jangir, S. K., & Govinda, R. B. (2018). Efficacy of behaviour modification techniques to reduce stage fright: A study. Indian Journal of Positive Psychology, 9(1), 126-129.

León, O. F. (2016). El abogado ante el temor escénico en juicio. Diario La Ley, (8888), 1.

Mora, I. V., & Saritama, E. Q. (2019). Miedo escénico y la superación psicológica en estudiantes universitarios. Psicología Unemi, 2(4), 39-49.

 

Cuidar la salud mental ante la incertidumbre

Cuidar la salud mental ante la incertidumbre

The author of the original article is Doreen Marshall, Vice President of Programs of the American Foundation for Suicide Prevention. The ISMA-MHILP have translated it in Spanish with her authorization. / La autora del artículo original es Doreen Marshall, Vicepresidenta de Programas de la Fundación Americana para la Prevención del Suicidio. El ISMA-MHILP lo ha traducido al español con su autorización.

A los seres humanos les gusta la certeza.  Estamos programados para querer saber lo que está sucediendo y cuándo, y para notar las cosas que se sienten amenazantes para nosotros.  Cuando las cosas se sienten inciertas o cuando generalmente no nos sentimos seguros, es normal sentirse estresado.  Esta misma reacción, aunque está ahí para protegernos, puede causar todo tipo de estragos cuando hay una sensación de incertidumbre e información conflictiva a nuestro alrededor.

Una gran parte de la ansiedad viene de un sentido de lo que pensamos que deberíamos poder controlar, pero no podemos.  En este momento, muchos de nosotros estamos preocupados por el COVID-19, conocido como el «Coronavirus».  Podemos sentirnos impotentes sobre lo que sucederá o sobre lo que podemos hacer para prevenir un mayor estrés.  La incertidumbre también podría conectarse con nuestra incertidumbre sobre otros aspectos de nuestras vidas, o recordarnos tiempos pasados en los que no nos sentíamos seguros y el futuro inmediato era incierto.

En tiempos como estos, nuestra salud mental puede sufrir.  No siempre sabemos que está sucediendo.  Puede que te sientas más nervioso de lo normal, enfadado, indefenso o triste.  Puedes notar que estás más frustrado con los demás o quieres evitar completamente cualquier recordatorio de lo que está pasando.  Para aquellos de nosotros que ya luchamos con nuestro bienestar mental, podríamos sentirnos más deprimidos o menos motivados para llevar a cabo nuestras actividades diarias.

Es importante señalar que no estamos indefensos a la luz de las noticias actuales.  Siempre podemos elegir nuestra respuesta.  Si estás luchando, aquí hay algunas cosas que puedes hacer para cuidar tu salud mental ante la incertidumbre:

1. Separa lo que está bajo tu control de lo que no lo está. Hay cosas que puedes hacer, y es útil centrarse en ellas. Lávate las manos.  Recuérdale a los demás que se laven las suyas. Toma tus vitaminas. Limita tu consumo de noticias (¿Realmente necesitas saber qué está pasando en un crucero en el que no estás?).

2. Haz lo que te ayude a sentirte seguro. Esto será diferente para cada uno, y es importante no compararse con los demás. Está bien si has decidido que lo que te hace sentir seguro es limitar la asistencia a grandes eventos sociales, pero asegúrate de separarte cuando te aísles en base a la posibilidad de enfermedad, en vez de aislarte porque es parte de la depresión.

3. Salga a la naturaleza, incluso si está evitando las multitudes. Ayer por la tarde di un paseo por mi barrio con mi hija. El sol brillaba, tomamos nuestra dosis de vitamina D, y se sintió bien al tomar un poco de aire fresco y pasar un tiempo de calidad juntos. El ejercicio también ayuda a la salud física y mental.

4. Desafíate a ti mismo a permanecer en el presente. Tal vez tu preocupación se agrave, no sólo estás pensando en lo que está sucediendo actualmente, sino que también te proyectas en el futuro. Cuando te encuentres preocupado por algo que no ha sucedido, vuelve suavemente al momento presente. Observa las vistas, sonidos, sabores y otras experiencias sensoriales en tu momento inmediato y nómbrelas. Participar en actividades de atención plena (mindfulness) es una forma de ayudar a mantenerse en contacto cuando las cosas se sienten fuera de tu control.

