¿Qué es la psicología positiva y qué puede aportar a nuestro  bienestar?

Miguel Fernández-Galán | Investigador del ISMA-MHILP

“La vida no se hace más fácil o más indulgente, nosotros nos hacemos más fuertes y  resilientes.”    Steve Maraboli

Vivimos en tiempos en los que nos encontramos expuestos constantemente a una  marea de mensajes optimistas, positivos, alegres, vivaces y motivadores.  Habitualmente, éstos tratan de vendernos un producto o la promesa de una felicidad garantizada si seguimos ciertas recomendaciones por parte de “expertos” conocidos  peyorativamente como gurús. La saturación es tal que, más de uno, al escuchar hablar  del término “psicología positiva” enarcará una ceja con escepticismo y sentenciará que  sólo se trata de más de lo mismo. No obstante, pese a que dicha impresión es más que  comprensible dado el contexto descrito, se basa más en un prejuicio que en una realidad  fundamentada.

A lo largo de esta publicación, describiremos en primer lugar las bases científicas y los  antecedentes sobre los que se sustenta la psicología positiva, pasando a continuación  a comentar aquellas propuestas con mayor respaldo científico dirigidas a incrementar  nuestro bienestar y felicidad.

1.Breve introducción a la psicología positiva.

La psicología positiva es una corriente científica fundada por el psicólogo y escritor  estadounidense Martin Seligman cuyo objeto de investigación principal se basa en el  estudio del bienestar psicológico y de las fortalezas humanas. El enfoque hacia la salud  mental difiere enormemente del tradicionalmente adoptado por la psicología ya que, en  lugar de centrarse exclusivamente en el malestar psicológico derivado de problemáticas  sociales e individuales con el objetivo de ponerle remedio, trata de aportar a la ecuación  el estudio de la personalidad sana y los procesos que favorecen la salud con el fin de  incrementar la efectividad del tratamiento de dicho sufrimiento (Antonovsky, 1987, citado  por Hervás, 2009).

Actualmente, sus líneas de investigación se centran en objetos de estudio tales como  las emociones positivas, las relaciones positivas, los rasgos positivos, las  organizaciones y las intervenciones positivas en áreas de prevención, promoción de la  salud y de intervención en problemas de diversa índole (Hervás, 2009).

Los juicios erróneos hacia esta corriente psicológica son numerosos y variados,  fundamentándose en el desconocimiento de lo que nos puede aportar y en la errónea  identificación con el optimismo artificial que señalábamos en un principio. En síntesis, la  idea fundamental sobre la que pivotan dichos prejuicios es la siguiente: la psicología  positiva se basa exclusivamente en el estudio del bienestar y de la felicidad, desestimando los aspectos negativos del ser humano e ignorando la existencia del  sufrimiento (Hervás, 2009).

Afortunadamente, la realidad es bien distinta. Áreas como el afrontamiento adaptativo  al trauma, la resiliencia y el afrontamiento postraumático (Vázquez, Castilla y Hervás,  2008, citados por Hervás, 2009), el papel protector de determinados rasgos positivos en  la aparición de trastornos físicos y psicológicos (Peterson 2006; Taylor et al., 2010,  citados por Hervás, 2009) o los programas de intervención positivos para personas en  riesgo de exclusión (Marujo y Neto, 2009, citados por Hervás, 2009) son muestra de  ello.

Atendiendo a los antecedentes de este movimiento, estos abarcan desde la Grecia  clásica con Aristóteles y su planteamiento de la eudaimonia (felicidad obtenida por  medio del ejercicio de la virtud) hasta nuestros tiempos con exponentes psicológicos  tales como Maslow y Rogers (principales representantes de la corriente humanista) o  Stern, Bandura y Gardner, quienes profundizaron en aspectos positivos del ser humano  aun en un contexto de desinterés o recelo hacia el estudio de dichos tópicos (Hervás,  2009).

Una vez descritas las bases sobre las que se sustenta la psicología positiva, pasaremos  a comentar aquellas propuestas dirigidas a incrementar nuestro bienestar y felicidad.  Dichas estrategias se extraen del libro Practicar la felicidad escrito por el autor Tal Ben Shahar, profesor de psicología positiva de la Universidad de Harvard, quien nos  introduce a ejercicios pragmáticos semanales con el objetivo de hacer de nuestra vida  una experiencia más gratificante.

2. Siete propuestas ofrecidas por la psicología positiva que incrementan y mantienen nuestro bienestar (Ben-Shahar, 2010)

-Dos ejercicios para ser agradecido, diario de agradecimientos y carta de gratitud: el diario consiste en escribir durante una semana cada día cinco cosas por las que  estamos agradecidos y, tras esta semana, escribir cinco cosas por las que estar  agradecidos al menos una vez por semana. Por otro lado, la carta de gratitud consiste  en escribir las cosas por las que estamos agradecidos y apreciamos a otra persona y leérsela a esta. Los estudios avalan dichas prácticas, encontrándose un efecto positivo  sobre el bienestar más intenso en la carta de gratitud y efectos positivos más duraderos  en la práctica continuada del diario. Varios de dichos beneficios pueden ser la mejora  del sueño, del afecto positivo y de la satisfacción vital, ya que el agradecimiento reduce  el afecto negativo, mejora el afrontamiento del estrés y fortalece los vínculos interpersonales.

-Actividad física: el autor nos propone establecer un ritual de ejercicios físicos  semanales, aportando como motivación los numerosos beneficios derivados de su  práctica (Ben-Shahar, 2010, p.26): “efecto beneficioso sobre la ansiedad, los ataques  de pánico y el estrés gracias a los neurotransmisores que genera, similares a los  fármacos más importantes de la psiquiatría. Asimismo, el deporte redunda en una  mejorada autoestima, mejor funcionamiento cerebral, una vida más longeva, mejor  sueño, sexo y sistema inmunitario.”

-La dificultad como aprendizaje: el autor nos propone realizar un desahogo emocional  privado escribiendo durante 15 o 20 minutos cada día a lo largo de cuatro días  consecutivos acerca de las peores experiencias que hemos tenido en nuestra vida que  nos continúan perturbando actualmente, expresando nuestros sentimientos o  pensamientos más profundos derivados de dichas experiencias. Todo ello lo  recomienda basándose en los resultados del experimento realizado por Jamie  Pennebaker, a raíz de los cuales los participantes lograron reducir considerablemente  sus niveles de ansiedad, mejorando su estado general de felicidad y contribuyendo a  mejorar su salud física siguiendo las indicaciones descritas con anterioridad.

-El descanso regular: Ben-Shahar nos ofrece un ejercicio de reflexión retrospectiva  respecto a una época de nuestra vida en la que nos hayamos sentido más creativos,  productivos y satisfechos que otras veces. El autor asegura que durante dichas épocas  hemos logrado combinar nuestros esfuerzos productivos con periodos de descanso  efectivos, caracterizados por disfrutar de nuestro ocio activamente y descansando todo  lo necesario en el proceso, ya sea por medio de ejercicio físico, salidas con amigos o  períodos de vacaciones. El objetivo del ejercicio es aprender de dichos períodos  pasados y poder incorporar aquellas vías para descansar a nuestro presente en la  medida de lo posible, permitiéndonos descansar lo suficiente y por tanto propiciando en  nuestras vidas mayor energía, vigor y dinamismo.

-Manejar la envidia: el autor nos ofrece un ejercicio mediante el cual hacer un  afrontamiento adecuado de la emoción de la envidia, superándola con éxito y no  cayendo en mecanismos erróneos de afrontamiento del malestar que nos pueda generar, tales como reprimir sentimientos indeseables o atribuirle la culpa de nuestro  malestar a dicha persona que nos provoca envidia. Para ello, nos propone escribir cinco  casos en los que hayamos sentido envidia recientemente, tratando posteriormente de  hablar con la persona involucrada respecto a lo que sentimos.

-Experiencias cumbre: siguiendo este ejercicio se nos propone escribir acerca de las  experiencias cumbre que hemos experimentado en nuestras vidas durante quince  minutos a lo largo de tres días seguidos. Se persigue mejorar nuestra salud física y  mental evocando los recuerdos que nos ayuden a revivir nuevamente los mejores  momentos de nuestras vidas.

Finalmente, en caso de querer saber más, recomendamos la lectura de los libros y el  artículo adjuntos en las referencias.

Miguel Fernández-Galán 

 

 

 

 

 

Referencias

Avia, M. D., & Valverde, C. V. (1999). Optimismo inteligente. Alianza editorial. Ben-Shahar, T. (2011). Practicar la felicidad. Plataforma.

Hervás, G. (2009). Psicología positiva: una introducción. Revista  interuniversitaria de formación del profesorado, 23(3), 23-41.

Ricard, M. (2005). En defensa de la felicidad. Ediciones Urano.

Ricard, M., & del Solar, J. J. (2016). En defensa del altruismo: el poder de la  bondad. Urano.

He terminado Derecho, ¿Y ahora qué?

He terminado Derecho, ¿Y ahora qué?

Felipe Herrera Herrera

Colaborador del ISMA-MHILP

“El éxito no está en vencer siempre sino en no desanimarse nunca”

Napoleón Bonaparte

No siempre podemos ser positivos, pensaba hace un tiempo atrás, y menos cuando te acabas de graduar en Derecho y por distintos factores de la vida (ya hablaremos de ello en otra entrega) no consigues acceder al Máster de Acceso a la Abogacía.

Si a ello le sumas estar a disgusto trabajando de noche en hostelería, por las mañanas y tardes cargando y montando muebles en casas de personas que se creen de la aristocracia y una mochila a tus espaldas de problemas familiares, creo que a la mayoría de vosotros, queridos lectores, la situación os haría sentir un poco frustrados o al menos bastante cansados y agobiados.

En este punto es cuando empiezas a pensar qué es la frustración y te das cuenta de que no tienes ni idea, no sabes lo mal que te puedes llegar a sentir y mucho menos cómo combatirla.

De hecho, en la universidad siempre te reforzaban positivamente al obtener la mejor calificación y se empeñaban en diseñar un arquetipo de abogado perfecto, en nuestras cabezas, que está muy lejos de la realidad. Afirmación de la que te cercioras cuando te introduces de lleno en el sector jurídico.

Objetivamente en la universidad nadie te enseña a levantarte después de un fracaso; pero no nos despistemos con los innumerables cambios que podríamos hacer en el sistema educativo y volvamos a aquel entonces con 23 años y un grado en Derecho que no servía para nada.

¡En ese entorno fue donde colapsé! En concreto después de encadenar varios días de trabajo casi sin dormir, comiendo poco y abusando un poco de las bebidas energéticas. Muy mala combinación, como es evidente.

El colapso fue casi literal, ya que me sentía totalmente agotado y desanimado. Me vi en parte reflejado en la imagen que dio la vuelta al mundo de los empleados de Lehman Brothers que, durante su quiebra, abandonaban su sede con cajas de cartón (que contenían sus objetos personales) y un rostro lleno de tristeza y resignación.

Tanto es así que decidí, después de sollozar como un niño que había perdido su muñeco, recluirme a pensar en la situación cerrando ventanas, cortinas y puertas y bebiendo y comiendo lo imprescindible. Tristeza y culpabilidad, que casi representaba “El asceta” de Pablo Picasso, de su época azul, pero en la realidad.

Hasta que en un momento de inspiración decidí llamar a un amigo (psicólogo) que me recordó unas cuantas cosas que mi ego se había encargado de borrar:

– Hay que sonreír y reírse a diario.