5. Manténgase conectado y busque más apoyo si lo necesita. Habla con amigos de confianza sobre lo que sientes. Si te sientes particularmente ansioso o si estás luchando con tu salud mental, está bien que busques apoyo de un profesional de la salud mental. No tienes que estar solo con tu preocupación y puede ser reconfortante compartir lo que estás experimentando con aquellos capacitados para ayudar.

The Junior Lawyers Division of The Law Society of England and Wales: Encuesta de Resiliencia y Bienestar 2019

The Junior Lawyers Division of The Law Society of England and Wales: Encuesta de Resiliencia y Bienestar 2019

Kayleigh Leonie

Trustee of LawCare

Member of ISMA-MHILP Advisory Board

Nota: El artículo original «The Junior Lawyers Division of The Law Society of England and Wales: Resilience and Wellbeing Survey 2019» fue publicado en el I Estudio sobre la Salud y el Bienestar de la Abogacía Española, una iniciativa conjunta del ISMA-MHILP y Lefebvre. La autora de dicha contribución es Kayleigh Leonie y la traducción ha sido realizada por el ISMA-MHILP. 

Durante los últimos tres años, la Junior Lawyers Division of the Law Society of England and Wales ha estado realizando investigaciones sobre los niveles de estrés y la mala salud mental que experimentan los abogados júniors en la profesión legal.

A los efectos de la investigación, un «abogado junior» incluye a los estudiantes que trabajan como paralegals y que han realizado su curso de práctica jurídica, a los abogados en formación y a los abogados con hasta 5 años de experiencia después de haber realizado dicho curso. El número de encuestados ha aumentado año tras año desde las 214 respuestas de la primera encuesta, 959 de la segunda encuesta y 1.803 de la encuesta más reciente. La encuesta permanece abierta de enero a marzo de cada año y se publica a través de los canales de medios sociales de la JLD y por correo electrónico a sus 70.000 miembros. Los resultados de las encuestas de resiliencia y bienestar de la JLD han recibido la cobertura de la prensa jurídica en Inglaterra y Gales, cuyos resultados se citan regularmente en artículos sobre los temas del estrés y la salud mental.

En cuanto al tipo de abogados júnior que respondieron a la encuesta de 2019, la mayoría son abogados cualificados (62,1%), en ejercicio privado (91,7%), en la City de Londres (26,3%). Curiosamente, casi tres cuartas partes de los encuestados (73,7%) eran mujeres. La mayoría de los encuestados (71,4%) tenían entre 26 y 35 años de edad, lo que coincide con la edad media de los abogados que pueden acceder a la profesión, que es de 29 años. Poco más del 30% de los encuestados trabajaron con clientes vulnerables como parte de sus funciones (vulnerables por razones de edad, de salud mental o física, como resultado de estar bajo custodia, por falta de capacidad, por experiencia traumática o que son vulnerables por cualquier otra razón).

Los resultados: estrés negativo

El número de abogados júnior que se sintieron incapaces de hacer frente a la tensión en el mes previo a la encuesta se mantuvo constante: 19,1% en la encuesta de 2019, frente a 20,4% en la de 2018. Curiosamente, una proporción más alta de abogados que trabajan en pequeñas firmas informaron que regularmente se sienten incapaces de hacer frente a la situación (28,8%) en comparación con los que trabajan en los grandes bufetes (más de 26 socios) (16,7%). Una proporción más alta de abogados júnior que trabajan con clientes vulnerables reportaron sentirse «regularmente» incapaces de hacer frente a la situación (22.9%) en comparación con aquellos que no trabajan para este grupo de clientes (17.3%).

Sólo el 6,5% de los abogados júnior dijeron que no se habían sentido estresados como resultado de su trabajo durante el mes anterior a la encuesta. Poco más del 74% de los abogados júnior experimentan regularmente u ocasionalmente estrés como resultado de su trabajo. Más del 50% de los abogados júnior reportaron sentirse moderadamente estresados, con un poco menos de un cuarto sintiéndose severamente o extremadamente estresados. Las causas de estrés mencionadas con más frecuencia fueron la gran carga de trabajo, las demandas y expectativas de los clientes, la falta de apoyo y la gestión ineficaz. Otros factores incluían una serie de cuestiones relacionadas con las personas (como las actitudes y comportamientos de colegas y supervisores, la falta de supervisión y la falta de retroalimentación) y cuestiones relacionadas con el trabajo (como una cultura de oficina deficiente, largas jornadas de trabajo y falta de formación).

Como resultado de los niveles de estrés experimentados por los abogados júnior, más del 65% reportó haber experimentado trastornos en el sueño, casi el 60% reportó haber tenido un efecto negativo en su salud mental (ansiedad, trastornos emocionales, fatiga, pensamientos negativos y deprimidos, autolesiones) y casi el 35% había experimentado problemas con la vida familiar o las relaciones como resultado de ello. Con el fin de gestionar o reducir el estrés experimentado por los abogados júnior, los mecanismos citados con más frecuencia fueron el ejercicio (aunque muchos se quejaron de estar demasiado agotados para hacerlo), la meditación y mindfulness, y la incorporación de técnicas para gestionar su carga de trabajo, por ejemplo, desglosar las tareas, crear listas de tareas pendientes, retrasar los plazos de entrega y ser realistas en cuanto a lo que se puede lograr. Más del 77% de los abogados júnior piensan que su empleador podría estar haciendo más para proporcionar ayuda, apoyo y orientación a sus empleados en relación con el estrés en el trabajo.

Los resultados: mala salud mental

El número de abogados júnior que experimentan problemas de salud mental (hayan sido diagnosticados formalmente o no) en el mes anterior a la encuesta aumentó considerablemente, del 38,5% reportado en la encuesta de 2017 al 48% en la de 2019 (un aumento del 26%). Más de la mitad (53%) de los que trabajan con clientes vulnerables informaron haber experimentado problemas de salud mental, en comparación con el 46% de los que no trabajan con este grupo de clientes. Menos del 20% de los abogados que padecen problemas de salud mental han informado a su empleador.

Cerca de tres cuartas partes de las personas que experimentan problemas de salud mental informaron de trastornos del sueño como resultado de su mala salud mental y casi el 60% informó de que esto tenía un impacto negativo en su salud física (sensación de malestar físico, dolores en el pecho). Varios de los encuestados también mencionaron haber experimentado ataques de pánico, cefaleas tensionales, pensamientos repetitivos de ansiedad y pesadillas recurrentes. Tales experiencias llevaron a los abogados júnior a renunciar y buscar ayuda médica, incluyendo la toma de medicamentos recetados para la depresión/ansiedad. Más del 87% de los abogados noveles dijeron que su empleador podría hacer más para proporcionar ayuda, apoyo y orientación en relación con la salud mental en el trabajo. Alrededor de tres quintos de abogados junior (62%) conocían las organizaciones que estaban allí para ayudar si querían hablar sobre el estrés en el trabajo o cualquier otro problema de salud mental. Soy miembro del Patronato de LawCare, una organización sin ánimo de lucro que promueve y apoya la buena salud mental y el bienestar en la comunidad jurídica mediante la creación de una línea confidencial de asesoramiento gratuito para los profesionales del derecho y sus familias, y un sitio web lleno de recursos y hojas informativas.

Próximos pasos

La JLD sigue utilizando los resultados de las encuestas para aumentar la conciencia de los altos niveles de estrés y salud mental que experimenta la profesión jurídica y espera que esto ayude a romper el estigma asociado con estos temas. Este año la encuesta contenía dos preguntas abiertas relacionadas con lo que más empleadores pueden estar haciendo para apoyar a sus empleados que están experimentando estrés y mala salud mental como resultado de su trabajo. Las respuestas a estas preguntas abiertas contribuirán a la revisión por parte de JLD de su guía de mejores prácticas para apoyar el bienestar de los empleados en el lugar de trabajo, que se publicará a finales de este año.

 

I Estudio sobre la Salud y el Bienestar de la Abogacía Española elaborado por Lefebvre y el Instituto de Salud Mental de la Abogacía

I Estudio sobre la Salud y el Bienestar de la Abogacía Española elaborado por Lefebvre y el Instituto de Salud Mental de la Abogacía

8 de cada 10 abogados/as españoles estarían dispuestos a renunciar a parte de su sueldo para conciliar su vida personal y laboral