– Hay que aceptar lo que somos y las situaciones en las que vivimos.

– Hay que amarse a uno mismo, ya que somos únicos. La vida es solo una y no hay que desperdiciarla.

– Hay que saber en todo momento dónde estamos y hacia dónde queremos ir. Sencillo, hay que tener objetivos en la vida.

Cual Aristóteles y su “El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona”, lo cuestioné absolutamente todo y pasé por una fase de introspección donde aprendí mucho de mí mismo y cambié el chip por completo.

Lo primero que hice fue llamar a una profesora de la facultad, que por aquel entonces coincidía en que era la directora del Máster de Acceso a la Abogacía, para ver si con algo de suerte podían aceptarme fuera de plazo. Como es evidente no tuve tanta suerte.

Sin embargo, gracias a esa estupenda profesora, descubrí a la universidad a distancia por antonomasia, la UOC, que a diferencia de otras universidades hace dos convocatorias en un mismo año. Por tanto, sin pensarlo un segundo, me matriculé en el Máster y allí conocí a mi amor (aunque esa es otra historia).

Lo segundo fue empezar a ir cada mañana a los distintos juzgados que tenemos aquí en Palma de Mallorca. Pasaba allí todas las horas posibles viendo juicios, hablando con los abogados y molestando a todos los profesionales que a diario se cruzan en los tribunales. De esto puedo sacar mil historias que me hicieron aprender mucho y que espero poder compartir con todos vosotros en siguientes publicaciones.

Lo tercero fue aprovechar mis escasos ahorros para hacer 500 tarjetas de visita e imprimir 1000 carteles que previamente había diseñado con los mejores cursos de diseño y marketing que encontré en Youtube. Tenía que comer, pagar mis gastos y facturas, en definitiva, tenía que buscarme la vida y no hay mejor forma que hacerlo con algo que te apasiona como es el Derecho.

Como dice Steve Jobs “La única manera de hacer un gran trabajo, es amar lo que haces. Si no lo has encontrado, sigue buscando. No te conformes.” Al fin y al cabo ya era jurista, había cursado un Grado que lo avala y estaba cursando el Máster, aún no podía ir a juicio pero sí podía ayudar a muchas personas con sus problemas.

Lo siguiente que hice estaba directamente relacionado con lo anterior, y fue acondicionar el salón de mi humilde casa como si fuese un despacho profesional. Por suerte estaba (y está) ubicado en el centro de la ciudad y en consecuencia, me camuflaba entre los otros despachos que ocupan los pisos del edificio.

La táctica era mover la mesa y sofá del salón y añadirle un separador de espacios muy moderno cada vez que venía un cliente. Y como no eran pocos se convirtió en la rutina diaria. Nuevamente internet y mi curiosidad característica ayudaron a recrear mi “oficina”.

En este punto me viene a la cabeza uno de los famosos dichos de Albert Einstein, que destacaba la importancia de ser apasionadamente curioso como si de un talento se tratara. Salvando las distancias, al menos algo compartimos.

Lo último que hice fue reunirme con antiguos compañeros para desarrollar y posteriormente lanzar una iniciativa que comenzó por aquel entonces como blog y que actualmente sigue su curso como portal jurídico, de tirada nacional, donde buscamos compartir derecho y conocimiento jurídico.

Como es evidente, es necesario sembrar para el futuro y es lo que en aquel momento hacía todos los días y que, a día de hoy, sigo haciendo y me lo pondré como objetivo año tras año de mi vida.

De hecho, cuando no estaba en los juzgados y sobre todo antes de empezar a tener clientes, me dediqué literalmente a romper las suelas de mis zapatos. Y aunque pueda sonar cómico, así fue ya que me paseaba mañanas, tardes y noches, pegando carteles de mis servicios y repartiendo tarjetas en cada una de las fruterías y comercios de los distintos barrios de mi ciudad. Pero todo sea por lo que amas.

Me gustaría poder profundizar en cada punto y sobre todo contar más detalladamente cada una de las aventuras que han sucedido en estos dos años, que parecen diez. Sin embargo, prefiero cerrar el artículo con una breve reflexión.

La vida continuamente te pone a prueba y tú eres quien marca los límites y quien decide quién quieres ser. Muchas veces nos infravaloramos o caemos en estigmas generalizados como por ejemplo, que el psicólogo es para locos o que contar nuestros sentimientos nos hace parecer más débiles y vulnerables. Al final te acabas convirtiendo en el fruto de tus pensamientos.

Es momento de cambiar y aprender a ser felices, con lo bueno y con lo malo. Desde mi humilde opinión, debemos aprender a amarnos y así podremos amar a las personas y a la vida. Fracasar no es más que la clave para aprender y construir nuestro camino y objetivos. Obviamente puede ser doloroso pero tenemos que conocernos y dejar de aparentar que todo va bien y que somos perfectos. Es sencillo, levántate cuando te caigas y si necesitas contárselo a alguien hazlo, no sientas vergüenza.

En conclusión y como dice el Dalai Lamacuando pierdas, no pierdas la lección”.

Por último, hay que hablar con el corazón: sigo enamorado de mi novia, aprobé el Máster y posteriormente el Acceso a la Abogacía y creo que mis clientes y compañeros están felices con mi trabajo, esfuerzo y dedicación.

La melodía del bienestar

La melodía del bienestar

Verónica Pedrón Pardo
Colaboradora del ISMA-MHILP

La vida sin música sería un error. ¡Qué razón tenía Friedrich Nietzsche al proclamar estas palabras al mundo!

Desde muy pequeñita supe que quería ser músico, quizá por las diversas melodías que a diario podemos escuchar en nuestra vida cotidiana, quizá por mi madre quien siempre cantaba y bailaba conmigo o quizá por los genes musicales de mis antepasados, aunque en aquel momento no conociese esa historia.

Lo cierto es que el motivo no importa, lo importante es cómo la música me ha ayudado y me ayuda a diario en mi bienestar personal, sobre todo en los momentos más complicados.

Todos sabemos, y los que no os lo podéis imaginar, que la vida del jurista o abogado no es fácil. Tener que lidiar con los problemas de otras personas, buscar soluciones, intentar que salga todo bien o, al menos, lo mejor posible son algunas de las acciones que cada día tenemos que llevar a cabo. Pero, ¿de qué manera puede ayudarnos la música a lidiar con nuestros estados de ánimo en este trabajo?

Pues bien, para poder explicarlo mejor nos introduciremos, como protagonistas, en la vida de un abogado que tenía la música como vía de escape a sus largos días de trabajo y estrés (coge tus auriculares que empezamos).

Suena el despertador, comienza un nuevo día, te levantas con energía y ganas de comerte el mundo. Conectas tu teléfono y pones la canción más motivadora que se te ocurra, mambo number 5 puede ser una buena opción. Sabes que el día puede llegar a ser muy duro pero, con toda la ilusión que tienes y esa melodía sonando de fondo, estás dispuesto a afrontar, con una sonrisa en la cara, todo lo que se presente.

Llegas al despacho donde te esperan montones de tareas por hacer diciendo welcome to the jungle. Pero no hay que desesperarse, el día acaba de empezar y nada puede desanimarte.

Te pones manos a la obra y comienzas a redactar un escrito, demanda, condiciones legales o cualquier otro documento que tengas pendiente. Te das cuenta de que es más denso y complicado de lo que pensabas y tu ánimo decae. Pasan minutos, horas y sigues delante del escrito avanzando de forma más lenta de lo esperado. Es entonces cuando te preocupas y agobias y en tu mente empiezan a surgir pensamientos negativos como “no voy a terminarlo nunca” pero te paras a pensarlo mejor e inmediatamente llega a tu cabeza una melodía: don´t worry be happy. Sonríes y tu ánimo empieza a cambiar mientras cantas la letra de principio a fin.

Miras el reloj, con el colapso del escrito has perdido demasiado tiempo y, aunque todavía queda algo de margen para llegar al juicio que tenías programado desde hace un año, sales a toda prisa del despacho para no llegar tarde. Tu mente está concentrada, has preparado al máximo el caso y te ves capacitado para triunfar. Y, mientras te diriges hacia los juzgados de turno, te repites a ti mismo una y otra vez: ¡voy a vencer! Como si fueras Pavarotti en plena interpretación del nessun dorma de Puccini.

Termina el juicio y, dependiendo del día, tus sensaciones pueden ser de varios tipos. Puedes salir del juzgado con sensaciones malas, sintiéndote triste y decepcionado porque crees que el trabajo realizado no ha servido para nada y que, lamentablemente, el juez fallará a favor de la parte contraria. Piensas en qué dirá tu cliente cuando le cuentes lo ocurrido y la presión empieza a aumentar.

O por el contrario, puedes salir con sensaciones buenas e irradiando felicidad. Has hecho un muy buen trabajo, has sabido plasmarlo en sala y has sobrevivido, cual Gloria Gaynor, a los ataques del contrario. Confías más en ti y te ves capaz de conseguir cualquier cosa que te propongas.

Llega la hora de comer, necesitas desconectar, tomarte un respiro y aprovechar, aunque sea unos minutos, para recuperar fuerzas y poder afrontar la tarde que queda por delante. Tienes dos visitas programadas y no podrás avanzar demasiado con el trabajo pendiente por lo que ahora más que nunca necesitas motivación. Buscas en tu lista de reproducción preferida la canción adecuada y sí, ahí está Eye Of The Tiger para poder levantarte y animarte a continuar esta batalla.

Llega el primer cliente, ha leído por internet que su caso es muy sencillo y tiene múltiples sugerencias que hacer y cómo no, también soluciones que tú debes ejecutar por él. Comienza a darte lecciones de derecho muy acertadas o al menos eso le ha dicho Google, mientras que tu frustración y enfado, por no dejarte ejercer tu profesión con independencia y bajo tu criterio personal, van en aumento. Intentas poner buena cara y le expones al cliente tus opiniones al respecto, al fin y al cabo eres tú el que ha estudiado derecho, aunque parece que no le interesa demasiado lo que tienes que contar. Consigues que la reunión termine de la manera más pacífica posible pero el mal sabor de boca tardará en irse. El “escándalo” de Raphael se queda corto con una situación como ésta.

Llega el segundo cliente, acudió hace unos meses a tu despacho en busca de ayuda y tienes buenas noticias para darle, has conseguido que la sentencia sea favorable y estás feliz de poder transmitirle tu éxito. Tu motivación está en un punto tan alto que quieres subirte a la mesa y bailar “Ante up” para celebrarlo .

Y por fín llega la hora de salir del despacho. Llegas a casa agotado, sin apetito, con ganas de meterte en la cama y que el día finalice pero tu cabeza sigue en el despacho, en los casos que tienes, en los escritos pendientes, en las tareas que al día siguiente debes terminar… y parece que será casi imposible conciliar el sueño esta noche. Pero, ¡no puedes permitirlo! ¡No puedes dejar que las circunstancias te anulen y bloqueen! Y, de igual forma que iniciaste el día, vuelves de nuevo a coger tu teléfono pero esta vez para buscar la canción más relajante posible, “el oboe de Gabriel”, y la dejas reproduciendo en bucle hasta que terminas envuelto en un profundo y placentero sueño.

Y como veis, hemos sobrevivido a un largo y duro día de trabajo como abogados. La música nos ha ayudado a calmar la ira, a aumentar nuestra motivación, a afianzar nuestra felicidad y a mitigar los estragos que la frustración y el enfado dejan a su paso. Quizá ésta pueda parecer tu historia o quizá no supieras hasta ahora que la música pudiese beneficiar tanto a una persona en su ámbito laboral.