  • Lefebvre y el Instituto de Salud Mental de la Abogacía (ISMA) han entrevistado a más de 700 abogados de todo el país con el fin de conocer su situación actual, sus niveles de salud y bienestar y sus perspectivas de futuro.
  • El 70% de los abogados españoles considera que los despachos pequeños (constituidos por menos de 6 empleados) garantizan una mejor calidad de vida.
  • 7 de cada 10 afirman tener jornadas laborales semanales de más de 40 horas y casi un 13% trabaja más de 60 horas semanales.
  • Solamente el 8% consideran sus ingresos muy satisfactorios, siendo la mayoría hombres que trabajan en grandes despachos.
  • Un 64% de los encuestados asegura poder teletrabajar en sus empresas, aunque el 63% quisiera poder hacerlo más a menudo. Este porcentaje aumenta hasta el 71% en el caso de las mujeres.
  • Aunque el 75% de los abogados españoles está satisfecho con el desarrollo y ritmo de su carrera profesional, 3 de cada 10 escogerían otra carrera si pudiesen volver atrás.

Lefebvre y el Instituto de Salud Mental de la Abogacía – Mental Health Institute of Legal Professions (ISMA-MHILP), han querido tomarle el pulso al estado de la salud y bienestar de los abogados en España a través de una encuesta a más de 700 abogados/as de todo el país. El objetivo del estudio, que se presentará en el XII Congreso Nacional de la Abogacía, no es otro que contribuir a hacer de la abogacía una profesión más sostenible, que genere felicidad y cuyo ejercicio no resulte una carga o una obligación.

En palabras de Sara Molina Pérez-Tomé, vicepresidenta del ISMA-MHILP y coordinadora del informe, “un alto nivel de estrés está estrechamente relacionado con aspectos empresariales y de rentabilidad como la rotación y/o fuga de talento valioso en las organizaciones”. Por su parte, Manel Atserias Luque, presidente del ISMA, asegura estar convencido de que “nuestro bienestar contribuirá a que la ciudadanía vea sus derechos mejor defendidos”.

Esta primera parte del I Estudio sobre la Salud y el Bienestar de la Abogacía Española ofrece un análisis sobre la calidad de vida de los abogados españoles, la dedicación horaria al trabajo, el tipo de jornada, el trayecto al trabajo, la realización de otras actividades remuneradas, el teletrabajo, las tareas administrativas y su grado de satisfacción profesional.

Calidad de vida

¿Existe diferencia entre pequeños y grandes despachos en cuestión de calidad de vida? Parece que sí. Por lo que afirman 7 de cada 10 abogados, son los despachos pequeños (constituidos por menos de 6 empleados) los que garantizan una mejor calidad de vida.

Si se les pregunta si estarían dispuestos a reducir su jornada y sueldo a cambio de una mayor calidad de vida, los abogados españoles lo tienen claro: la mayoría (82%) estaría dispuesta, de algún modo u otro, a renunciar a parte de su sueldo para poder conciliar su vida personal y familiar con la laboral. Por el contrario, solo el 11% prefiere trabajar más y una mayor retribución salarial.

Dedicación al trabajo

¿Cuántas horas semanales dedican los abogados españoles a su trabajo? El 73% afirma tener jornadas laborales semanales de más de 40 horas. De ellos, más de un 60% cumple con jornadas semanales de entre 40 y 60 horas, y un nada desdeñable 13% con jornadas superiores a las 60 horas semanales.

Gracias al estudio, se observa una ligera diferenciación en cuanto a género. Mientras en el conjunto de abogados que trabajan más de 60 horas semanales no existen prácticamente diferencias entre hombre y mujeres, cuando hablamos de entre 40 y 60 horas el porcentaje es mayor entre los hombres (64% vs 57% de las mujeres) y las mujeres representan un porcentaje mayor en las jornadas de hasta 40 horas (30% vs 23% de los hombres).

Por tipo de empresa, parece que el trabajo en un gran despacho supone la realización de jornadas más elevadas. Concretamente, en un gran despacho solo el 18% de sus letrados efectúa jornadas por debajo de las 40 horas, respecto al 27% de los abogados que trabajan en despachos pequeños y el 30% de los que lo hacen en despachos unipersonales.

De las personas que trabajan en un gran despacho, observamos cómo el 81% realiza jornadas de más de 40 horas (frente al 73% de quienes trabajan en un despacho pequeño y el 70% de quienes trabajan en un despacho unipersonal); un 71% tiene jornadas de entre 40 y 60 horas (frente al 60% de quienes trabajan en un despacho pequeño y el 57% de quienes trabajan en un despacho unipersonal) y un 10,5% tiene jornadas de más de 60 horas (frente al 13,2% de quienes trabajan en un despacho pequeño y el 13,5% de los que trabajan en un despacho unipersonal).