En mi caso, la música me ayuda desde hace años a modular las emociones y cambios de humor que las circunstancias que nos rodean hacen aflorar. Y, aunque acudir a los juzgados no esté entre mis tareas, me ayuda a poder llevar de la mejor manera posible la montaña rusa de esta profesión tan estresante y a focalizar mis esfuerzos y conocimientos en aquello que realmente merece la pena.

Debemos tener siempre presente que nuestro trabajo, sea cual sea, no puede acabar con nosotros. No somos robots sino personas y como tal debemos tener momentos para descansar, para desconectar de todo, para vivir y para ser felices.

El escrito o demanda acabará por terminarse, tendremos mil y una reuniones, los éxitos y las derrotas estarán presentes a lo largo de nuestra vida y poco a poco aprenderemos a celebrar los primeros y a no fustigarnos con las segundas, y definitivamente habrán asuntos que podrán esperar pero nuestra salud no es uno de ellos.

Sea como sea, la música puede ser nuestra aliada pero somos nosotros mismos quienes debemos tener muy presente nuestra situación personal y pensar en lo mejor para nuestro bienestar porque ¿si no lo hacemos nosotros quién lo va a hacer?

El abogado y el temor escénico: una perspectiva psicológica (I)

El abogado y el temor escénico: una perspectiva psicológica (I)

Miguel Fernández Galán
Investigador del ISMA-MHILP

El miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer es ser valiente.

Alonso de Ercilla y Zúñiga

La comunicación con nuestros semejantes resulta una cualidad inseparable de nuestra naturaleza como seres sociales. Todos dependemos de dicha capacidad para vivir en sociedad, seamos extrovertidos o introvertidos, afables o huraños, gocemos de mayor dominio de las habilidades sociales o, en su defecto, carezcamos de dicha experticia en el ámbito social. No obstante, con independencia de todo lo anterior, existe un escenario que a todos los seres humanos nos genera cierto temor, siendo este el característico de actuar o hablar en público.

Numerosas profesiones asociadas tradicionalmente con la comunicación oral o el desempeño artístico han requerido de la capacidad de los ponentes o artistas para sobrellevar dicha difícil situación con la mayor eficacia posible. Tal es el caso de los músicos, profesores, bailarines, actores, políticos, conferenciantes, divulgadores y, por supuesto, de los abogados en situación de juicio.

Cabe señalar que, tal y como nos indica el autor Óscar F. León en su artículo “El abogado ante el temor escénico en juicio” (2016), todos los juristas durante sus primeras intervenciones han sufrido del denominado temor escénico, dándose esta intensa vivencia incluso tras años de experiencia forense. No obstante, el abogado experimentado puede recurrir mentalmente a situaciones previas de éxito con el fin de rebajar la amenaza percibida de la situación presente, permitiéndole dicha estrategia de afrontamiento equilibrar la respuesta psicofísica que su organismo está procesando. A raíz de este hecho podemos dirimir que el miedo escénico es una reacción intrínseca al acto de hablar en público con independencia del grado de experiencia del orador, si bien este se puede modular y gestionar eficazmente acudiendo a diversas estrategias como la descrita previamente, con el fin de realizar adecuadamente nuestra labor como profesionales.

Respecto a esto último, podemos considerar dicho temor escénico como una reacción positiva en cierta medida, puesto que un estrés gestionado de manera efectiva es necesario para que el orador mantenga el grado de tensión requerido para actuar de un modo acorde a la dificultad de la situación que confronta, pues en caso contrario, el exceso de confianza podría volverse en contra del abogado ingenuo que considere que no puede equivocarse ante el auditorio o que el asunto es, como quien dice, “pan comido” (F. León, 2016). Ya lo decía Mark Twain: “Hay dos tipos de oradores, los que están nerviosos y los que son mentirosos”.

En definitiva, sentir miedo escénico es indicativo de que somos responsables y estamos pendientes de la resolución adecuada de nuestra labor, no sólo por nosotros mismos, sino por consideración al público al que apelamos con nuestro discurso. Lo esencial es aprender a regular dicho temor con el fin de lograr mantenerlo dentro de unos límites razonables. En consecuencia, el temor escénico bien gestionado podríamos pasar a considerarlo como “emoción oratoria”, cierto estado de temor y nerviosismo que precede a todas las intervenciones orales y que nos prepara para acometer nuestra tarea con profesionalidad y un desempeño apropiado a las expectativas (F. León, 2016).

A lo largo del presente artículo revisaremos el concepto del temor escénico del abogado en juicio desde una perspectiva psicológica, entendiendo en qué consiste y a qué causas se debe.

1. CONCEPTO

El manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5 define al temor escénico como una fobia social específica en la que el individuo sufre de todos los síntomas propios de una fobia social, circunscritos exclusivamente a la situación de hablar o actuar en público.

Este temor se concretaría en una ansiedad intensa relativa a dicha situación por encontrarse expuesto al posible examen por parte de otras personas y ante la posibilidad de actuar de cierta manera o de mostrar síntomas de ansiedad que se valoren negativamente desde el público, provocando el rechazo de este. Como consecuencia de dicho temor, la situación de exposición en público se evita o resiste con miedo o ansiedad intensa, siendo estos desproporcionados a la amenaza real planteada por la situación social y al contexto sociocultural en el que se realiza dicha exposición.

2.SÍNTOMAS Y COMPONENTES

Asimismo, podemos dividir los componentes del temor escénico en tres planos diferenciados: fisiológico, cognitivo y afectivo, los cuales tendrán una influencia directa sobre el desempeño en la defensa del alegato.

A nivel fisiológico los síntomas incluyen frecuencia cardíaca elevada, respiración desajustada, sensación de ahogo o dificultad para respirar, transpiración excesiva, sudor en las palmas de las manos, boca seca, enrojecimiento facial, temblor en la voz, brazos y piernas, mareos, náuseas, dolor de cabeza, etc. (Govinda & Jangir, 2018).

Desde un plano cognitivo la persona puede sufrir de dispersión, confusión, dificultad para atender, concentrarse y recordar (Mató, 2018, citado por Mora y Saritama, 2019). Asimismo, de acuerdo con el autor Óscar F. León (2016), puede sufrir de la presencia de pensamientos negativos tales como:— No me van a entender.

— No estoy preparado.
— Se van a reír de mí.
— No tengo nada importante que decir.
— Es mejor que no me arriesgue.
— Se me va a olvidar todo.
— Debería irme de aquí inmediatamente.

En el aspecto afectivo el abogado que sufra de este temor puede sentir pánico, ansiedad, vulnerabilidad, incapacidad, impotencia, etc.

3.CAUSAS

Respecto a las causas encontramos diversas razones. De acuerdo a las autoras Govinda y Jangir (2018) este temor escénico se basa en las siguientes causas: “excesiva autoconciencia frente a grupos, temor a enfrentar audiencias, nerviosismo y temor a las respuestas inesperadas del público, miedo a la  evaluación o a la crítica, fracasos previos, preparación insuficiente, narcisismo (en cuanto que centra la atención en uno mismo de manera desproporcionada), insatisfacción con las propias habilidades, la imagen del propio cuerpo y de sus movimientos, hiperventilación, perfeccionismo así como temor a la humillación o a quedarse en blanco.”

Atendiendo a las causas neuropsicológicas, nos enfocaremos principalmente en la existencia de la amígdala, centro nervioso situado en el sistema límbico especializado en la detección de posibles amenazas que pongan en riesgo al organismo. Una vez detectado el peligro, la amígdala interviene motivando la activación del sistema nervioso simpático, dirigiendo nuestra atención a la amenaza percibida (sea esta real o no) y desencadenando todos los procesos fisiológicos previamente descritos. Cabe aclarar que todas estas reacciones son necesarias para poder responder adecuadamente ante una amenaza inminente, preparándonos para actuar. El problema, como podemos deducir, se da cuando sufrimos estos cambios fisiológicos ante situaciones cuyo riesgo sólo existe en nuestra percepción distorsionada de las mismas. Sin embargo, tras unos primeros momentos de tensión, tarde o temprano el córtex prefrontal procesará la situación como no amenazante por lo que propiciará la activación del sistema parasimpático, inhibiendo las respuestas del sistema simpático y permitiéndonos gestionar nuestras emociones guiando nuestra respuesta de manera adecuada al contexto percibido como no amenazante (Goleman, 2015, citado por F. León, 2016).

El córtex prefrontal, situado en el neocórtex, gestiona numerosos procesos cognitivos tales como la atención, la toma de decisiones, la acción voluntaria, el razonamiento y la flexibilidad de respuesta. En consecuencia, la modulación del nivel de amenaza de la situación y la apropiada activación del sistema nervioso parasimpático sí se encuentra bajo nuestro control, y es aquí donde las técnicas psicológicas de afrontamiento intervienen, propiciando una gestión autónoma y eficaz del grado de amenaza real de los eventos y nuestra aproximación ante estos. No obstante, en ocasiones procedemos a ejercer una gestión deficiente de la percepción de la situación desde el neocórtex y se produce el denominado “secuestro amigdalar”, durante el cual la memoria deja de funcionar con normalidad, somos incapaces de aprender y no podemos  innovar ni ser flexibles, activándose la clásica respuesta de lucha, huida o paralización, mientras el cuerpo sufre una descarga de hormonas del estrés, sobre todo cortisol y adrenalina, produciéndose los síntomas físicos de alto ritmo cardiaco, sudoración, boca seca, temblor, etc. (Goleman, 2015, citado por F. León, 2016).

4.CONCLUSIÓN Y NUEVAS PERSPECTIVAS

En síntesis, el temor escénico se genera ante la activación desmesurada del sistema simpático, al sufrir del denominado secuestro amigdalar como consecuencia de una insuficiente gestión del córtex prefrontal frente a la percepción de la amenaza real que implica el acto de hablar en público.

Con el objetivo de aplicar una solución real a dicho temor escénico, es necesario conocerlo en profundidad desde una perspectiva científica y a partir de ahí aprender a aplicar diversas técnicas de modificación de conducta que favorecerán no sólo la adecuada activación del sistema parasimpático cuando más lo necesitemos, sino que propiciarán a su vez el incremento de nuestra autoestima y seguridad a la hora de abordar la retadora labor de comunicarnos ante un auditorio.

En el próximo artículo profundizaremos en lo que la Psicología puede ofrecernos al respecto de dichas soluciones a la par que recurriremos a la voz de la experiencia de aquellos profesionales que, como Óscar F. León, puedan ofrecernos soluciones basadas en su experiencia profesional.

Referencias

Asociación Americana de Psiquiatría, Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM 5. Arlington, VA, Asociación Americana de Psiquiatría, 2013.

Jangir, S. K., & Govinda, R. B. (2018). Efficacy of behaviour modification techniques to reduce stage fright: A study. Indian Journal of Positive Psychology, 9(1), 126-129.

León, O. F. (2016). El abogado ante el temor escénico en juicio. Diario La Ley, (8888), 1.

Mora, I. V., & Saritama, E. Q. (2019). Miedo escénico y la superación psicológica en estudiantes universitarios. Psicología Unemi, 2(4), 39-49.