Tareas administrativas

La mitad de los abogados españoles asegura dedicar más del 21% de su jornada laboral a realizar tareas administrativas y la mayoría (80%) preferiría  realizar cuestiones distintas a las meramente administrativas, durante su jornada laboral.

Tipo de jornada

Prácticamente la mayoría (87%) de los abogados españoles tiene jornada partida, con entre una y dos horas para comer (60%), aunque existe un 29% que afirma tener menos de una hora y un llamativo 11%, más de dos horas. Las comidas de negocios parecen estar en desuso y sólo un 4% de los abogados españoles afirma tenerlas de forma muy habitual.

Además de comer, ¿a qué dedican ese tiempo los letrados españoles? El 43% lo dedica a actividades personales como ir al gimnasio, hacer recados, verse con amigos, etc. Aunque un porcentaje muy similar, 41%, preferiría recortar este tiempo “para comer” y salir antes del trabajo. Un número sustancial de las mujeres se muestra favorable a esta vía (49%), mientras que salir antes constituye una preferencia algo menor entre los hombres (34%).

Si hablamos de flexibilidad, el 90% de las personas encuestadas dice tener cierta flexibilidad para entrar y salir (51%) o incluso no tener horario (39%). Sólo el 10% de los abogados españoles asegura tener un horario fijo.

Trayecto al trabajo

La mayoría de los encuestados (75%) vive relativamente cerca de su lugar de trabajo y tarda menos de 30 minutos en llegar. El 25% restante vive a una mayor distancia o, viviendo cerca, tarda más debido al tráfico en grandes ciudades como Madrid o Barcelona.

El coche o la moto son los medios preferidos para trasladarse al trabajo (44%), seguidos por ir a pie (36%), el transporte público (18%) y la bicicleta (2%).  En el caso de los letrados que residen en Madrid el uso del transporte público sube al 36% y al 31% entre los que viven en Barcelona.

Remuneración

En cuanto al análisis de la satisfacción con los ingresos, solamente el 8% los consideran muy satisfactorios, siendo la mayoría hombres (11%) que trabajan en grandes despachos (18%), frente al 5,9% de quienes trabajan en despachos pequeños y el 6,2% de quienes trabajan en despachos unipersonales.

Sólo un 31% de los abogados españoles afirma no estar nada satisfecho con su sueldo, más mujeres (34%) que hombres (28%) y entre quienes trabajan en despachos unipersonales (36%, frente al 30% de quienes trabajan en despachos pequeños y el 22% de quienes trabajan en despachos grandes).

Teletrabajo

En cuanto al teletrabajo, el informe destaca que está cada vez más implantado en esta profesión. De hecho, un 64% de los encuestados afirma poder teletrabajar en su empresa, pero también es cierto que se concibe como un complemento de la jornada laboral y no como un medio sustitutivo. No obstante, el 63% (un 71% de las cuales son mujeres), preferiría poder trabajar más desde casa, eliminando el elemento presencial y solo el 37% estaría conforme en trabajar desde su puesto y no desde casa.

Satisfacción con la profesión

¿Cuál es el nivel de satisfacción personal de los abogados españoles con el desarrollo y ritmo de su carrera profesional? ¿Y el de su familia? El 75% se muestra satisfecho. De ellos, un 68% son socios de un despacho (74% hombres frente a 62% mujeres), un 20% son abogados seniors (18% hombres vs 23% mujeres) y un 12% abogados juniors (8% hombres frente 15% mujeres).

Si hablamos del nivel de satisfacción familiar, ese porcentaje baja hasta el 59%. Vistos los datos, al preguntar a los letrados españoles si se arrepentían de haber escogido la abogacía como profesión, el 66% afirma que volvería a ejercer como abogado, aunque sólo un 34% lo haría con seguridad. Sorprende que 3 de cada 10 letrados españoles asegure que preferiría dedicarse a otra profesión distinta a la de abogado.

El estudio llevado a cabo por Lefebvre e ISMA, también ha querido conocer qué percepción tienen los abogados acerca de la valoración que hace la ciudadanía sobre la profesión. Y las opiniones están muy divididas pues la mitad considera que está valorada positivamente y la otra mitad cree lo contrario.