 

Creando una cultura saludable relacionada con el alcohol en la profesión legal

Creando una cultura saludable relacionada con el alcohol en la profesión legal

La presente guía «Creating a Healthy Alcohol Culture in the Legal Profession» fue elaborada por la Junior Lawyers Division of the Law Society of England and Wales, colaborador oficial del Instituto de Salud Mental de la Abogacía – Mental Health Institute of Legal Professions (ISMA-MHILP). En el marco de esta alianza internacional, Tomás Gabriel García Micó, secretario y director legal del ISMA-MHILP, ha traducido esta guía. Los anexos están incorporados en el documento original. (Guía)

 

Preámbulo

Desde el año 2017 la Junior Lawyers Division (JLD) de The Law Society of England and Wales ha realizado una encuesta para examinar el estado de salud mental y bienestar de la abogacía joven. La encuesta más reciente proporciona los siguientes resultados:

  • Cerca del 93% de los participantes manifestaron sentirse estresados en sus puestos en el mes anterior a hacer la encuesta.
  • Cerca de una cuarta parte de este 93% manifestaron sentirse severa o extremadamente estresada.
  • En torno al 77% de los participantes dijeron que su despacho podría hacer más respecto del estrés en el puesto de trabajo.

De forma más importante, la encuesta también ponía de manifiesto que en la profesión legal el alcohol es:

  • Un factor que contribuye a los problemas de salud mental; y
  • Que es usado como un mecanismo que emplean aquellos que sufren estrés laboral.

Por parte de la JLD, Kayleigh Leonie ha preparado una guía sobre salud mental y bienestar para despachos y se puede encontrar un link a la misma en el apartado de “Recursos”. La guía para la creación de una cultura saludable del alcohol en la profesión legal, no obstante, ha sido diseñada específicamente para afrontar la creación de una cultura saludable entorno al alcohol en la profesión legal y dotar a las organizaciones para fomentar actitudes de consumo responsables.

Debe destacarse que la intención no es impedir a las personas consumir alcohol – pues se trata de una decisión individual. Más bien se trata de promover el conocimiento y la oportunidad de crear un acercamiento más inclusivo y saludable a las actividades relacionadas con el trabajo.

Cambiar los hábitos de consumo de alcohol y la responsabilidad de no embriagarse depende de cada persona. No obstante, como profesión tenemos la responsabilidad colectiva de hacer cambios positivos y elegir más fácilmente para nuestros miembros, clientes e intermediarios. Adoptando algunas o todas las recomendaciones de esta guía, todos podemos contribuir a una cultura más saludable.

Como parte del Enero Seco (Dry January) y para celebrar el lanzamiento de esta guía, la JLD no ofrecerá alcohol en ninguno de los eventos que se celebren en enero de 2020.

Estoy especialmente agradecida a todas aquellas personas que han colaborado en la preparación de esta guía y debo extender mi gratitud en particular a Laura Willoughby MBE, Kayleigh Leonie, Amy Clowrey, Charlotte Parkinson, Manda Banerji, James Kitching, Jonathan Hodge y Matthew Uberoi.

Laura Uberoi, Miembro del Consejo, Law Society of England and Wales

 

 

¿Por qué es importante una cultura saludable de consumo de alcohol?

Hay muchas áreas donde enfoques poco saludables al consumo de alcohol pueden tener un impacto negativo, especialmente para la salud, bullying y acoso, diversidad e inclusión y productividad.

Salud mental y física

Un estudio gubernamental de 2016, The Public Health Burden of Alcohol: Evidence Review, subrayaba que el consumo de alcohol dañino era uno de los mayores riesgos de muerte, enfermedad o minusvalía entre las personas de entre 15 y 49 años en el Reino Unido.

Además, los datos de la Office for National Statistics muestran que los profesionales son mucho más propensos a consumir alcohol que el resto: en 2017, un 69,5% de los profesionales encuestados había consumido alcohol durante la semana anterior, comparados con el 51,2% de aquellos que tenían profesiones manuales.

Bullying y acoso

Un estudio reciente de la International Bar Association muestra que muchos incidentes de bullying y acoso en el lugar de trabajo tienen como punto en común el alcohol. Es particularmente preocupante a la luz de las estadísticas que una de cada tres abogadas manifiesta haber sufrido acoso sexual en el lugar de trabajo.

Se denuncia habitualmente que los abogados jóvenes o aquellos que se encuentran en eventos de reclutamiento se sienten presionados a consumir alcohol para mostrar que pueden encajar en el equipo, socializar y asegurarse su progresión futura. Cualquier presión proveniente de una figura jerárquicamente superior puede ser considerada como acoso laboral, una conducta que todas las organizaciones deberían dejar claro que es inaceptable de acuerdo con sus políticas antiacoso.

Diversidad e inclusión

Mucha gente siente que son excluidos de eventos relacionados con el alcohol por una variedad de razones que van desde la salud, la religión, las minusvalías (visibles e invisibles), por el hecho de conducir, por el veganismo (algunos vinos y cervezas no son veganos), el embarazo, preferencias personales o experiencias traumáticas previas.

El movimiento de consumo responsable de alcohol Club Soda informa de que en cualquier evento, uno de cada siete asistentes no consume alcohol.

Es perjudicial para la progresión profesional de los abogados, el desarrollo de equipos y las relaciones con los clientes, si aquellos que optan por no consumir alcohol son excluidos de los eventos (o se marchan de ellos antes) pues, de otro modo, se les permitiría establecer relaciones profesionales y fortalecer los vínculos con sus equipos.

También es merecedor de mención la edad de los invitados – podría haber personas menores de 18 años invitadas al evento (aprendices, por ejemplo) que no pueden beber y cuya entrada en ciertos eventos no les debería estar permitida.

Productividad

Se estima que entre el 3% al 5% de todas las ausencias – cerca de 17 millones de días laborables – se pierden como consecuencia del consumo de alcohol, costando a la economía más de 7.3 billones GBP.

Según las estadísticas del Club Soda uno de cada cuatro de sus miembros está intentado reducir su consumo de alcohol, pero está sufriendo en eventos de trabajo o networking para integrarse.

Esto es parecido a los datos de un reciente estudio de la JLD donde muchos de los participantes manifestaron haberse sentido presionados a consumir alcohol en el trabajo y anecdóticamente cuentan que ellos beben más de lo que lo harían, todo como consecuencia de las presiones laborales.

 

¿Qué pueden hacer las personas y las organizaciones para crear una cultura saludable de consumo de alcohol?

  1. ¿Qué hay detrás de un nombre?

Muchas organizaciones nombran eventos como “socializadores”, “de networking”, “tentempiés”, “encuentro” o “encuentro con…” en vez de “bebidas”, “recepción de champagne” o “vino y tentempiés”. Ello ayuda a eludir el alcohol de su percepción, sino expectación, inicial.

Alternativamente, si tu evento se llama “bebidas”, entonces puedes incluir una línea en la invitación manifestando que habrá una variedad de bebidas no alcohólicas.

  1. Participa en otras actividades y elige eventos que provean catering para todas las personas

Hay multitud de eventos y actividades que puedes hacer para alejarte de las tradicionales recepciones con alcohol y los encuentros en el bar. En la página siguiente hay una lista que puedes intentar buscar por internet para alentar a otros equipos dentro de tu organización para que participen.

Club Soda también tiene una guía de encuentros sin alcohol o con un nivel alcohólico bajo que está listada en la sección “Recursos” de esta guía.

Como con cualquier evento, es también importante ser responsable con las posibles minusvalías visibles o invisibles que pueden sufrir algunas personas y que puede ser incómodo para ellas de revelar.

  1. Ofrecer alternativas interesantes y trabajar junto con los proveedores de servicios de catering

En los eventos debe haber una selección de bebidas no alcohólicas interesante, adulta y saludable, no únicamente zumo de naranja caliente o latas de algo con gas. Los lugares y proveedores de servicios de catering están cada vez más habituados a adaptarse a las peticiones no alcohólicas, así que asegúrate de negociar con los proveedores de servicios de catering para asegurar que la oferta incluye bebidas no alcohólicas interesantes.

La profesión y nuestros clientes se están volviendo más conscientes en relación con la salud, por lo que los proveedores de servicios de catering deberían ir más allá y asegurarse de que algunas de las alternativas que ofrecen, por ejemplo, presentan un bajo nivel de azúcar.

Estas peticiones pueden incluirse también en los criterios de licitación cuando una empresa renueva los servicios de catering de la empresa.

Estas alternativas deberían ser ofrecidas juntamente con sus contrapartidas alcohólicas e idealmente deben servirse en el mismo tipo de vaso. Esto evita atraer la atención respecto de aquellas personas que prefieren las alternativas no alcohólicas.

  1. Elección del momento oportuno

Parece que se ha convertido en una norma que un evento nocturno debe ir acompañado con un vaso de vino o cerveza. Así pues, considera si un evento encaja más para un almuerzo, una comida o una reunión por la tarde.

Esto tiene beneficios añadidos dado que los eventos en distintos momentos del día aseguran mejor la inclusión de aquellos que presentan un mayor riesgo de ser excluidos – como aquellos con familias jóvenes, responsabilidades profesionales o discapacidades – asegurando así la diversidad en la profesión.

  1. Pregunta acerca de los requisitos dietéticos

Cuando proveas servicios de catering para grandes eventos es común preguntar a los invitados acerca de sus requisitos dietéticos. Es fácil añadir una pregunta a la siguiente: “¿Qué bebidas no alcohólicas querrías que te fueran ofrecidas?” Esto reseña ya de entrada que habrá alternativas, lo cual significa que puedes proveer servicios de catering para quienes no beben nada de alcohol, y también permite que aquellos que toman alcohol puedan disponer de algo interesante con lo que alternar cuando hayan decidido dejar de beber.

  1. No pedir más explicaciones

Es fundamental que las personas no se sientan en la necesidad de justificar por qué no toman alcohol en una ocasión concreta. Esto significa asegurar que toda persona en la profesión es consciente de que no es apropiado preguntar por qué una concreta persona no bebe.

La pregunta hará que esa persona se sienta incómoda en la mayoría de las ocasiones y, si no hay nada más, llevará a una conversación de lo más extraña. Los equipos deben ser incentivados a intervenir si oyen una pregunta como esta y cambiar el tema de conversación, de modo que sus colegas no se sientan en la necesidad de hallar una excusa.

  1. Premios y recompensas

Si estás organizando una competición, cuando des un regalo de agradecimiento o una recompensa, piensa bien acerca de quien lo recibe y si el alcohol es apropiado.

Los abogados normalmente dan y reciben premios alcohólicos, por lo que bonos de restaurante, de días de actividades y cestas (por poner algún ejemplo) pueden ser igualmente bien recibidos.

  1. Embajadores

Hay muchos recursos al final de esta guía para quienes estén luchando contra el alcohol. Por otro lado, las organizaciones pueden ser más proactivas y no esperar a que sus empleados encuentren ayuda por su cuenta. Formar a los directivos sobre cómo identificar aquellas personas que necesitan apoyo, así como considerar la contratación de embajadores dentro de los despachos para promover la aplicación de las recomendaciones contenidas en esta guía.

  1. Una política empresarial

Cada vez más despachos de abogados y otras organizaciones profesionales están adoptando políticas relacionadas con el alcohol. La mayoría reconocen que es necesario un cambio cultural desde lo más alto de estas organizaciones y que es importante que los líderes promuevan un lugar de trabajo saludable y explicar a los empleados (y clientes) por qué un acercamiento serio al tema del alcohol es imprescindible.

Formar a todas las personas en cuestiones relacionadas con el alcohol es una muy buena manera de difundir el mensaje de la organización.

En un mundo donde estamos familiarizados con libros llenos de políticas, una breve aproximación a la política empresarial relacionada con el alcohol, que incluya alguna de las recomendaciones señaladas anteriormente, es un gran principio.